| 6/18/1999 12:00:00 AM

Bajo la lupa de las calificadoras

Las calificadoras internacionales están perdiendo la paciencia con Colombia. No se ven resultados de los planes y la situación, en vez de mejorar, empeora. ¿Qué va a pasar?

Las calificadoras de riesgo de Nueva York han comenzado a tomar decisiones concretas en la evaluación que hacen de nuestro país. Moody's puso la calificación de Colombia bajo revisión, para un posible "downgrade" o degradación, y Standard & Poor's cambió el outlook -su evaluación de las perspectivas del país- de estable a negativo. Estas noticias han causado fuerte preocupación tanto en el país como en el exterior, pues las agencias parecen estar cerrando el compás de espera que le dieron a Colombia. Están tomando la misma posición que, desde hace rato, tienen los intermediarios financieros.



La diferencia entre los puntos de vista de calificadoras e intermediarios es muy importante para entender la secuencia de lo que está ocurriendo. Hace ya más de un año que los papeles de deuda externa de Colombia, a pesar de estar calificados como "grado de inversión", se transan en los mercados financieros por debajo de los bonos de países como México, Argentina y Brasil, los cuales tienen calificaciones de riesgo muy inferiores. Quienes compran y venden papeles de deuda en Wall Street tienen desde hace rato una opinión negativa sobre las perspectivas de nuestro país.



La diferencia de criterio se explica porque cuando analizan un papel, los mercados y las calificadoras de riesgo ven cosas diferentes. Para los intermediarios, lo fundamental es la liquidez, es decir, la facilidad para vender en el mercado secundario, que está determinada en su mayor parte por el nivel de riesgo en el corto plazo. Para las calificadoras, en cambio, lo fundamental es el respaldo que tiene el bono por parte del país que lo emite, es decir, la disposición del emisor a atender el compromiso de pagar cuando el bono venza, independientemente de las condiciones económicas en que se encuentre en un momento dado. La calificación "grado de inversión" refleja la historia pasada de buen pagador de Colombia, la cual es el gran activo que ha impedido que su deuda sea degradada.



Pero la distancia entre las apreciaciones de intermediarios y calificadoras no puede ampliarse indefinidamente. Muchos intermediarios, que al fin y al cabo son los clientes de las calificadoras y juzgan la calidad de sus servicios, creen que la calificación preferencial para Colombia no está a tono con los altos riesgos de invertir en este país. Los mercados vieron con buenos ojos que las calificadoras le dieran el beneficio de la duda al nuevo gobierno de Colombia, pero consideran que ya es hora de incorporar el verdadero deterioro de la economía colombiana y los riesgos inherentes al mismo.



Moody's:

¿Hacia dónde va Colombia?




Hasta el momento, Moody's ha mantenido la calificación de riesgo soberano de Colombia en -Baa3, con outlook negativo. Sin embargo, hace unos días decidió poner esta calificación bajo revisión. Mauro Leos, vicepresidente de Riesgo Soberano de Moody's, explica las razones para esta decisión: "En primer lugar, el deterioro de la economía ha sido muy superior al esperado. Las cosas no están mejorando, sino empeorando y esto crea mucha inquietud en los mercados acerca de las consecuencias en el mediano plazo".



"En segundo lugar", continúa Leos, "el ajuste gradual que adoptó el gobierno para corregir los desequilibrios fiscal y externo no está funcionando y se está viendo presionado y atropellado por las circunstancias. La crisis financiera requiere soluciones inmediatas que distraen la atención de los otros problemas".



"En tercer lugar, aunque en la segunda parte del año se diera una recuperación, ésta sería moderada e insuficiente en términos del impacto que podría tener sobre la calidad de los activos o en términos de llevar a un aumento tal en la recaudación que permita alcanzar las metas originales. En ese sentido, sería insuficiente. Además, ahora es incierto que en realidad se vaya a dar alguna recuperación".



"Por último, hay una pregunta que debemos poder responder y es: ¿hacia dónde va Colombia? ¿Va a poder mantener la situación bajo control en el corto plazo? ¿Va a ser capaz en el mediano plazo de compensar los desvíos que se están observando con medidas que le permitan retomar el rumbo a partir del 2000?".



Para Leos, uno de los puntos en duda es el costo del rescate del sistema bancario, en cuanto a los montos y las fuentes de financiamiento. De un momento a otro se pueden modificar las perspectivas de niveles de endeudamiento, ya sea interno o externo, y los plazos de los compromisos. "En casi todos los países, las estimaciones iniciales de los gobiernos sobre el costo del rescate se han subestimado, esencialmente por dos razones: porque siempre hay rezagos y las cosas se siguen deteriorando y porque la contabilidad de alguna manera falla. Cuando se empieza a buscar con cuidado, salen más cosas".



Leos y los demás analistas de Moody's consideran que el gobierno va a tener menos tiempo que el que pensó para adoptar medidas correctivas, pues se le han reducido los espacios y el tiempo y la fuerza con que tiene que implementar la política ha aumentado. Además, consideran que, aunque las autoridades han mostrado capacidad de aprendizaje para ajustarse a circunstancias nuevas, la velocidad de los acontecimientos es tal que se quedan rezagadas. En este sentido, el mensaje del gobierno para mantener la calificación tiene que ser no sólo enfático, sino también creíble.



S&P: ojo a la inseguridad



Las dos grandes preocupaciones de Standard & Poor's son las finanzas públicas y la situación de seguridad del país. En tercer lugar, aunque con menor énfasis, está la crisis financiera. Lacey Gallagher, directora de Riesgo Soberano para América Latina en S&P, dice: "a diferencia de hace un año, cuando considerábamos que para que Colombia pudiera mantener su calificación de grado de inversión era imprescindible un giro en lo fiscal, ahora pensamos que es indispensable también un giro en la situación de seguridad, porque se está constituyendo en una limitante para el acceso al crédito".



En lo fiscal considera que, a pesar de medidas como la reforma tributaria, aún falta mucho por hacer. "Hay que reducir más los gastos, lo cual es difícil por la recesión y el desempleo, pero si el déficit aumenta más, las tasas de interés subirán y esto es muy grave para la recuperación", afirma. Lo más grave es que no se han hecho las reformas estructurales necesarias para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas.



"Por otro lado, en el tema de la seguridad no vemos ninguna mejoría", continúa Gallagher. "El deterioro que se inició en el gobierno de Samper no se ha detenido. La estrategia de paz no está funcionando y mucho menos las concesiones que se hacen a las Farc, pensando que así van a responder. La renuncia del ministro Lloreda es muy grave, porque indica que el propio Ministro de Defensa pensaba que la política de paz no estaba funcionando".



Para esta entidad, aunque el problema de la inseguridad ha estado siempre presente, es ahora cuando se está viendo su verdadero costo, ya que está afectando la confianza y restringiendo el crecimiento. "La inversión se está yendo de Colombia, inclusive la de los mismos colombianos, que están invirtiendo en el exterior. Aún no se puede ver en las cifras de la balanza de pagos, pero está sucediendo", comenta Gallagher.



Aunque los mercados hace rato consideren a Colombia como un país de alto riesgo, el hecho de que las calificadoras le bajaran la calificación sería muy grave. Muchos inversionistas perderían la opción de invertir en papeles colombianos, al no tener éstos el "grado de inversión". Habría también una venta masiva de estos papeles, lo cual elevaría aún más el spread. El acceso al crédito externo, que ya está difícil, se complicaría y se volvería más costoso.



Ahora sigue entonces una gran labor por parte del gobierno para tratar de convencer a las calificadoras de que no modifiquen la calificación. Pero para que logre esto, tiene que dejar de prometer y pasar a actuar. Ahora bien, si no lo logra, esto también sería algo positivo, pues el drástico cambio en la percepción internacional obligaría al gobierno, finalmente, a hacer el verdadero ajuste.
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