| 2/16/2006 12:00:00 AM

A ritmo electoral

Un Congreso marcado por las elecciones hará de este período legislativo otro tiempo perdido para las reformas fundamentales.

Las elecciones parlamentarias le imprimirán un ritmo muy lento al período legislativo que empieza el 10 de marzo y termina el 20 de junio, el último de este gobierno, por lo que no se auguran grandes decisiones en el Congreso.

Si el primer período de la legislatura 2005 - 2006, antes de iniciar oficialmente las campañas, estuvo marcado por un incremento del ausentismo, el reemplazo de curules (carrusel) y el predominio de proyectos irrelevantes, según Congreso Visible del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, el segundo período no se va a quedar atrás. Después de las elecciones de Senado y Cámara, el 12 de marzo, algunos congresistas estarán de salida y los que queden probablemente seguirán en campaña pues el 28 de mayo son las elecciones presidenciales.

Los efectos de la época preelectoral saltan a la vista. A excepción de la Ley de Presupuesto para la vigencia fiscal 2006, en el primer período legislativo no se presentaron grandes reformas en el frente económico, pues proyectos de la mayor relevancia, como la reforma a la Ley 100 -sistema general de seguridad social- tan solo fue votada por primera vez a dos días del cierre de la legislatura. Por su parte, el régimen de contratación pública, Ley 80, solo ha cursado dos de sus cuatro debates, a pesar de estar desde la legislatura 2004-2005. La reforma tributaria ni siquiera se presentó y la que pretendía simplificar y darle transparencia al proceso presupuestal se hizo prácticamente por vía administrativa pues era parte del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Y si esto fue en época preelectoral cuando no se había definido la reelección, nada diferente se puede esperar en este semestre. Por ejemplo, si la reforma a la Ley 80 que busca imprimirle mayor eficiencia y transparencia al principal instrumento de ejecución del gasto del gobierno no queda lista antes de junio de este año, será archivada por vencimiento de términos.

A pesar de la urgencia, nadie espera mucho de esta legislatura. Incluso la mayoría de los ministerios no va a presentar proyectos de gran relevancia.

Lo que se discutirá Según Óscar Iván Zuluaga, senador saliente, las épocas electorales están marcadas por mucho control político pero registran poco avance en materia legislativa. Agrega que la única apuesta grande en este período sería la Ley 100 que continuará su trámite.

Este proyecto es de gran preocupación para el Ministerio de Hacienda. La reforma, que ya salió de la comisión y plenaria del Senado, busca garantizar la cobertura total del Sistema General de Seguridad Social, pero con las modificaciones que se le han hecho está generando unas cargas fiscales insostenibles. Por ejemplo, hace que el impuesto a las transacciones financieras se vuelva permanente sin considerar sus nocivos efectos sobre el mercado financiero.

Este será tal vez el debate más difícil de todos, pues se presta para el populismo en una época como esta.

De los pocos proyectos que se convertirían en ley este semestre está el de normalización de la cartera pública que salió de plenarias y solo está pendiente para conciliación. Son normas para facilitar la recuperación de los más de $15 billones que varias personas le adeudan al Estado. Además, elimina el recaudo de tributos por parte de particulares.

Otras iniciativas de autoría del Ministerio de Hacienda que pasarían por el Congreso este semestre son las dedicadas a corregir algunos vacíos de ley, como el de los bonos pensionales y el que crea el régimen de insolvencia, ambos radicados a finales del año pasado. El primero establece que el salario base de liquidación para bonos pensionales tipo A será el salario devengado, no el cotizado, acabando con el actual limbo jurídico pues la Corte Constitucional declaró inexequible la norma que establecía el salario base de liquidación de los bonos pensionales. El segundo tiene por objetivo reemplazar la ley 550 de 1999 de reestructuración económica, que ya fue prorrogada en una ocasión.

Otro proyecto importante es el relacionado con el terrorismo, el cual busca dotar de herramientas jurídicas al Estado para luchar contra su financiación. Por ejemplo, penalizar el lavado de activos ajustando la normatividad a estándares mundiales. Se requiere que este proyecto surta por lo menos un debate para mostrar que está caminando y cumpliendo compromisos internacionales.

Por su posible impacto fiscal, otros proyectos de interés son la ley estatutaria de habeas data, la supresión de la comisión interparlamentaria de crédito público y el estatuto del usuario aduanero y cambiario.

Con el habeas data, se pretende regular el manejo de la información contenida en bases de datos personales, en especial la financiera y la crediticia. Por ser una ley estatutaria tendría que surtir sus cuatro debates durante esta legislatura, y eso no va a ser fácil pues es improbable que el Congreso se la juegue a fondo con leyes polémicas. El año pasado, muchos congresistas intentaron evadir la discusión de esta ley declarándose impedidos, pero el Consejo de Estado no lo permitió y tendrán que hacerlo. Esta ley tiene a su favor el interés de los ponentes en sacarla adelante.

El siguiente proyecto pretende suprimir la comisión interparlamentaria de crédito público y reglamentar que trimestralmente el gobierno rinda un informe sobre el ejercicio de las autorizaciones conferidas por ley en materia de deuda pública para mejorar su control político. Esta iniciativa está pendiente de segundo debate en la Cámara pues en diciembre no hubo quórum.

Por último, está la creación de una nueva entidad para la defensa del cliente aduanero y cambiario independiente, que hoy ya existe adscrita a la Dian, la cual debe ser correctamente diseñada para evitar efectos fiscales.

Lo importante se aplaza Aunque el Ministerio de Hacienda trabajará en las reformas grandes, como la tributaria, la financiera y la de transferencias, estas solo se presentarán luego de las elecciones presidenciales.

Según un vocero de esta entidad, su principal objetivo es tener hacia mediados de año un proyecto de reforma tributaria listo para radicarlo si Álvaro Uribe resulta reelecto o entregarle el documento al nuevo gobierno. Esta reforma buscará racionalizar la estructura tributaria, para que sea promotora del crecimiento, y luchar contra la evasión y la elusión.

De la misma forma, proyectan tener listo hacia principios de mayo un ar-ticulado de reforma al sistema financiero para someterlo a consideración de los gremios y acordar así los ejes y la línea que tendría.

A mediano plazo, están mirando las alternativas para mantener la regla en transferencias de modo permanente, pues a partir de 2008 se vuelve a su fórmula anterior. Básicamente, se busca que estos rubros sigan aumentando con el crecimiento de la economía y la población sin perder de vista el objetivo de cobertura total.

Todos estos temas, unidos al TLC y sus proyectos conexos, entre otras cosas, se discutirán en la siguiente legislatura (segundo semestre de 2006), lo cual hace que la nueva configuración del Congreso sea vital para el futuro económico del país. "Las elecciones del 12 de marzo son cruciales para saber si el gobierno tendrá mayorías parlamentarias para poder impulsar sus leyes", afirma Juliana Bejarano, directora de proyectos del Instituto de Ciencia Política.

Para muchos analistas, se sigue perdiendo tiempo valioso para sacar adelante reformas estructurales pues el país está en circunstancias económicas propicias tanto nacionales como internacionales. Cuando los mercados se pongan más adversos, esto podría pesar, considerando el gran número, la magnitud, la complejidad y la importancia de los temas que hay en la agenda legislativa para encaminar al país hacia una senda de crecimiento.
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