| 10/27/2006 12:00:00 AM

A conquistar el mercado chileno

El 27 de noviembre se firmará el tratado de libre comercio entre Colombia y Chile, que aumentará el flujo comercial entre los dos países, al superar algunas barreras de acceso al mercado y profundizar disciplinas de inversión y exportación de servicios.

La ceremonia de posesión del presidente Álvaro Uribe sirvió de escenario para que el ministro de Industria colombiano Jorge Humberto Botero y el ministro de Relaciones Exteriores chileno Alejandro Foxley suscribieran la hoja de ruta de la negociación de un Tratado de Libre Comercio entre los dos países que permitirá profundizar las relaciones comerciales bilaterales, mejorar las condiciones de acceso a los respectivos mercados, aprovechar la complementariedad de las economías, fomentar los proyectos de inversión y la exportación de ser vicios. La negociación ya cumplió su primera ronda en Santiago y se espera que concluya a finales de noviembre en Barranquilla.

Aunque desde 1994 Colombia y Chile tienen un Acuerdo de Complementación Económica (ACE 24), mediante el cual se pactó liberar del pago de arancel el 95% del universo de los productos, para profundizar el comercio de bienes y servicios binacional, así como fomentar la inversión, es necesario ir más allá de la desgravación arancelaria.

Por eso, el TLC busca hacer claridad en temas como solución de controversias, servicios transfronterizos, inversiones, medidas sanitarias y fitosanitarias y compras estatales. Según Juan Carlos Elorza, coordinador del TLC del Consejo Gremial, "en esta primera ronda de negociación se dieron grandes avances en estos temas".

En el capítulo de inversión se incluyeron disposiciones como la del trato de nación más favorecida y algunas reglas para la transferencia de las utilidades, con lo cual se establecen mejores condiciones para los inversionistas de los dos países. Por el lado de las compras estatales, se garantiza a los particulares de las dos naciones su reconocimiento como nacionales en procesos de licitaciones y compras directas con el Estado. Y en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias, se avanzó en la creación de un comité técnico bilateral para la solución de controversias derivadas de ellas y el reconocimiento de equivalencias.

En solución de controversias, el objetivo era modernizar el esquema que estaba establecido en el ACE 24, y así evitar situaciones como la que se presentó con el azúcar en 2004, cuando Chile impuso restricciones arancelarias a este producto y Colombia suspendió algunas concesiones con los vinos, las frutas y los vehículos chilenos. El diferendo fue resuelto en agosto de este año, por lo que en la negociación se trabajó en la conformación de un panel arbitral y de un mecanismo adicional de evaluación del fallo, para resolver de manera más rápida y efectiva este tipo de diferencias comerciales.

Beneficios

Para Elorza, los servicios profesionales financieros y de telecomunicaciones —que al parecer contendrán cláusulas especiales dentro del tratado— tendrán nuevas oportunidades para entrar al mercado chileno. Adicionalmente, la profundización en el tema sanitario y fitosanitario y la desgravación inmediata de algunos productos que todavía tienen arancel beneficiarán ampliamente productos del sector agropecuario, como frutas, hortalizas y carne.

Alejandro Vélez, vicepresidente técnico de la SAC, no piensa lo mismo. "Con la firma del TLC, la dinámica del comercio de los productos agrícolas no se mejora ni se desmejora. Estaremos bajo el mismo cronograma de desgravación que se viene cumpliendo con el ACE 24. Además, Chile nunca ha estado entre los primeros mercados de exportación de los productos colombianos, el comercio es mucho más de allá para acá", afirma.

El de grasas y aceites es otro sector con gran potencial en el mercado chileno. Jens Mesa, presidente de Fedepalma, aseguró que ese país no produce lo suficiente para su consumo en esas materias y es ahí donde está la oportunidad para Colombia, que tiene un potencial exportador de 280.000 toneladas de aceite de palma. "Además, la posibilidad que abre el TLC de ajustar las normas de origen permite que el país compita en ese mercado al mismo nivel de los principales productores mundiales del producto como Malasia e Indonesia", explica.

Por último, Proexport ha identificado algunos productos que usualmente son importados por el país austral y que con la firma del TLC podrían ser abastecidos por los exportadores colombianos. Entre ellos están los vestidos de baño para niñas, faldas y pantalones de algodón para mujeres, bisutería, cuadernos de papel o cartón, chocolates, gomas, dulces duros, galletas y pasteles. Si quieren aprovechar las oportunidades, "los empresarios colombianos deben empezar a trabajar desde ahora, tanto en la identificación de nichos de mercado, como en la preparación de sus productos y la ampliación de su capacidad de producción", enfatiza María Victoria Iragorri, directora de la oficina de Proexport en Chile.

Incluso sin la firma del TLC, los flujos de inversión procedentes de Chile se han dinamizado. Durante el primer semestre de este año, Colombia se posicionó como el segundo destino de la inversión chilena, desplazando destinos tradicionales como Argentina y Brasil. "Inversiones en el sector forestal, inmobiliario y retail son los grandes atractivos del mercado colombiano para los inversionistas chilenos", asegura Iragorri.

La misma tendencia puede observarse en materia de turismo. Estrategias como la creación de un pool entre mayoristas chilenos, Avianca y Proexport, la celebración de alianzas con aerolíneas como LAN y la realización de viajes de familiarización con periodistas chilenos apuntan a posicionar a Colombia entre los destinos turísticos de los chilenos. "Según información del DAS, entre enero y julio de este año, han ingresado 13.711 chilenos a Colombia, 21,8% más que durante el mismo período en el año anterior".

Concluida la primera ronda de negociación, la mayoría de las mesas tiene sus textos acordados y algunos temas como el de obstáculos técnicos ya cerraron las discusiones. Para la segunda ronda que se realizará entre el 13 y el 20 de noviembre se resolverán algunas diferencias en materia sanitaria, fitosanitaria, ambiental, laboral y normas de origen para terminar con la revisión legal del tratado.
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