| 8/8/2008 12:00:00 AM

Venezuela, más poder estatal. Los nuevos decretos reducen el papel del sector privado.

Un nuevo paquete de decretos promulgado recientemente por el presidente Hugo Chávez reducirá el papel del sector privado en la economía de Venezuela, al tiempo que expandirá las funciones y el control del Estado sobre la industria y el comercio.

La semana pasada, el líder izquierdista dio al Estado más poder para nacionalizar empresas y controlar precios mediante unas reformas legales que avanzan en su plan para convertir a Venezuela en un país socialista, iniciado el año pasado con la estatización de amplios sectores de la economía.

Las medidas muestran cómo Chávez está cambiando el papel regulador del Estado hacia el de coordinador de la economía, dando al Gobierno más espacios para intervenir en la cadena productiva.

Analistas creen que los cambios alejarán aún más a los inversores y ahogará la producción del sector privado en un país que lucha por contener una inflación de dos dígitos que se está comiendo el robusto crecimiento económico impulsado por los altos precios del crudo.

"Nos estamos moviendo hacia un modelo en el que el Gobierno controla casi todos los aspectos relevantes de la economía," dijo Enrique Alvarez, analista de renta fija a de la firma IDEAglobal en Nueva York.

"La visión externa es negativa, porque continúan reduciendo el interés de los inversores extranjeros en el país," agregó.

Aprobadas el último día en que Chávez gozaba de poderes especiales para legislar por decreto, las nuevas leyes reflejan su desconfianza hacia el mercado y su visión de que el Estado debe estar involucrado directamente en la planificación y ejecución de decisiones, incluso a nivel microeconómico.

La Comisión Central de Planificación, dirigida por el vicepresidente, aumenta sus atribuciones con la nueva legislación y deberá gestionar tareas económicas, entre ellas la operación de un nuevo fondo de inversión gubernamental para impulsar el desarrollo de la pequeña y mediana empresa.

Las medidas también permiten al Gobierno intervenir directamente en la distribución de alimentos, desincentivar cultivos que consideren insostenibles y esbozar planes para determinar dónde y qué granos deben ser plantados, aparentemente para evitar focos de escasez como los vividos en el 2007.

MAS PODER ESTATAL

Desde 1999, la autoproclamada revolución socialista de Chávez ha expandido el papel del Gobierno central, tomando control de varias instituciones públicas, incluyendo el Banco Central y la petrolera estatal PDVSA.

El año pasado, el mandatario lanzó una ambiciosa agenda de nacionalizaciones en los sectores de telecomunicaciones y energía, pero los votantes rechazaron su proyecto de reforma constitucional para acelerar la transición del país hacia el socialismo en un referendo en diciembre.

Líderes de oposición han criticado a Chávez por utilizar los decretos-ley para imponer cambios a los que los venezolanos dijeron "No" y por buscar instaurar una economía de estilo soviético a través de las 26 leyes.

El Gobierno tendrá como objetivo promover la creación de una "economía popular," constituida por pequeños granjeros, organizaciones comunitarias y empresas medianas, regulada y supervisada por el Comité Central de Planificación.

Una agresiva reforma a la ley de protección del consumidor permite a las autoridades cancelar contratos entre partes privadas que el Gobierno determine como abusivos y facilita el proceso para que el Estado tome el control de empresas o sectores económicos.

"Esto es la vieja historia de los países que escogen el camino del socialismo, la contracción del sector privado y el auge de un Estado que se termina tragando la economía," dijo el consultor económico local Francisco Faraco.

 
(Reuters)
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?