Alca la hora de las definiciones

| 3/22/2002 12:00:00 AM

Alca la hora de las definiciones

Este año empieza la etapa crucial de las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Por primera vez, gobierno, academia y sector privado trabajarán juntos para enfrentar este proceso.

"Había una vez dos conejos en una pradera. A la distancia, veían venir hacia ellos dos perros. Empezaron a discutir si eran galgos o pastores, mientras se les acercaban cada vez más. Cuando se dieron cuenta, ya habían caído en sus fauces y, en ese momento, no importaba si eran galgos o pastores". Con esta historia, Mauricio Campillo, presidente de la alianza del sector de grasas Team, resume lo que podría ocurrir con las empresas que no han visto el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), como algo real y no se están preparando para enfrentarla.



Está claro que el Alca no es una simple propuesta, sino un acuerdo hemisférico que está andando y a pasos agigantados. A pesar de las dificultades de Argentina, de la voluntad un tanto esquiva de Brasil para enfrentar el proceso y de la actitud arisca de Venezuela, la iniciativa avanza y no se trata de un proceso que se pueda ignorar o en el que sea posible mantenerse al margen. Como se pudo apreciar en el reciente Encuentro de Productividad y Competitividad en Santa Marta, los colombianos hemos adelantado un interesante debate sobre el tema, pero estamos atrasados en la definición de una estrategia de negociación y en la aplicación de transformaciones en la competitividad empresarial que nos permitan estar a la altura del reto que se avecina.



Llegó el Alca



La agenda marcha a gran velocidad. A partir de abril arrancan las negociaciones sobre modalidades y procedimientos. El comité de viceministros de Comercio de los países definirá las modalidades de acceso a mercados y las reglas del juego para fijar los cronogramas y los puntos de partida para las negociaciones. El objetivo es llegar a un texto antes de enero del año 2005, para que durante ese año sea aprobado y reglamentado por el Congreso de cada país, de modo que se convierta en ley nacional para los miembros en diciembre de ese mismo año.



Colombia, entre tanto, se prepara para enfrentar este enorme desafío. El Ministerio de Comercio Exterior lidera la estrategia de negociación. Por primera vez en la historia, el gobierno se la juega con una estrategia de trípode para enfrentar un proceso de este tamaño: de una parte, el mismo gobierno como eje de la negociación; de otra, la academia y, por último, el sector empresarial. La idea es que, en esta oportunidad, el sector privado tendrá tanta incidencia en las negociaciones como el propio gobierno.



Los empresarios y la academia tendrán entonces que asumir con decisión su papel. A la academia, representada por las universidades Externado, Andes, Eafit, Nacional, de Antioquia, Rosario y Sergio Arboleda, se le ha encargado el análisis por temas y sectores, incluyendo estrategias de negociación, agricultura, servicios, compras estatales y competencia, entre otros. Fedesarrollo hará el trabajo correspondiente a acceso a mercados (ver recuadro).



Los empresarios, por su parte, están representados en dos instancias. Por un lado, está el Comité Intergremial de Comercio Exterior (Cicex), donde 38 gremios de la producción están pendientes de los 9 grupos de negociación y de los comités consultivos. Por otro lado, está el recién formado Consejo Empresarial Asesor. Se trata de un grupo de 20 de los más importantes empresarios de Colombia, que asesorarán al gobierno en la negociación. Se han asignado recursos por US$5 millones, anunciados por Juan Manuel Santos, ministro de Hacienda, en el Encuentro de Productividad y Competitividad de Santa Marta, para mejorar el proceso de capacitación y fortalecimiento del equipo negociador.



A pesar de los esfuerzos, la convocatoria y el impulso que se ha generado en el entorno, estamos tarde. "Este proceso empezó un poco tarde, es cierto. Pero más vale tarde que nunca. Es hora de arrancar con más fuerza para desatrasarnos y hacer una negociación inteligente que permita que nuestros productos se abran espacio en otros mercados y que identifiquemos cuáles son nuestros sectores que necesitan más tiempo para la integración", dice Juan Emilio Posada, presidente de Aces y miembro de este consejo.



El enfoque del trípode tiene, sin duda, grandes méritos. Es indudable que gobierno, empresarios y academia trabajando juntos podrían lograr un conocimiento mucho mayor que cada uno de ellos operando por su lado. La pregunta, sin embargo, es si podrán definir unos mecanismos para trabajar juntos que permitan avanzar con eficiencia y producir los mejores frutos para el país y no para unos cuantos. Por ejemplo, hay una pregunta obvia. Los miembros del Consejo Empresarial Asesor son unos auténticos "cacaos" del sector privado colombiano, presidentes de empresas de primer nivel. Por su lado, los negociadores del gobierno son funcionarios públicos de segundo nivel. ¿Cómo se van a comunicar para ponerse de acuerdo? ¿Estarán los grandes empresarios dispuestos a subirse las mangas de la camisa y sentarse a trabajar con los funcionarios? ¿O se creará una estructura burocrática de comunicaciones entre los dos grupos, en perjuicio de la agilidad que será indispensable a medida que se acerquen las fechas clave y se acelere el trabajo? Para Posada, la situación es clara. "Están los mecanismos para que los funcionarios del gobierno no vayan a negociar desconociendo lo que ocurre día a día en el mundo de los negocios. Además, allí también estarán los gremios y sus representantes".



El reto mayor



Uno de los mayores retos --quizás el mayor-- es alinear a todo el sector productivo en la negociación, para que nadie se vaya a llamar a engaños y luego no se queje.



Lo cierto es que los empresarios todavía ven muy lejano el escenario del Alca y muchos aún no se imaginan lo que viene. Por eso, las palabras de Mauricio Campillo, el presidente de Team, toman mayor validez. "Hay que prepararse y saber que viene una fuerte competencia".



Según una encuesta realizada entre las empresas que conformadas por las cámaras de comercio que manejan los negocios entre Estados Unidos y su respectivo país y presentada por el consultor Jorge Ramírez Ocampo, el 99% ven al Alca como una creación positiva e importante, que mejorará el nivel de vida de la región, aumentará el comercio y reducirá el desempleo. Sin embargo, solo el 14% de los empresarios conocen a fondo los objetivos y el proceso. Además, apenas el 13% de ellos ha incorporado en sus planes estratégicos este nuevo escenario de libre comercio. El 51% ni siquiera lo ha contemplado, mientras el 36% restante lo observan, pero no actúan ni toman decisiones frente a él.



Aunque se conocen los antecedentes y los resultados de acuerdos de libre comercio en otras regiones, que demuestran que son los países pequeños los que tienen más para ganar en estos procesos, muy pocos empresarios se han puesto a tono con el nuevo entorno que se aproxima. "En la Unión Europea, los más favorecidos fueron España, Portugal y Grecia. Y en el Nafta, México ha sido el gran ganador", asegura Ramírez Ocampo.



Para los empresarios, de acuerdo con el análisis presentado, es claro que la educación es uno de los factores de éxito para afrontar el Alca. Pero en este momento Colombia se encuentra en uno de los niveles más bajos de América Latina. Según Eduardo Lora, asesor del BID, las nuevas generaciones se están educando mucho menos. El problema no es la falta de gasto en la educación, "sino la organización del sistema".



Quedan, entonces, un poco más de dos años y medio para sacar adelante las tareas y responsabilidades. Por una parte, las empresas deben ganar en productividad y eficiencia y asumir con decisión el reto. Y, por otra, la estrategia de negociación que, como dice Alejandro Ceballos, presidente de Orbitel y miembro del Consejo Empresarial, es fundamental para el desarrollo, "porque lo que se consiga en esas negociaciones va a tener consecuencias de una trascendencia enorme para los próximos 50 años de la historia del país".



Llegó la hora de las definiciones. Por eso, también es hora de meterse al agua pues, como dice Jorge Ramírez Ocampo, "el que no se moje, que no se queje. Que no llore después cuando aparezcan compromisos adquiridos por el gobierno de los que él no estaba consciente".





"No descartamos una negociación con Colombia"

Robert Zoellick es el representante de comercio de Estados Unidos. Se podría decir que es hoy la autoridad más importante en este ramo en el mundo y que camina entre dos filos: por un lado, promover el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y por otro, explicar por qué su gobierno decidió poner salvaguardias al acero.



Para él, que estuvo en Santa Marta en el pasado Encuentro de Productividad y Competitividad, la prioridad de Estados Unidos con Colombia y con la región es sacar adelante en el Congreso la ampliación y renovación de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpa, por sus siglas en inglés). Cree que, a pesar de algunas dificultades en el Congreso estadounidense, estará lista y aprobada en la segunda semana de abril.



Sin embargo, ante los anuncios de realizar acuerdos de libre comercio con Chile y Centroamérica, no descarta la posibilidad de un acuerdo en este sentido con Colombia. "Nuestro compromiso inmediato es renovar y ampliar el Atpa, pero no descartamos una negociación con Colombia", asegura Zoellick, quien tiene un argumento adicional: "una de las cosas que más respeto sobre lo que hizo México, una vez terminado el Nafta, fue que negoció otros 9 acuerdos con 32 naciones. A mí me habría gustado haber hecho lo mismo, pero estaba en otro sector. Ahora estamos tratando de alcanzarlo y es mejor tarde que nunca", dice. Sería una excelente oportunidad para que el gobierno colombiano vuelva a retomar con entusiasmo la posibilidad que hace ya 2 años planteó el presidente Pastrana que era solicitar el ingreso al Nafta.



Según Zoellick, para competir con éxito en el mercado mundial los países deben contar con 5 ingredientes: el libre comercio, la educación e innovación, el imperio de la ley, los derechos de propiedad y gobernabilidad eficaz, una infraestructura moderna y una economía abierta y sin restricciones.



En este sentido, hizo varias observaciones que tocan a Colombia: primero, que los beneficios comerciales no se valoran solo en dólares. "El libre comercio promueve la reforma política, aumenta el número de empresas independientes y reduce el grado de intervención pública. Envía también una señal muy valiosa y de confianza a los inversionistas en el sentido de que los países se ajustan a reglas comunes que rigen el comercio".



Agrega que la seguridad pública es fundamental, "como también un buen sistema jurídico que pueda decidir controversias contractuales y asegurar a los inversionistas que la ley los tratará de manera justa".



En el tema de comunicaciones, envió a Colombia un mensaje claro: adherirse a las obligaciones comerciales multilaterales. Invitó al país a firmar el Acuerdo Multilateral sobre la Tecnología de la Información (ATI) que elimina los aranceles en el sector de la informática y que puede generar grandes inversiones directas extranjeras.



Y, por último, señaló que la economía abierta les da dinamismo a los mercados de capital. "El capital es un cobarde. No va a donde no se siente seguro. Cuando se combinan buenas políticas reglamentarias y comerciales nacionales, los mercados de capitales ayudan a asegurar que los ahorros internos y externos se inviertan en sectores con altas tasas de rendimiento".



Por ahora, sigue por el mundo explicando que los problemas de proteccionismo de los mercados internacionales del acero deben solucionarse en la OMC.





Alca: ¿qué es?

Es el Area de Libre Comercio de las Américas, donde participan 34 países del hemisferio. No figura Cuba.

Es un mercado de 800 millones de personas, su PIB total asciende a más de US$11 billones (US$11 millones de millones) y representa el 22% del comercio mundial.





El proceso



Se inició en 1994, en la cumbre de presidentes en Miami.

En 1998, empezaron las negociaciones y el año pasado en la cumbre de ministros de Buenos Aires se llevó el primer texto con las normas que será la base para arrancar en firme la negociación.

Este año se definirán las modalidades y procedimientos del modelo de negociación.

El objetivo es culminarla en enero del 2005 y que entre en vigor en diciembre de ese mismo año. Durante esos meses, deberá pasar por el Congreso de cada país para ser aprobado.





Los retos

Además del acuerdo comercial, el Alca supone grandes retos para el país. Primero, tiene que pasar por el perfeccionamiento del comercio regional andino. El primer paso se dio en la reunión de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, de hace un mes, donde los presidentes anunciaron la necesidad de fortalecer el proceso de integración y actuar como bloque para dar mayor fortaleza a las acciones que se hagan individualmente y obtener un peso significativo en la negociación.



Segundo, el Alca obliga a los países a ser más exigentes con ellos mismos en sus disciplinas macroeconómicas. "Las permanentes inestabilidades generan unas desviaciones de comercio que alteran las reglas del juego de los empresarios y del sector productivo", explica Angela Orozco, ministra de Comercio Exterior. Los gobiernos tienen que aprender a gastar menos, entre otras cosas porque la reducción de aranceles implica menores ingresos fiscales.



Adicionalmente, la disciplina fiscal es esencial para poder tener un marco tributario moderno y favorable a la inversión. Las grandes ventajas de un acuerdo comercial de esta envergadura no llegan simplemente por la vía del comercio, sino de la inversión. Esto ha sido evidente en México, España y Chile. Así, la reforma tributaria es parte de la estrategia de integración continental.



Pero, sin duda, el mayor reto será lograr en los próximos dos años y medio la mejor negociación en beneficio de los intereses del país.



Los 'cacaos' y la academia

Para fortalecer el equipo negociador, el gobierno designó el Consejo Empresarial Asesor, un grupo de empresarios del más alto nivel que apoyarán la estrategia nacional durante las negociaciones. Inicialmente, en este consejo están participando Andrés Restrepo, Alejandro Ceballos, Alejandro Figueroa, Carlos Manuel Echavarría, Carlos Antonio Espinosa, Carlos Urrea, Carlos Julio Ardila, Daniel Haime, Frank Jordan, Henry Eder, Jack Goldstein, Juan Emilio Posada, Luis Fernando Jaramillo, Luis Carlos Sarmiento, Nayib Neme, Nicanor Restrepo, Orlando Cabrales, Ramiro Escobar, Ricardo Obregón y Ronald Bakalarz.



Así mismo, el grupo de universidades y centros de investigación que trabajarán en los análisis están definidos: Universidad Externado (controversia, estrategias y metodología de negociación), Nacional (competitividad), Rosario (agricultura), Eafit y Politécnico (servicios), de Antioquia (compras estatales), Andes (política de competencia), Sergio Arboleda (propiedad intelectual) y Fedesarrollo (acceso a mercados).



"Falta muchísimo por hacer. Lo que se consiga en estas negociaciones va a tener una trascendencia enorme para los próximos 50 años del país", Alejandro Ceballos, Orbitel.



"Aunque empezamos un poco tarde el proceso, tenemos que hacer una negociación inteligente para abrir espacio a nuestros productos", Juan Emilio Posada, Avianca-Aces.
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