| 11/7/2007 12:00:00 AM

Visita de presidente francés señala mejor relación con EEUU

Bush hizo un brindis por Sarkozy en el salón, y le dijo: "Bienvenido a la Casa Blanca", en francés. Luego, habló de trabajar con Francia para ayudar a los países que enfrentan tiranía y opresión en el mundo.

Washington.- Las "papas libertad" quedaron en el olvido, y fueron reemplazadas por langosta y cordero durante una elegante cena en la Casa Blanca, en la que el presidente George W. Bush y su colega francés Nicolas Sarkozy abrieron una nueva etapa en la relación bilateral, cerrando años de enfrentamientos diplomáticos.

Las dos naciones apoyan las imposición de sanciones contra Irán por su programa de armas nucleares y han respaldado las resoluciones de las Naciones Unidas en apoyo a la soberanía libanesa. Y aunque Francia anteriormente se opuso a la guerra en Irak, Sarkozy envió a su ministro de Relaciones Exteriores a un viaje sorpresa de tres días a ese país, para aumentar la participación francesa en el futuro de Irak.

"Las fuerzas francesas y estadounidenses ayudan a defender a una joven democracia en Afganistán", dijo Bush. "nuestras dos naciones apoyan al gobierno democrático en Líbano. Coincidimos en que la reconciliación y la democracia en Irak son vitales para el futuro del Medio Oriente, y condenamos las violaciones de los derechos humanos en Darfur, Birmania (Myanmar) y en todo el mundo".

Sarkozy, sentado junto a la primera dama estadounidense Laura Bush, viajó solo a la Casa Blanca. El y su esposa Cecilia anunciaron su divorcio el 18 de octubre.

El presidente francés habló con pasión sobre la libertad y la necesidad de la cooperación bilateral para enfrentar el terrorismo, la proliferación de armas nucleares, la pobreza y el fanatismo religioso.

"He venido a Washington para dar un mensaje muy simple y directo... Deseo reconquistar el corazón de Estados Unidos... de una forma duradera".

Incluso antes de ser elegido en mayo, Sarkozy trató de mejorar las relaciones con Estados Unidos, afectadas por los enfrentamientos del ex presidente Jacques Chirac con Bush, especialmente en torno a Irak.

"Nunca me quedó claro por qué tuvimos que pelear con Estados Unidos", dijo Sarkozy sobre los desacuerdos en torno a Irak.

"Cuando los europeos enfrentamos las peores atrocidades del siglo XX, dos guerras abominables, sus padres vinieron a ayudarnos", dijo Sarkozy durante un encuentro del Consejo de Empresas Franco-Estadounidenses. "Estoy aquí para decirles que el pueblo francés nunca lo olvidará".

Sarkozy, activo dirigente conservador de 52 años, conocido en Francia como "Sarko el estadounidense", no ha perdido el tiempo en su intento por modernizar a su país, en parte promoviendo una ética laboral de corte estadounidense.

Como un indicador de sus tendencias, tomó sus vacaciones de verano en Estados Unidos, causando la agitación en su patria.

En agosto visitó el lago Winnipesaukee de Wolfeboro, Nueva Hampshire, a unos 80 kilómetros (50 millas) de la residencia de Bush, conocida como Walker's Point. Sarkozy visitó el lugar, con vista al Atlántico, y ambos dirigentes recorrieron el lago en lancha y tuvieron un día de campo al estilo local, con "perros calientes", hamburguesas y frijoles.

Mucho tiempo ha pasado desde que la oposición francesa a la invasión de Irak en el 2003 provocó que algunos estadounidenses decidieran llamar a las papas a la francesa "papas libertad" y boicotearan el queso y el vino de ese país.

Sin embargo, en su primera visita oficial a Estados Unidos, Sarkozy tratará de no quedarse a la sombra de Bush o recordar al ex primer ministro británico Tony Blair, considerado por sus críticos como el aliado incondicional del presidente estadounidense.

 

 

AP

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