| 10/30/1998 12:00:00 AM

Aires de cambio en la Costa Caribe

Nuevos líderes y nueva agenda para el desarrollo de esta empobrecida región.

Que la Costa Atlántica sería el gran beneficiario del nuevo modelo de desarrollo dijo el presidente Pastrana en su discurso ante la ANDI en Cartagena, en septiembre pasado. En ese momento, nadie en el país pareció pararle muchas bolas. Pero una nueva clase dirigente costeña sí que lo ha tomado en serio.



Un grupo nuevo líderes de la costa Caribe, liderado por el vicepresidente Gustavo Bell se reunió en Cartagena la primera semana de octubre para llevar a cabo el Primer Simposio sobre la Economía de la Costa Caribe. Y de las intensas y cálidas discusiones salió el esbozo de una nueva agenda para el desarrollo de esta región, que representa una verdadera innovación en las propuestas de política para el país.



El simposio, coordinado por Adolfo Meisel y Haroldo Calvo, logró congregar una muestra admirable de economistas, historiadores y empresarios de la Costa, a los que se unieron destacados analistas de otras regiones del país para las discusiones en frente de más de doscientos selectos asistentes al claustro de Santa Teresa en Cartagena. Los tradicionales dirigentes políticos de la Costa no fueron invitados.



Qué se dijo?



El atraso relativo de la Costa Caribe frente al resto del país es enorme. El ingreso per cápita es la mitad. Tanto la pobreza, como el analfabetismo y el bajo rendimiento de los colegios son 50% más altos que en el resto del país.



La evolución de la Costa ha sido paradójica en los años noventa.



Mientras el producto per cápita creció menos, alejándose cada vez más del promedio nacional (gráfica), el crecimiento de la educación y la reducción de la pobreza fueron más rápidos que en el conjunto de departamentos (cuadros).



La excepción fueron los jornaleros agrícolas que, reflejando el pobrísimo desempeño de este sector, tuvieron remuneraciones cada vez más alejadas del promedio nacional (gráfica).



La transición a medias del modelo de desarrollo en los noventa se identificó como la causa de estos contradictorios resultados. Como lo dijo Antonio Celia, "la liberalización del comercio sin exportar, la descentralización sin autonomía y la persistente crisis de la agricultura no podían conducir a otros resultados".



La falta de convergencia de la Costa fue atribuida a la continuación de un modelo de políticas de desarrollo hacia adentro en los últimos años por Jorge García García y Adolfo Meisel, quienes presentaron elegantes análisis históricos. Con proteccionismo o revaluación, y sin desarrollo de infraestructura para la exportación, la Costa no podrá salir del atraso.



Dos espejismos que por años dominaron las discusiones de la Costa fueron desmontados en el simposio: la discriminación de recursos nacionales y el carácter crítico de los grandes proyectos mineros. En la década, las transferencias de la Nación a los departamentos y municipios de la Costa crecieron más que en el resto del país, y hoy las transferencias per cápita no son distintas. Además, la Costa, con un 12% de la población del país, recibió durante los últimos 5 años el 16% de los recursos de inversión nacional. La discriminación cambió, pues, de signo, pero los resultados fueron menores a lo esperado ­tanto en salud, como en educación­ debido a la mala calidad de la administración pública.



Los analistas también encontraron que el desarrollo de grandes proyectos como el Cerrejón en la Guajira y Cerromatoso en Córdoba habían generado muy pocos beneficios para el conjunto de la región, y esa percepción fue corroborada en otras latitudes por el profesor estadounidense Hewings.



Qué se propuso



Dos nuevos hilos conductores para la discusión de las perspectivas de la región fueron enfatizados en el simposio. La educación y la infraestructura de transporte, que hoy son las dos grandes debilidades, serán la clave para el desarrollo de la competitividad regional.



Como lo dijo Haroldo Calvo, "todos los aspectos de cualquier estrategia de desarrollo imaginable ­la inversión pública y privada, la administración pública eficaz, el desarrollo de una base exportadora, la erradicación de la pobreza­ están atados a que la región disponga de una amplia oferta de recursos humanos competentes". Aunque la descentralización generó mayor dinamismo en la cobertura de educación primaria y secundaria, la calidad de la educación básica y la educación de las universidades se han convertido en el verdadero cuello de botella. Un nuevo énfasis en la calidad y el cambio de la asignación de recursos actual que financia burocracia pública por uno que financie directamente a los estudiantes en un ambiente escolar competitivo fue enfatizado por Fundesarrollo.



El modelo proteccionista que imperó durante la mayor parte del siglo generó una enorme discriminación hacia la Costa en el desarrollo de su infraestructura, según coincidieron Adolfo Meisel, Mauricio Cárdenas y Armando Montenegro en sus análisis. Ahora, en una economía abierta, el aprovechamiento de las ventajas comparativas geográficas de la Costa dependerá de las inversiones en los puertos, en las carreteras hacia ellos y de los modernos sistemas de telecomunicaciones en el nuevo siglo.

La creencia de que la apertura había resultado negativa para la Costa Caribe fue cuestionada por los analistas costeños. La agricultura se habría beneficiado de la eliminación de los controles a las importaciones y de la reducción de aranceles, aunque ello hubiera sido compensado por la evolución negativa de los precios internacionales y la revaluación de la tasa de cambio que produjo el desorden macroeconómico. La profundización de la apertura bajando los aranceles al 5% y la reducción drástica del gasto público para generar competitividad fue recomendada por Jorge García.



¿Cuál es el cambio?



La irrupción de un nuevo estilo de liderazgo regional por un destacado grupo de intelectuales y dirigentes costeños fue el principal resultado de la reunión. En el pasado, predominó una tradición "emotiva y reclamista" de la Costa ante el país andino, que impulsó el desmonte del proteccionismo y expresiones independistas de regionalismo. El nuevo ambiente, como bien lo sintetizó el vicepresidente Bell, "recomiendo atemperar el regionalismo y analizar las cosas con cabeza fría". La idea del regionalismo cerrado, presentada por Eduardo Verano, fue cuestionada por Ileana Kure y Olga Lucía Acosta ante las nuevas estrategias del país. El historiador Eduardo Posada argumentó que ­históricamente­ el regionalismo costeño, a diferencia del antioqueño, no era independista ni excluyente, sino incluyente y buscador de la autonomía.



Más que continuar mirando hacia adentro, contra los cachacos y el gobierno central, la mirada hacia fuera fue el gran consenso del Simposio. Para lograr un verdadero dinamismo exportador hay que poner mas énfasis en los mercados y los empresarios. Y para ello, el desarrollo de métodos modernos para dinamizar la educación y la infraestructura de transporte son las nuevas herramientas.



Haroldo Calvo sintetizó el nuevo consenso de esta forma: "Si hasta ahora el progreso regional estaba atado a éxitos reclamistas, en lo sucesivo, con una mayor apertura y una mayor descentralizacion, éste dependerá en mucho mayor grado de nuestra propia capacidad de forjarlo y administrarlo. La verdadera autonomía regional depende, más que de la ley, de nuestra capacidad de gerenciar nuestro futuro".



El país va a registrar en los próximos años, entonces, una nueva base política en la Costa para cimentar el modelo de desarrollo exportador que se anticipa en el gobierno de Pastrana. Para superar la casi endémica enfermedad de la creciente pobreza relativa de la Costa Caribe, intelectuales y empresarios han coincidido en un nuevo ideario para la Costa Caribe y para el país.
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