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Profesor Rob van Tulder, del Partnerships Resource Center de la Universidad Erasmus en los Países Bajos.

| 7/12/2011 12:20:00 PM

Alianzas público privadas no son un lujo, son una necesidad

Investigadores de Partnerships Resource Center de la Universidad Erasmus de Rotterdam presentaron los resultados sobre su evaluación a un grupo de alianzas entre empresas, gobierno y sociedad civil.

“Las grandes firmas, los gobiernos o la sociedad civil no pueden resolver los problemas de la sociedad solos. En la mitad de los tres actores hay una posibilidad grande de colaborar. La cooperación en alianzas público privadas no son un lujo, son una necesidad”, dijo el profesor Rob van Tulder, del Partnerships Resource Center de la Universidad Erasmus en los Países Bajos.

El experto presentó en la sede de la Universidad Eafit en Bogotá, los resultados de una investigación de un año financiada por la Embajada de ese país, en la que se estudiaron siete casos de alianzas colombianas en café, banano, gas, energía y palma.

Un elemento importante de estas alianzas está en que todas están vinculadas a zonas de conflicto y pobreza, con lo que el estudio también permitió evaluar parcialmente su impacto sobre la resolución de esos problemas. En las alianzas participan empresas y entidades como Uniban, Fedepalma, Electricaribe, Promigas, Gases del Caribe, Surtigas, Starbucks y el Banco Agrario.

“Creemos que las alianzas público privadas son esenciales, son la semilla para el crecimiento económico”, dijo la Embajadora del Reino de los Países Bajos en Bogotá, Marion Kappeyne van de Coppello. La intención de la oficina diplomática es al de seguir aportando a la conformación de estas asociaciones, y el estudio del Partnerships Resource Center les permitirá mejorar la efiacacia de esta acción.

De hecho, parece que son una buena apuesta. “Las alianzas en Colombia son pragmáticas y exitosas”, dijo por su parte la investigadora de ese centro de estudios, Stella Pfisterer, que tuvo a su cargo el trabajo en el país. Una de las razones para el éxito está en que a partir de 2009 apareció, lo que denominó, una nueva generación de alianzas, caracterizada por una mayor vinculación de actores de la sociedad civil, e incluso de algunos países europeos. Para el profesor Rob van Tulder, las alianzas exitosas invierten en ellas mismas, en capacitarse. Establecen también un rubro en su presupuesto para evaluar sus acciones y además, comparten abiertamente los dilemas que enfrentan. Muchas de estas organizaciones están unidas por las razones correctas, pero tienen prácticas inadecuadas. “No hay formula mágica, pero uno de los puntos cruciales para el éxito está en que la alianza se ajuste bien al problema que se quiere resolver”, dijo Stella Pfisterer.

Otras no operan bien porque su acción no está unida al negocio central de las empresas. De esta forma no son sostenibles. Tarde o temprano se abandonan. Ocurre, por ejemplo cuando las empresas suplantan al gobierno en la construcción de escuelas. Allí hay un riesgo grande en que esos empeños desaparezcan. “Las empresas cambian de orientación, o no son capaces o no están interesadas en pagar el mantenimiento de esa inversión, porque no están en su negocio y desaparecen”, señaló Van Tulder.

También hay elementos que pueden mejorar el desempeño de las alianzas. Medir el impacto de sus acciones es una de ellos. “Solo una de las alianzas estudiadas mide el retorno a su inversión”, manifestó Stella Pfisterer.

A veces las uniones que se hacen cuando se ofrecen incentivos financieros pueden reportar beneficios importantes para el desarrollo económico porque ponen a hablar agentes que de otra forma no lo habrían hecho, dijeron los investigadores. El dinero de cooperación está mejor gastado, en todo caso, si la alianza sirve a los intereses de las empresas y las comunidades y les queda bien claro que todos ganarían más que si trabajaran solos.

Los investigadores del Partnerships Resource Center destacaron cómo es muy frecuente encontrar que estas organizaciones no se hablan entre sí y por ello o coordinan sus acciones. Además que en ocasiones sus participantes requieren de una mayor capacitación en temas que mejoren su eficiencia. Por eso se está considerando la posibilidad de usar parte de la cooperación de los Países bajos para establecer un centro de entrenamiento en alianzas público privadas en el país, quizás en conjunto con alguna universidad local.

La educación, junto con una nueva visión de las empresas, en las que se ganan una suerte de licencia social para operar trabajando no como minimizadores de costos, sino como generadores de negocios sostenibles para los empresarios y su comunidad, facilitará mucho la conformación de alianzas público privadas, opinaron los investigadores.

Para la Embajadora de los Países Bajos, Marion Kappeyne, una de las virtudes de los proyectos que están en marcha es que atienden simultáneamente el problema de reducción de la pobreza, construcción de paz y manejo ambiental más adecuado. Muchos de estos proyectos evitan el desplazamiento o la siembra de cultivos ilícitos, o como en el caso de los Consejos de Paz en el Huila, restablecen la confianza entre los grupos sociales.

Mencionó el caso del empleo de reinsertados en cultivos de banano en el Magdalena, la siembra de café sostenible en Huila, por el que los agricultores reciben un mejor precio.

Las alianzas intersectoriales proveen soluciones innovadora a los problemas del desarrollo uniendo recursos, generando conocimiento y habilidades específicas”, señala el profesor Van Tulder. En ese sentido, la promoción de estas alianzas parece ser una vía adecuada para acelerar la llegada de la prosperidad a muchas regiones de Colombia.
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