ALCA: comenzó la movida

| 5/31/2002 12:00:00 AM

ALCA: comenzó la movida

En los próximos meses habrá que tomar decisiones críticas para las negociaciones sobre el libre comercio en el hemisferio. La posición andina como bloque comienza a resquebrajarse.

Las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) están llegando a su punto candente, aunque en Colombia pocos parecen haberse dado cuenta. De acuerdo con el cronograma pactado, en octubre próximo, los países tendrán que haber notificado los aranceles base para la negociación. Para febrero de 2003, tendrán que hacer sus ofertas iniciales de desgravación arancelaria. Así, los próximos meses son críticos. Aunque las negociaciones se prolongarán hasta el año 2005, pues se están fijando las reglas del juego que determinarán lo que se ganará o se perderá más adelante.



Esta etapa es bien difícil. Los diferentes países tratarán de endurecer sus posiciones negociadoras, al mismo tiempo que harán el mayor ruido posible para desorientar a los demás. En el desorden y las carreras, cada uno buscará ventajas individuales. Si Colombia entra en esta fase final en medio de improvisación y afanes, perderá un terreno precioso en la negociación desde la primera jugada.



Lamentablemente, esta no es una posibilidad lejana. Colombia va a las negociaciones del ALCA haciendo parte de una posición de bloque con la Comunidad Andina. Sin embargo, el arancel "común" andino solo cubre el 85% del universo arancelario, según un estudio de la Secretaría General de la Comunidad Andina, y no es aplicado por Perú y Bolivia. Es poco probable que antes de octubre se llegue a un acuerdo sobre el 15% restante, pues este ha sido un objetivo de la Comunidad desde su creación en 1994 y no ha sido posible lograrlo. En otras palabras, la CAN no puede siquiera notificar un arancel base en este momento. Esta incoherencia no deja muchas salidas. Colombia deberá definir finalmente si va al ALCA con la CAN, con una parte de ella, o como país independiente.



Arranca el ruido



La capacidad que tienen incluso los países más pequeños para afectar la negociación quedó demostrada en la reunión de viceministros de comercio del hemisferio que terminó el pasado 15 de mayo en Panamá. Se esperaba que allí quedarían fijadas las reglas de juego de la próxima cita de octubre, pero los países de Caricom (Guyana y las islas del Caribe) aparecieron con una sorpresa.



Caricom se opuso a que el arancel aplicado actualmente sea el arancel base. En cambio, propuso que se utilice el arancel consolidado en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esto implicaría que la negociación arancelaria no traería una desgravación real, pues los niveles consolidados en la OMC son mayores que los que aplican actualmente los países. La propuesta rompe el consenso y posterga el acuerdo sobre este punto básico. El tema quedó pendiente para una reunión en República Dominicana, en agosto próximo.



La postura de Caricom tiene su lógica. Este grupo de países no gana mucho en el ALCA, puesto que ya tiene preferencias de acceso a Estados Unidos en igualdad de condiciones que el Nafta, otorgadas dentro de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Por tanto, el ALCA los perjudicaría, porque multiplicaría sus competidores en Estados Unidos. Para Javier Díaz, presidente de Analdex, es normal que se presenten incidentes como el propiciado por Caricom. "Hay posiciones muy cerradas en torno a Estados Unidos y es conveniente que no olvidemos que esto es una negociación", afirma.



Las dificultades del proceso no van únicamente por cuenta de los pequeños. Estados Unidos dio un fuerte giro proteccionista hace pocos días, al pasar una nueva Ley Agrícola que incrementa subsidios al productor en más de un 80% a lo largo de los próximos 10 años. Esta decisión contradice la orientación hacia el libre comercio que ha manifestado repetidamente el presidente de ese país, George Bush, la cual llevó a Estados Unidos a impulsar una nueva ronda de negociaciones multilaterales en Doha en el año 2001. Es posible que la motivación sea incrementar el poder de negociación de Estados Unidos frente a Europa y Japón, de cara a las negociaciones de liberalización del mercado agrícola en la Organización Mundial del Comercio. En cualquier caso, no es positiva para el ALCA, pues implica que Estados Unidos quiere negociar el tema agrícola, que es vital para los países de América Latina, en el escenario multilateral de la OMC. Para los países latinoamericanos, un ALCA que no confiera mejor acceso de productos agrícolas a Estados Unidos implica que las ventajas de la integración se reducen sustancialmente.



Por otra parte, si bien el Congreso de Estados Unidos está a punto de aprobar una ley que autoriza al Presidente de ese país para firmar acuerdos comerciales con otras naciones (Trade Promotion Authority, que ha sido buscado por las distintas administraciones desde 1995), el texto en discusión incluye unas arandelas fuertemente proteccionistas. El Senado de Estados Unidos introdujo a finales de mayo una enmienda que permitirá cambiar el texto de un acuerdo comercial cuando contenga medidas menos exigentes que las normas estadounidenses sobre competencia desleal (dumping). Se espera que en el proceso de conciliación final la rama ejecutiva del gobierno logre eliminar esta enmienda.



El retroceso en la actitud de Estados Unidos respecto al libre comercio es visto con gran preocupación. "La posición de Estados Unidos ha evolucionado en una forma que no es constructiva. Si las cosas continúan como van, el ALCA terminará siendo una negociación bilateral y acentuará la división entre los países", opina el ex ministro y consultor Jorge Ramírez Ocampo. La opción para Estados Unidos --si no se consolida el ALCA-- es firmar acuerdos bilaterales con los países de su interés. Esta posibilidad implica expectativas de crecimiento económico mucho menores que las de una verdadera negociación hemisférica.



El dilema colombiano



Hay muchos temas importantes en la agenda, pero el más urgente para Colombia es su problema andino. Los márgenes de preferencia logrados en la Comunidad Andina han sido vitales para el crecimiento de las exportaciones no tradicionales en la última década. Además, el hecho de presentarse en las negociaciones del ALCA como grupo de países permite a los andinos apalancar una influencia muy superior a la que podría ejercer cada uno si llegara individualmente. Sin embargo, la incapacidad para llegar a un arancel externo común puede llevar a que esa unidad sea insostenible.



En las negociaciones de ALCA se ha aprobado un principio según el cual ningún país podrá conocer y estudiar las ofertas de acceso de los demás si no ha puesto su propia oferta sobre la mesa. Esto significa que quienes se atrasen en presentar su arancel base estarán perdiendo terreno, pues los demás comenzarán a negociar sin ellos. En otras palabras, la Comunidad Andina, que lleva ocho años postergando la toma de una decisión de fondo en torno a la profundización de su proceso de integración, tiene tan solo unos cuantos meses para definir su futuro.



Colombia tiene tres opciones de negociación en ALCA: negociar en bloque con el resto de los países andinos; coordinar su posición negociadora con Venezuela (y quizá también con Ecuador); o negociar bilateralmente con el resto de los países.



La posición del gobierno de Colombia gira en torno a la primera opción, y así lo confirmó a Dinero la ministra de Comercio Exterior, Angela Orozco. La intención es sacar adelante un nuevo arancel externo común andino (AEC) que incorpore a Perú y Bolivia y reduzca las excepciones de Ecuador. Este tema se discutirá una vez más en la próxima reunión de la Comisión de la Comunidad Andina, programada para los próximos 5 y 6 de junio.



Pero es un hecho que la posición andina frente al ALCA se está resquebrajando a pasos agigantados, por las posiciones disidentes de Perú y Ecuador en las recientes discusiones de la CAN. Para Javier Díaz, "el tema del AEC es complejo, pues Perú no está dispuesto a avanzar y Ecuador, con su proceso de dolarización en un entorno de inflación moderada, no está dispuesto a elevar sus aranceles para adoptar un arancel común pleno". La ministra Orozco afirma que "tenemos hasta abril del 2003 para definir un AEC para los cinco países. Pero si no lo logramos, notificaremos el actual, cuya estructura está establecida mediante la Decisión 370 de la Secretaría General de la Comunidad Andina". XEsto significa que Colombia negociaría, por lo menos, en coordinación con Venezuela, ya que los dos países coinciden en un 85% de las posiciones arancelarias.



La Comunidad Andina y Mercosur obtuvieron un plazo adicional en las negociaciones de ALCA, hasta abril de 2003, para cambiar las notificaciones de aranceles base de negociación. El plazo se debe a que ambos bloques están perfeccionando su arancel externo común y que se aplica al comercio con terceros países. Sin embargo, el plazo adicional es breve y no debe llevar a pensar que las cosas se pueden dilatar sin costo.



La situación política dentro de Mercosur es una de las grandes incógnitas en el proceso. Argentina cambió 5 veces de presidente en poco más de un mes, y aún hay rumores de una posible salida del presidente Duhalde de su cargo. Por otra parte, si el candidato Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT) y actual líder en las encuestas, gana las elecciones presidenciales en Brasil, ese país podría cambiar completamente su postura ante el ALCA. A pesar de afirmar estar a favor del libre comercio, Lula ha declarado que los países ricos deben dar un acceso justo a los productos brasileños. En caso de ser Presidente, Lula estaría inclinado a oponerse al proceso de desgravación del ALCA.



El año 2005 parece lejano y en la coyuntura actual el ALCA puede verse como un evento un poco incierto. La verdad, sin embargo, es que en este año Colombia debe tomar decisiones trascendentales. Los retrasos solo le quitarán grados de libertad y margen de negociación al país.
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