"La política para el manejo de la contaminación pasó de implementar soluciones al final del tubo a incentivar procesos de producción mucho más limpios. " Juan Mayr, Minambiente.

| 7/26/2002 12:00:00 AM

Agua menos contaminada

La implementación de tasas retributivas por vertimientos puntuales ha reducido la contaminación del agua. Pero todavía no se puede cantar victoria.

Según el Ministerio del Medio Ambiente, en Colombia se vierten anualmente alrededor de 591.632 toneladas de materia orgánica (DBO) y 553.636 de Sólidos Suspendidos Totales (SST) a 135 fuentes de agua identificadas como altamente contaminadas.



A pesar de estas desalentadoras cifras, en los últimos 5 años, la contaminación de las aguas por esos dos contaminantes se ha reducido en 27% de DBO y 45% de SST, en las corporaciones regionales más adelantadas en la implementación del nuevo sistema de tasa retributiva, como la Corporación Autónoma Regional de Rionegro Nare (Cornare) en Antioquia. Pero las cifras no son tan buenas en todas las entidades: en la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca y el Departamento Administrativo de Gestión Ambiental (DAGMA) de Cali, no hay avance.



La disminución en la contaminación se debe al cambio en la política ambiental y en los instrumentos de regulación aplicados. Con las modificaciones, en lugar de atacar la contaminación en la fuente, como se hacía en el pasado, las autoridades se enfocan en prevenir los vertimientos desde el comienzo del proceso productivo en las empresas.



El cambio en los instrumentos de control ha resultado efectivo. Antes de 1997, el sistema utilizado, llamado de Comando y Control, establecía que todos los agentes contaminantes deberían reducir en 80% sus vertimientos totales. El nuevo sistema, la tasa retributiva por vertimientos puntuales, es un instrumento económico basado en el cobro de una tasa por cada kilogramo de elementos contaminantes que se viertan a las fuentes. Esto, induce al productor a buscar alternativas que resulten menos costosas que contaminar. Fuera de esto, la tasa tiene un costo operativo relativamente bajo. Según cifras del Ministerio, por cada $4 recaudados, se gasta $1 en administración.



Las responsables por la ejecución de esta norma son las 32 autoridades ambientales regionales. La evaluación de la implementación del programa en estas entidades muestra diferentes niveles de efectividad (evaluación completa en www.dinero.com). Cornare y la Corporación Autónoma Regional de Valle son algunas de las entidades más adelantadas en el tema. El segundo grupo conformado por el Dama de Bogotá y la Corporación Regional de Antioquia, entre otras, ha implementado el programa de forma incompleta o inconsistente. Pero aún así, ha logrado una reducción en los vertimientos de 18,2% de DBO y 37% de SST. Finalmente, la Car y el Dagma son algunas de las que no han implementado el programa y no han producido ningún tipo de resultado.



Según Axel Dourejeanni, jefe de la División de Recursos Naturales de la Cepal, Colombia es uno de los países latinoamericanos más adelantados en este tema. Para Manuel Rodríguez, ex ministro del Medio Ambiente, el éxito se debe a que en Colombia "hay autoridades ambientes regionales relativamente fuertes, autónomas y con buena capacidad técnica", para implementar este tipo de instrumentos.
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