| 11/17/1998 12:00:00 AM

Alianzas contra la pobreza

Pensilvania cambió radicalmente la calidad de vida de sus habitantes en menos de diez años, gracias a la unión de los sectores público y privado. Su experiencia es ejemplo mundial.

En la pasada cumbre Habitat, en Estambul, Turquía, el municipio colombiano de Pensilvania fue objeto de amplia atención y estudio. El Banco Mundial presentó el caso de Pensilvania como una de las experiencias más exitosas del mundo en materia de gestión ciudadana. Los asistentes a esa cumbre, expertos provenientes de decenas de países, estudiaron los detalles de la espectacular mejoría en calidad de vida que se logró en Pensilvania durante la última década, buscando decantar el secreto del éxito para reproducirlo en otros lugares del mundo.



¿Cuál es el secreto del éxito de Pensilvania? Las alianzas. Esta población ha demostrado que cuando se coordina la acción de los gobiernos nacional y local, la empresa privada y las organizaciones no gubernamentales, es posible obtener resultados sorprendentes en cobertura de educación y salud, en desarrollo económico local y, sobre todo, en reducción de la pobreza.



Claro que se puede



Pensilvania es un pequeño municipio compuesto por 100 veredas en el oriente de Caldas. Si bien está ubicado a sólo 146 kilómetros de Manizales, el viaje desde allí hasta Pensilvania toma 4 horas y media, debido a la pésima calidad de la carretera. Hace una década allí era frecuente oír de corrupción, malversación de fondos y descuido del gobierno central, problemas que contribuyeron a profundizar el aislamiento del municipio.



Pero el avance de Pensilvania en calidad de vida durante los últimos diez años es incuestionable. En 1988 ocupaba el puesto 533 en necesidades básicas satisfechas, mientras que hoy ocupa el 232 entre todos los municipios colombianos, según Planeación Nacional. Hace 10 años, sólo el 33% de la zona rural tenía electrificación, mientras hoy llega al 98,5% y se trabaja para que en tres años sea del 100%.



En salud también se destaca, con 6.400 campesinos afiliados a la empresa solidaria de salud, en donde el municipio subsidia la atención básica y las campañas de prevención. El 100% de la población está vacunada y el sistema hospitalario, uno de los más eficientes del departamento, no genera déficit.



Los mayores logros están en educación. El cubrimiento es del 98%, mientras el promedio nacional en primaria es del 85% y el de bachillerato apenas llega al 55%. La educación es gratuita para los 7.000 estudiantes de primaria y bachillerato, y todos ellos tienen seguro de accidentes pagado por el municipio. El cubrimiento es tal que en las 100 veredas que conforman el municipio funcionan 108 escuelas y en muchas de ellas el transporte de los estudiantes está subsidiado. Los maestros se capacitan a distancia y está listo el proyecto para dotar con computador a cada escuela y conectarlas vía internet.



¿De dónde sale el éxito?



Cansados de la politiquería, los pensilvanenses empezaron a reaccionar a mediados de los años 80. El primer paso fue establecer las reglas para un trabajo conjunto. Los empresarios e industriales fueron convocados para aportar ideas y apoyar los proyectos de desarrollo. Como regla del juego se estableció que los proyectos surgirían de común acuerdo entre las autoridades locales, departamentales y la comunidad, y ésta última participaría activamente en la realización de las obras. La participación democrática y el beneficio común serían los principios rectores de todo el esfuerzo.



La comunidad estableció que su prioridad era aumentar el cubrimiento de la educación y allí concentró sus esfuerzos, hasta alcanzar hoy el éxito casi total. Luego trabajaron las deficiencias en servicios públicos, salud y seguridad, y ahora los esfuerzos se dirigen a desarrollar la recreación y el turismo.



Los planes han sido seguidos con una admirable consistencia en el largo plazo. Las alianzas han logrado que se elijan cinco alcaldes cívicos, comprometidos todos con la continuidad de los proyectos y empeñados en hacer del plan de desarrollo una realidad.



Según Jairo Arboleda, consultor del Banco Mundial en Colombia, la continuidad en el trabajo, el sentido de pertenencia que se ha desarrollado en la población y la capacidad gerencial de los líderes son los factores que explican el éxito de este experimento. El ex senador Luis Alfonso Hoyos, oriundo de Pensilvania, agrega: "la clave del éxito ha sido el sentido de pertenencia de los más de 30.000 pensilvanenses que conforman las colonias en todo el país y el apoyo de la comunidad, la unión entre el sector público y privado, y el abandono del clientelismo para promover unos dirigentes capaces y honestos".



Financiar desarrollo



Para fondear el desarrollo los alcaldes cívicos han recurrido a la cofinanciación, buscando sumar a los recursos propios otros capitales del gobierno nacional, el sector privado y la comunidad internacional.



Entre los empresarios privados se ha destacado el apoyo del grupo Acesco, cuyos dueños son originarios de Pensilvania, para hacer obras sociales y de infraestructura vial.



Pero la búsqueda de cofinanciación ha traspasado las fronteras. Canadá y Holanda apoyan el plan de acción forestal, como fórmula para diversificar ante el atraso técnico en la producción cafetera. De estos países han recibido cerca de US$1 millón en 5 años para estimular programas de formación forestal. Esta es hoy la segunda fuente de ingresos del municipio.



Pero los aportes de recursos no son sólo financieros. Cada quien entrega lo que puede. En el caso de los habitantes, el aporte suele ser su propio trabajo, gracias al cual ha sido posible la construcción de escuelas y acueductos. Según el actual alcalde de Pensilvania, Fabio Augusto Maya, "gracias a la iniciativa de la comunidad que aportó la mano de obra para la construcción, a los fondos de cofinanciación y al apoyo logístico y económico del municipio, se han construido 40 acueductos rurales. Este es buen ejemplo de cómo son efectivas las alianzas".



Diversificación



En Pensilvania hay sembradas 7.000 hectáreas de café que producen 70.000 cargas al año. Pero también, gracias a la empresa privada, hoy están sembradas 3.000 hectáreas para producir madera.



De allí se ha desprendido otro de los programas estrella, el de los microempresarios que fabrican piezas decorativas en madera. Ellos están apoyados por el plan nacional de los Centros de Desarrollo Productivo y han estudiado técnica forestal en el Politécnico de Pensilvania.



Hacia el largo plazo, los pensilvanenses tienen los ojos puestos en el turismo. Ya tienen aprobado el presupuesto y el terreno para construir un pequeño aeropuerto que facilite el acceso a la región. El municipio cuenta hoy con un hotel excelente para los aficionados al ecoturismo.



Pensilvania ha hecho en diez años lo que muchos no logran en toda una vida. Si los logros alcanzados hasta ahora sirven como guía, se puede apostar a que dentro de una década el ecoturismo será un negocio floreciente en Pensilvania. El camino ha sido largo y difícil, pero la experiencia muestra que cuando se quiere, se puede.
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