| 1/21/2005 12:00:00 AM

A ganar tiempo

Mientras se acerca la fecha para que Colombia pierda su autoabastecimiento petrolero, el gobierno le apunta a estrategias para correr esos plazos a la espera de que alguna de las apuestas exploratorias tenga éxito. Pro y contra de las alternativas.

Cusiana y Cupiagua fueron los últimos grandes pozos petroleros descubiertos en Colombia. Han pasado 16 años y el país no ha hallado nuevas grandes reservas, lo cual lo está conduciendo a perder su autosuficiencia y dejar de exportar. A mediados de 2006 tendría que comprar crudo a las multinacionales que operan en el país y, de no aparecer nuevos barriles, en 2009 empezaría a importar hidrocarburos.

La pregunta es cómo incorporar nuevos barriles, de manera que la pérdida de autoabastecimiento se postergue y se amplíen los plazos para encontrar nuevos yacimientos.

El gobierno tiene dos estrategias: una, de largo plazo, que pretende -en un nuevo escenario, con el cambio en las regalías, la escisión de Ecopetrol y la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y un contrato más seductor para los inversionistas extranjeros- atraer inversión, no solo multinacional sino también de jugadores locales.

Como en el escenario más optimista esta estrategia solo dará resultados en 6 ó 7 años, el gobierno la complementa con la segunda, de corto plazo, que busca incorporar nuevos barriles a la producción, con la extensión de los contratos de asociación, para que se mantengan las inversiones en esos pozos y se extraigan las reservas probadas en ellos. La estrategia también contempla entregar en subasta los pozos cuyos contratos ya se vencieron y revirtieron al Estado para seguir operándolos; buscar reservas en otros países y explotar las reservas de crudos pesados. Para funcionarios como Armando Zamora, presidente de la ANH, las medidas que se han adoptado le permitirán al país correr las fechas de pérdida del autoabastecimiento más allá de 2010. Pero la tarea no es fácil. Como dice Luis Ernesto Mejía, ministro de Minas y Energía, "estamos seguros de que vamos a cumplir la meta en contratos y en sísmica. Creemos difícil cumplir la meta de pozos exploratorios y rogamos cumplir la meta de reservas". ¿Cuáles son las estrategias y los obstáculos que impedirían que lleguen a buen término?

Cambio de modelo

En Colombia, históricamente la relación de éxito frente a los pozos perforados es de entre 15% y 18%, esto significa que uno de cada 6 u 8 pozos perforados tiene reservas. Sin embargo, esta tendencia no se ha dado. En este gobierno se han perforado 56 pozos y aún no se halla crudo y en los últimos 5 años la producción del país ha caído en casi 300.000 barriles diarios, al pasar de 817.000 barriles diarios en 1999 a 523.000 en promedio para 2004.

Esto ha conducido a que el gobierno busque que las apuestas exploratorias no solo se hagan con las multinacionales sino con empresas medianas y pequeñas. Por la geología del país, es muy posible que muchas de las reservas se encuentren en yacimientos pequeños y la forma de revertir la actual tendencia es bien con un gran hallazgo o con la suma de varios pequeños.

Desde 2003, el modelo petrolero en el país se viene transformando. Ecopetrol dejó de ser juez y parte. A su vez, la ANH tiene un papel más proactivo para buscar y atraer inversionistas. De hecho, hoy el nuevo contrato petrolero, de concesión, tiene mayores atractivos para los inversionistas. Según un estudio de la Universidad Nacional, la tasa interna de retorno, TIR, para los contratistas es del 44% en el peor de los casos y puede llegar a 88,7%. Y segundo, porque esta nueva situación ha hecho que el modelo del negocio también cambie, pues ya no se trata de un negocio de grandes multinacionales, sino de pequeñas y medianas empresas.

"En la industria petrolera hay una mezcla de 3 factores: los buenos precios, que son un canto de sirenas al que nadie se puede resistir; los términos favorables de los contratos con la ANH, que puede reversar el tren de poca exploración, y las áreas que están en poder de Ecopetrol con buenas posibilidades de extracción y exploración", señala Frank Kanayet, presidente de Petrotesting, empresa colombiana mediana del sector petrolero.

De hecho, desde noviembre de 2003, se creó un fondo de capital de riesgo, cuya meta es reunir US$100 millones. Ya hay más de US$60 millones, entre cartas de intención, aportes de Ecopetrol e inversiones de los fondos de pensiones. La idea es perforar al menos 20 prospectos exploratorios de US$5 millones cada uno, en los cuales el fondo colocaría el 50% y el otro 50% correría a cargo de los inversionistas.

Pero en la incursión de estas empresas aparecen las primeras críticas. Para el senador Hugo Serrano, muchas de las empresas con que se han firmado los cerca de 30 nuevos contratos, "tienen restricciones económicas. En gran parte de los casos, la ANH está contratando con empresas de papel y de garaje", agrega. El gobierno se defiende. Para la ANH, los consorcios deben ser solventes y "se está cumpliendo a rajatabla el reglamento", dice Zamora. Para el ministro Mejía, "el país no puede darse el lujo de tener un cedazo para filtrar oportunidades de inversión. La ANH tiene un reglamento de adjudicación de áreas que examina la capacidad técnica y la capacidad financiera de las empresas".

Tiempo de prórroga

El otro punto complejo corresponde a la extensión de los contratos. La idea del gobierno es lograr que en esos pozos no se pierda la dinámica de la inversión y con las prórrogas se mejoren los niveles de recobro de los campos petroleros. "Cuando un contrato de explotación de un pozo entra en su etapa final, las empresas disminuyen sus ritmos de inversión, pues el tiempo que queda es muy corto para recuperar esas inversiones. La extensión busca revertir esa tendencia", explica el vocero de una multinacional que opera en Colombia. Se han extendido los contratos de la Guajira, Caño Limón, Las Monas, Casanare y se está definiendo la prórroga de Rubiales.

Para la Contraloría General la extensión de los contratos no logra un aumento significativo de reservas, sino que acelera la extracción de las existentes, mientras que para el senador Serrano, la extensión de los contratos no es tan favorable. Cuando revierten a la Nación, las reservas y toda la infraestructura regresan al país. Por ejemplo, los campos de gas de la Guajira debían revertir el pasado 31 de diciembre de 2004, cuando tendrían 2.000 gigapies de gas. "Ecopetrol, que no tuvo US$40 millones para invertir allí, ahora sí busca barriles de reserva en Ecuador", advierte.

Y, precisamente, el anuncio del interés de Ecopetrol en buscar reservas probadas en otros países, como Ecuador, ha atizado la controversia. Serrano, por ejemplo, critica la operación porque Ecopetrol no maneja grandes excesos de caja. Pero para otros tiene sentido, porque diversifica el riesgo, como lo menciona Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo, ACP.

Una posibilidad de peso

Otra alternativa para enfrentar la coyuntura es la de los crudos pesados. Según el senador Serrano en carta que le envió al presidente Uribe, "Colombia tiene in situ cerca de 3.000 millones de barriles de reservas probables que no han sido explotadas".

Esta iniciativa tiene graves dificultades, pues no se asimilan a las 'dietas' que tienen las refinerías, por lo que se hace necesario un tratamiento especial para hacerlos más livianos y transportarlos. Esto requiere inversiones por US$1.000 millones, cuya alternativa son joint ventures con empresas privadas.

"Si se acometen rápidamente los trabajos, en unos 3 años, se podría tener una producción adicional de 300.000 barriles diarios", dice Serrano. Para atraer esa inversión, tanto el Congreso como el gobierno son partidarios de exenciones tributarias para el manejo de estos crudos, cuyo análisis tendrá que hacerse en el futuro inmediato.

Estas estrategias de choque representan difíciles tareas, pero que a la luz de contratos favorables y altos precios del crudo, podrían revertir la tendencia. La ausencia de un gran hallazgo encendió las alarmas, sobre todo cuando la pérdida de autoabastecimiento es inminente y las estrategias para superar esta etapa son un gran reto para el gobierno. Más allá de necesitar suerte para que el petróleo aparezca, el panorama aún está oscuro y el tiempo apremia.
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