A revisar

| 5/26/2001 12:00:00 AM

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La publicación de los rankings ha generado un ambiente de diálogo sin antecedentes entre padres de familia, profesores y rectores de colegios sobre la educación básica en el país.

Desde hace un mes, se viene gestando una transformación silenciosa en la mayoría de los colegios del país. La decisión del Icfes y de la Secretaría de Educación de Bogotá de hacer públicos los resultados de sus pruebas ha generado un proceso de autoevaluación entre padres de familia, educadores y directivas de los colegios que hace tiempo no se daba.

Los padres de familia cuentan ahora con un criterio objetivo para la evaluación de los colegios, pero también ha resultado claro que este es solo uno de los factores que deben utilizarse. Así lo advierten los rectores de algunos colegios en comunicación a Dinero y padres de familia que leyeron el artículo. En cualquier caso, este nuevo criterio del que hoy disponen los padres se está convirtiendo en una herramienta muy útil para generar procesos de discusión interna en las instituciones, con miras a mejorar la calidad de la educación. De acuerdo con la encuesta realizada por Invamer Gallup para Dinero, la educación moral y religiosa, el nivel académico y la enseñanza de un segundo idioma, entre otros, tienen prácticamente el mismo peso a la hora de escoger un colegio. De hecho, el 70% de los consultados encuentra en la publicación y comparación de los resultados de las pruebas oficiales un elemento útil para escoger colegios, mientras que el 78% cree que les sirven para medir la calidad de la educación que están recibiendo sus hijos (ver encuesta).



Lo cierto es que la publicación de las pruebas, y en particular el que se haya construido un ranking a partir de sus resultados, generó una polémica que no solo ha servido para analizar los procesos internos de los colegios, sino que ha permitido un debate sobre la utilidad y la forma como se realizaron los exámenes, que seguramente contribuirá a mejorar los instrumentos en mediciones posteriores.



Pero, ¿por qué generó malestar entre algunos colegios el hecho de publicar y ranquear los resultados de las evaluaciones? En términos generales, los colegios consideran que un ranking no puede reflejar la integralidad de la educación de una institución, ya que ni las pruebas del Icfes ni las de competencias básicas de la Secretaría de Educación de Bogotá contemplan las múltiples facetas que conforman el proceso educativo. Adicionalmente, existe el temor de que las instituciones, con tal de quedar bien ranqueadas, generen mecanismos de exclusión para los estudiantes con menores logros. A esto se suma la falta de control en la aplicación de la prueba por parte de la Secretaría, así como la no aplicación de los exámenes en 38 colegios, de los 2.929 programados para ese año (ver lista).



Posiciones encontradas



En carta a Patricia Martínez, directora del Icfes, los presidentes de las 5 asociaciones de colegios privados más importantes del país advierten que la educación de cualquier institución debe ser ante todo formativa, es decir, concentrarse en 3 aspectos esenciales del estudiante: su ser, sus saberes y sus quehaceres... lo que significa que la educación va más allá de los conocimientos y de la simple instrucción. Debe conducirlos a destinos que valoren su dignidad de personas, tender hacia altos valores y prepararlos para la vida y no solo para la gestión intelectual.



Por eso, los presidentes de Asocoldep, Conaced, Uncoli, Andercop y Acomil no comparten una clasificación de mejores colegios porque solo tiene en cuenta el aspecto de los conocimientos y deja de lado aquellos que son más importantes para la formación de una persona integral.



Rosa Cecilia Caro, presidente de la Unión de Colegios Bilingües (UCB), considera que en la clasificación de los colegios se confundieron dos términos: "un colegio efectivo, que hace eficientemente parte de su trabajo, y un colegio o proyecto educativo exitoso. El primero es aquel que es capaz de llevar a sus estudiantes a un nivel de rendimiento aceptable, como el logro académico. Uno exitoso es mucho más que buenos resultados en las pruebas estandarizadas, pues implica un vínculo de sus estudiantes con el aprendizaje, no violencia, no vandalismo, bajo nivel de suspensión, satisfacción de los padres y fama institucional.



Una posición similar tiene el padre José Guillermo Martínez, director académico del Colegio San Bartolomé la Merced, de Bogotá, al considerar que las pruebas solo miden una parte académica de los estudiantes y no lo que implica el proceso de educar, en el que hay elementos como el desarrollo integral de los jóvenes, despertar la sensibilidad social, reforzar la formación ética, y desarrollar la parte afectiva y de la felicidad.



Una visión diferente tiene Margarita Peña, viceministra de Educación. Si bien reconoce que se pudieron presentar errores en las pruebas, está convencida de que van en la dirección indicada, ya que las áreas de lenguaje, matemáticas y ciencias desarrollan las habilidades que marcan la vida de los estudiantes. Además, insiste en que los colegios deben ser tan integrales como decidan, pero deben cumplir como mínimo con las competencias básicas.



Pero los colegios no son los únicos que se oponen a un ranking. Daniel Bogoya, director del proyecto de evaluación del Distrito e investigador de la Universidad Nacional, afirma que no todo se puede reducir a un indicador de puntaje. Sin embargo, considera que ante la publicación del ranking, se debe buscar que haya mayor retroalimentación entre los colegios, y que los ubicados en los primeros puestos ofrezcan un "subsidio cultural" a los colegios de bajo desempeño. En este sentido, Bogoya asegura que deben promover alianzas de mejoramiento, para compartir experiencias y trabajar en equipo para mejorar la educación de los colombianos.



Hablan los padres



Que los colegios encuentren peros en la medición no es sorprendente y, de hecho, ninguna será perfecta. Lo interesante es la respuesta positiva que ha tenido entre los padres, ya que se ha convertido en una herramienta que les permite ser más participativos en los modelos pedagógicos de los colegios donde estudian sus hijos.



De hecho, las asociaciones de padres de familia se están involucrando más en los nuevos modelos de evaluación y algunas anuncian desde ya una participación mucho más activa en sus colegios.



Ese es el caso de la asociación del Colegio Agustiniano Norte, en Bogotá. Según Pablo Medina, su coordinador ejecutivo, la publicación los hizo reflexionar sobre la necesidad de que dichas organizaciones sean más proactivas en el proceso educativo de sus hijos. "No podemos servir solo de cajas menores de los colegios. Nuestro compromiso, ante todo, es con nuestros hijos". Por eso, el coordinador reunió el Consejo de Padres para discutir con los directivos del colegio cómo mejorar el nivel educativo del Agustiniano. La mayoría estuvo de acuerdo en que la competencia es buena y que hay que aprender a capitalizar las experiencias de otros colegios para mejorar.



En el Colegio Nueva Granada, según comenta Ana Milena Montoya, presidenta de la asociación de padres de familia, el ranking publicado por Dinero creó debate y mucha polémica entre los padres, que se preguntaron por qué ocuparon el puesto 14. La junta directiva, en la que tienen representación, se reunió para analizarlo con detenimiento. "Creo que, además de la prueba de competencias, hay otros factores que nos permiten determinar la calidad de la educación y que, sin duda, deben tenerse en cuenta a la hora de hacer estos análisis".



En el Colegio Alemán, de Medellín, la publicación ha tenido buena acogida y los resultados han sido analizados y discutidos por los directivos del colegio, los profesores y los padres de familia. Incluso, van a empezar a evaluar a los niños al comienzo y al final de cada año para medir el incremento en sus niveles de competitividad. Gloria Helena Vélez, de la asociación de padres de familia, dice que además se están actualizando con las nuevas pruebas de competencias y con el desarrollo de los nuevos modelos que apuntan a enseñar a los estudiantes a saber qué hacer con lo que aprenden y a ser capaces de enfrentar problemas y plantear soluciones.



El impacto sobre los padres fue mucho mayor. Por lo menos en 90 colegios se han producido reuniones con los padres de familia para evaluar el modelo educativo. La encuesta de Invamer Gallup revela que el 23% de los lectores discutió el artículo con los directivos del colegio y las asociaciones de padres. Un 22% lo hizo con sus amigos y compañeros de trabajo.



Nuevas pruebas



Los eventos del último mes revelan que los colombianos están más interesados en la calidad de la educación que lo que usualmente se había supuesto, y que la información pública es un instrumento de enorme utilidad para el diálogo constructivo entre padres, profesores, rectores y estudiantes. El esfuerzo de medición y difusión de las pruebas de calidad tiene, pues, bases firmes, y más que reversarlo como han pedido algunos colegios, se deben recoger las críticas, mejorar el instrumento, extenderlo y mantener públicos sus resultados. Por ahora, el Ministerio aplicará las pruebas en 70 municipios de Valle, Atlántico, Santander, Risaralda y Caldas, con el financiamiento del BID.



Finalmente, es esencial la difusión pública lo más amplia posible de los resultados de las mediciones. Nuestra encuesta revela que los padres saben contextualizar esta información y la toman como uno de muchos factores de decisión. Pero también hay que incluir en el proceso a todas las instituciones. Después de que se ha difundido entre padres de colegios de élite, las autoridades educativas deben difundirlo a los padres de todos los estratos. Más que como criterio de exclusión y comparación odiosa, las evaluaciones deben verse como un mecanismo de diálogo social para mejorar la calidad de la educación, que tanta falta le hace al país.



Las notas



Al escoger colegio, además de los factores académicos, los padres tienen en cuenta los valores morales y religiosos, el precio y la enseñanza de otro idioma. Conocer las evaluaciones es una herramienta con la que todos ellos quieren seguir contando. La discusión redundará en un mejoramiento de la calidad.
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