| 6/23/2006 12:00:00 AM

Armas en tiempos de paz

América Latina vuelve a armarse. Esta vez, los gobiernos buscan arsenales de alta tecnología.

Algo extraño pasa en América Latina. La región deambula por una época de paz, en la que los conflictos armados han desaparecido del mapa. La única excepción es Colombia, donde persiste un conflicto interno. Pero el continente, en general, vive días de calma. Incluso así, las arcas de los ejércitos latinoamericanos se engordan. El gasto militar de la región, según estimaciones de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal), un centro de estudios con sede en Buenos Aires, ronda en 2006 el 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Ante estos datos, varios analistas hablan de una nueva carrera armamentista en América Latina.

Esa cifra palidece, si se compara con la década del 80 cuando llegó al 6% del PIB. Desde entonces, el gasto militar de los gobiernos de la región venía en descenso y cayó por debajo del 1%. En 2005, sin embargo, la tendencia cambió.

Mientras en los 80, las necesidades de los ejércitos latinoamericanos se centraban en fusiles y armamento pesado, las prioridades ahora son arsenales de alta tecnología, y principalmente defensivos. Javier Galaz, asesor en el Ministerio de Defensa de Chile, le explicó a Dinero que ahora el reto es la modernización: "radares, submarinos y aviones son ahora nuestra prioridad". El fenómeno, sin embargo, es difícil de explicar. La mayor parte de los países adquiere armamento defensivo, pero los analistas no consiguen explicar la escalada en el gasto militar. En lo que sí están de acuerdo es en que esto genera un potencial desequilibrio de fuerzas en la región.

Las compras

Chile, precisamente, es uno de los países con mayor gasto militar en la región. El más reciente informe del International Institute for Strategic Studies (IISS), un centro de estudios especializado en el sector defensa, indica que el presupuesto militar chileno en 2006 superará los US$3.800 millones, lo que supone un 4,5% del PIB. La tendencia, explica Mark Stocker, analista del IISS, es que el aumento en 2007 sea de alrededor del 4% ó 5%. En Chile, el presupuesto de las Fuerzas Armadas nunca baja del 3,5% del PIB, dice Stocker. Y las compras de Chile se enfocan ahora en la tecnología más avanzada. Galaz señala que el país está comprando armamento que no existía antes en la región. "Nuestra política de compras es defensiva y transparente", sostiene Galaz. Santiago, desde 2003, se ha equipado con un centenar de carros Leopard II, provenientes de Alemania, dos equipos submarinos con dispositivos de disparos de misiles adquiridos a los gobiernos de Francia y España. También se hizo con 18 F-16 de segunda mano procedentes de Holanda. Como si fuera poco, le compró a Estados Unidos 10 aviones F-16 con misiles aire-aire.

La otra cara de la moneda es Venezuela. El gobierno del ex coronel Hugo Chávez se ha ido de compras por Europa y Asia. Según Fabián Calle, analista de Resdal, la prioridad de Venezuela parece ir dirigida a la compra de fusiles para armar un porcentaje importante de la población. En mayo pasado, Chávez dejó ver sus cartas al comprar 100.000 fusiles AK103 provenientes de Rusia por US$120 millones. El primer lote de 30.000 fusiles aterrizó en Venezuela en la primera semana de junio.

Venezuela también compró en 2005 diez helicópteros militares rusos de los modelos Mi-17, Mi-26 y Mi-35, por US$120 millones, de los cuales 3 ya llegaron al país en febrero pasado. Y Caracas concretó la compra a las empresas españolas Casa y Navantia de 10 aviones de transporte y vigilancia marítima y 8 embarcaciones, respectivamente, por una suma global de US$1.700 millones. "Es difícil dibujar una tendencia en las compras que realiza Chávez, pero parece ser que su intención es invertir en factores, como las milicias civiles armadas", sentencia Calle.

Este año, el presupuesto de defensa de Venezuela aumentó un 31%, hasta alcanzar US$2.000 millones, todo ello sin incluir los casi US$2.200 millones que el país ya firmó en varios contratos de compras. Además, el presidente venezolano está tratando de comprar aviones de combate rusos Sukhoi Su-30 y Su-35 para reemplazar los F-16, y ha dicho que tiene planeado discutir el trato con Moscú. Las difíciles relaciones que Chávez mantiene con Washington, por su parte, han bloqueado las ventas de armamento proveniente de Estados Unidos. Así las cosas, en la mayor operación comercial de armamento con China, Venezuela acordó comprar al país asiático un sistema de radares móviles para la defensa aérea por US$150 millones.

Según Mark Bromley, analista del Real Instituto Elcano, una entidad de investigación española, las recientes compras de Venezuela se deben principalmente al pésimo estado en que estaba el ejército hasta hace poco tiempo. "Era una institución completamente hueca", asegura. Otro factor esencial es un cambio en la doctrina militar de Venezuela. "El gobierno mantiene la teoría de que la revolución es vulnerable a un ataque por parte de Estados Unidos y debe estar preparada para defenderse". Otra variable es la escalada de los precios del petróleo, que ha beneficiado las cuentas de Venezuela. Inevitablemente, eso incide en el presupuesto general del país y también en el gasto militar.

En Brasil, por su parte, el gasto militar asciende a US$13.200 millones, lo que supone el 2,7% del PIB. El país ha concentrado sus compras en radares y arsenal de reconocimiento para asegurar la zona de la Amazonía. Perú, a su vez, ha comprado recientemente aviones Mig-29, además de dos fragatas lanzamisiles italianas. Datos del IISS indican que el presupuesto de defensa de Perú para 2006 asciende a US$1.100 millones y que esa cifra posiblemente aumentará 6% en 2007. Solo el 2% del presupuesto se emplea en la compra de nuevos equipos, apunta el estudio.

Dos de las principales economías de la región, México y Argentina, no han incrementado su gasto militar. Aun así, sigue siendo suculento. Argentina dedicó en 2006 US$1.800 millones (2,3% del PIB). México destinó US$3.350 millones. "Son cifras casi idénticas a las de años anteriores", indica Catalina Perdomo, analista del Real Instituto Elcano, en Madrid. Ecuador, por su parte, a pesar de ser una de las economías más pequeñas de la región, dedica el 3,7% del PIB. Datos del centro de estudios Nueva Mayoría, un centro de investigación en Argentina, indican que el gobierno ecuatoriano destinará en 2006 a este rubro cerca de US$490 millones, y lo aumentaría 10% en 2007.

Los gastos militares se concentran en "arsenal defensivo y de alta tecnología", explica Perdomo. Venezuela, con sus compras de fusiles, es la excepción en el continente. La clave para evitar que estas compras desemboquen en una escalada de nervios en la región es la transparencia, resalta Perdomo. "Siempre y cuando los gobiernos conozcan las compras de sus vecinos y los gobiernos y ejércitos estén dispuestos a colaborar, no deberían surgir asperezas", sentencia. La transparencia en el gasto militar de los gobiernos de la región es esencial.
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