| 9/2/2011 8:00:00 AM

La fuerza de un propósito

La de Miguel Torres no es una historia común. Obtuvo el mejor puntaje en el Ecaes de Administración de Empresas del país, pero el promedio de sus calificaciones en la carrera no llegaban a 3,8. ¿Cómo lo consiguió?

La de Miguel Torres no es una historia común. Las personas que sacan el mejor Ecaes del país en Administración de Empresas, generalmente tienen un récord de calificaciones cercanas a cinco, sostenido durante toda la carrera. No es este caso. “Yo no fui un estudiante sobresaliente en la universidad”, dice sin ninguna reserva.

“Salí con malas bases del colegio. En el Campestre éramos buenos muchachos, pero teníamos poco de cultura académica”, señala. Entró a estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad de Los Andes y tuvo un promedio de calificaciones de 3,5. En algún momento de la carrera, se replanteó su plan de vida. Consideró que no tenía mucho que ofrecerle al mundo académico y volvió a pensar los incentivos que tenía para ir a la universidad. “Decidí que no quería sacar buenas notas, sino a aprender. Eso me volvió más relajado. Si sacaba dos sabía que no me había preparado lo suficiente. No me importaban mis notas ni las de los demás”, explica. “Me propuse a aprender”.

Empezó a disfrutar más sus estudios. Se decidió por el programa de Administración de Empresas, mejoró su cómputo de notas, pero llegó hasta 3,7. No a los 4,5 y más de la mayoría de quienes han sacado los mejores Ecaes del país.

Miguel Torres tuvo un puntaje de 138,3 en el Ecaes de Administración de Empresas en noviembre, claramente el mejor del país. ¿Entonces qué fue lo que ocurrió?¿Cómo lo consiguió? “La clave fue habérmelo propuesto”, afirma cuando trata de encontrar la razón de su desempeño.

Su preparación no fue más allá de un par de repasos en finanzas. Tampoco revisó sus apuntes de clase porque siempre estudió con libros y nunca los tomó. “No me preparé, no estudié”, confiesa.

Lo que hizo fue hacer el examen despacio y a conciencia. “Le metí la ficha a cada pregunta. La leía con calma. Usé todo el tiempo que me daban”, afirma. Se sintió con una buena resistencia para hacer el examen. “Me propuse, porque me dijeron que los mejores 5 de la Facultad tendrían becas para la maestría en la Universidad”, añade.

Hoy con su éxito en el bolsillo hace un pequeño inventario de lo que ha ganado. “Recibí una beca del 60% para usarla en cualquier maestría en la Facultad de Negocios de la Universidad de Los Andes. Van a sacar un artículo mío en Dinero.com. Pero la mejor recompensa es el orgullo de los papás”.

Considera que el examen es muy bueno: “lo toman todos los profesionales de su edad, sin más herramientas que su cabeza. Es un buen diagnóstico de cómo está preparado, porque todos están en las mismas condiciones”, asegura.

Ahora anda metido en un proyecto empresarial, se va a Panamá a ayudar en el manejo estratégico de una fundación y contempla la idea de estudiar una maestría en desarrollo o en administración pública en alguna de las mejores escuelas londinenses. Si se juzga por los resultados que obtiene cuando se lo propone, a Miguel Torres quizás lo verá el país en unos años cambiando de lado su tassel




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