| 12/4/2008 12:00:00 AM

Cómo será el futuro

Siete fuerzas moldearán el futuro de la humanidad en los próximos 50 años. Visión presentada por Ray Hammond, quizás el futurólogo más importante de Europa.

Por Santiago Gutiérrez

Barcelona, España

 

Personas que viven 125 años, crisis climática que durará al menos 30 años, un agotamiento de las fuentes de energía fósil y un cambio profundo hacia la sostenibilidad de las actividades humanas, problemas de población. Ese es el panorama que describe el mundo de los próximos cincuenta años, Ray Hammond quizás el futurólogo más importante de Europa.

 

En Barcelona, en el marco de la reunión anual de Nokia, Nokia World, Hammond presentó su visión sobre el futuro del mundo, y señaló que su desarrollo estará definido por siete grandes fuerzas.

 

La primera de ellas es la explosión demográfica, un fenómeno que tiene asiento fundamentalmente en los países pobres y que acosa al globo con un problema de hambre y desórdenes sociales. En este frente recomendó fortalecer los programas de educación reproductiva en esos lugares, para evitar los desbalances que se pueden producir.

 

La segunda es la crisis climática. No la llama cambio climático porque, dice, algunos piensan equivocadamente que los cambios de clima a la vez que destruyen algunas tierras para la producción agrícola, recuperan otras como las de Siberia. Opina que el resultado de este movimiento no será neutro. Que la devastación en las tierras productivas actualmente no será compensada con la entrada de las nuevas áreas a la producción.

 

En todo caso espera que haya nuevas ideas para controlar el cambio. Para dar un ejemplo, piensa que se podría modificar la construcción de las escaleras eléctricas para que reemplacen el acero con plástico y sean más eficientes en su operación de 18 horas diarias, con un ahorro importante de energía.

 

La tercera es una crisis de energía, un asunto que atraerá la atención de los gobernantes de los países. “No hay nada es más político que la energía, tal vez es el tema más político después de la defensa”, dice. Sostiene que el petróleo nunca se acabará, porque mucho antes de que se termine, será demasiado costoso para usarlo.

Vaticina que será sustituido por sol, viento y quizás energía nuclear y que quizás se preserve una parte del consumo de petróleo que es particularmente benéfico, el de la petroquímica, pero aclara que esta actividad solo utiliza el 8% de la producción petrolera.

 

La cuarta tendencia, que Hammond calificó de ‘salvadora’, es la globalización. “Cuando se sigue éticamente y sosteniblemente, la globalización es la mayor fuerza para la paz del mundo”, afirmó.

 

Desde que en 2001 cuando China se abrió formalmente al mundo, 15 millones de personas salieron de la pobreza. “Hoy tienen su propio carro y ahorran para un apartamento. Lo mismo pasa en Rusia. Cerca de 2.400 millones de personas hoy quieren tener lo que tienen los ricos”, asevera. Considera que esa será una de las fuerzas que sacará a occidente de su recesión actual. “La crisis será profunda pero nunca habíamos tenido 2.400 millones en el otro lado”, concluyó.

 

La quinta es la revolución médica. Los ingredientes de esta tendencia son dos: el conocimiento de los perfiles genéticos y la medicina a nanoescala. Explica que los estudios más recientes muestran que los menores de 15 años vivirán por lo menos 25 años más que sus papás. “Mire su plan de pensiones. Podrán vivir 125 años y mantenerse en buena salud”, afirma.

 

En diez años una gran cantidad de personas llevarán su perfil de ADN en su memoria USB, un hecho que abre una avenida enorme para la medicina preventiva, señala.

La sexta tendencia es el crecimiento exponencial en el desarrollo tecnológico. En este aspecto es particularmente optimista. Aunque confiesa que no es fácil predecir qué tipo de descubrimientos se pueden hagan en este campo.

 

Pronostica que la observación de Moore en el sentido de que el desarrollo técnico se duplicará cada doce meses, se podrá mantener por los próximos 25 años. “En los próximos ocho años veremos la misma cantidad de invenciones que en los últimos veinte”, asegura.

 

“Piensen lo siguiente: cuántos televisores de pantalla plana tenían en 1988, cómo era su celular, cuantos correos electrónicos recibía, cuántos mensajes de texto podía mandar”, ilustra.

 

Explica que entre 2028 y 2035, los computadores podrán alcanzar la capacidad similar a la inteligencia humana. Los futurólogos describen ese momento como una ‘singularidad’. A partir de allí, no se sabe claramente lo que ocurrirá. “Nadie sabe qué tipo de cosas pueden crear computadores más inteligentes que los hombres”, explica.

La última tendencia está en los excluidos, las miles de personas que viven en 58 naciones que no participan de la globalización. “La mayoría está en África, pero no necesariamente. Piense en Haití, Corea del Norte o Burma. No son parte de nuestro mundo”, señala.

 

El peligro, opina, esté en que si el mundo desarrollado no los incluye, en las próximas décadas, pueden ser la fuente del terrorismo. “Ellos ven lo que tenemos y no tienen”, ilustra.

 

Así viene el mundo y las personas y las empresas tendrán que prepararse para ese tremendo cambio, o para una versión parecida de esta transformación que por silenciosa y lenta no deja de ser la más profunda en la historia de la humanidad.

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