| 8/31/2006 12:00:00 AM

Venezuela: Cambios en contratos erosionan ganancias de petroleras

Los esfuerzos del gobierno de Venezuela para cambiar las condiciones a las empresas petroleras extranjeras que operan en la Faja del río Orinoco pueden poner en peligro la inversión y probablemente reducir el reparto de beneficios a las firmas que participan en los lucrativos proyectos de crudo pesado, según analistas.

Caracas
 
El inmenso potencial de la brea bituminosa de convertirse en crudos sintéticos y derivados de mayor valor comercial ha retenido en este país sudamericano a compañías como Chevron Corp. y ConocoPhillips, pero el gobierno del presidente Hugo Chávez parece estar tomando un audaz riesgo en un área donde se necesita grandes inversiones y pericia en el negocio petrolero, coincidieron algunos analistas.

Venezuela declaró el martes que el gobierno planeaba asumir a finales de año la mayoría accionaria de las cuatro asociaciones petroleras de la faja oriental del Orinoco y de los negocios de exploración a riesgo.

La Asamblea Nacional, por su parte, aprobó una reforma de la Ley de Impuesto Sobre la Renta (ISLR) en la que se estableció que las actividades en la Faja deberán pagar una alícuota de 50%. Anteriormente, esas operaciones tenían una tasa de 34%.

Para las seis compañías involucradas --ConocoPhillips, Chevron Corp., ExxonMobil Corporation, la noruega Statoil Asa, la francesa Total SA y British Petroleum-- los cambios implican colocar sobre su hombros una mayor carga de los gastos operativos mientras que percibirán una porción más pequeña de beneficios, dijo Patrick Esteruelas, un analista de riesgo político de la firma Eurasia Group de Nueva York

"Los proyectos.... podrían perder considerablemente su valor, serán considerablemente menos rentables", agregó.

Indicó que la permanencia de las compañías con términos cada vez más formal podría depender de si el gobierno está dispuesto a brindar otros incentivos, tales como nuevas concesiones en el todavía poco explorado río Orinoco, donde Venezuela cree que tiene las reservas de crudos más grandes del mundo.

ExxonMobil expresó el miércoles su preocupación "por las decisiones unilaterales que toma el gobierno venezolano para cambiar los términos fiscales" del proyecto Cerro Negro, que produce actualmente 120.000 barriles diarios, en el cual la firma tiene una participación accionaria de 42%.

ConocoPhillips, con sede en Houston, que tiene intereses en dos proyectos en el Orinoco, señaló que su compromiso de inversiones era firme.

"Venezuela es una parte importante de todo el negocio de ConocoPhillips y continuaremos trabajando con el gobierno y empresas conjuntas", destacó.

Chevron declinó comentar sobre los detalles concretos de los anuncios de Venezuela, mientras que otras compañías tampoco respondieron a los pedidos para un comentario o no estuvieron inicialmente disponibles.

Los cambios son los más recientes de una campaña nacionalista que adelanta el gobierno de Chávez para ampliar el control, aumentar impuestos y reforzar los términos de la industria petrolera.

La tendencia venezolana se repite en otros países productores de hidrocarburos.

La semana pasada, el presidente del Chad, Idriss Derby, ordenó la expulsión de ese país de las corporaciones petroleras Chevron-Texaco y Petronas de Malasia, argumentando que no habían pagado impuestos, y anunció que renegociará los acuerdos con las compañías petroleras.

El presidente boliviano Evo Morales, un aliado de Chávez, ha dado un paso para nacionalizar la industria de gas natural de su país.

Los proyectos del Orinoco son el remanente de las operaciones petroleras en Venezuela que todavía no están bajo el control de estado federal después que el gobierno ordenó recientemente convertir 33 yacimientos operados por empresas privadas en "empresas mixtas" en las que la estatal PDVSA tiene participación mayoritaria.

Algunos esfuerzos de exploración petrolera siguen bajo el control de las compañías privadas.

El viceministro de petróleo Bernard Mommer dijo el martes que el gobierno planea tener una participación accionaria mínima de 51% en los proyectos del Orinoco antes de diciembre y "las empresas extranjeras ya han aceptado que el estado venezolano posea la mayoría de las acciones".

El gobierno hasta ahora básicamente no ha estado dispuesto negociar. Dice que las empresas pueden aceptar los términos o irse del país porque esta seguro que otras empresas estatales de naciones políticamente alineadas con el gobierno venezolano como China, Rusia e Irán, se hallan listas para reemplazar las compañías privadas.

Pero Venezuela no debería estar tan segura, dijo Juan Carlos Sosa Azpurúa, presidente del Grupo Petróleo YV, un consultor energético con sede en Caracas.

"Ahora se siente muy poderoso, no está en términos de negociación", dijo el consultor. "Sólo pueden seguir con su irresponsabilidad mientras los altos precios de petróleo" se mantengan.

Mercados internacionales de capitales financiaron la mayor parte de los proyectos de Orinoco en la década del noventa, cuando Venezuela fue considerado un lugar estable para la inversión. Sosa dijo que Chávez ha perjudicado esa percepción, y atraer inversionistas para nuevos proyectos será más difícil.

Venezuela es el quinto mayor exportador de petróleo del mundo y uno de los principales proveedores de combustible de Estados Unidos.

El petróleo pesado y extrapesado del Orinoco es difícil de extraer y de procesar en crudos sintéticos de mayor valor comercial en el mercado.

Mommer aclaró el martes que el gobierno no pedirá un interés mayoritario o impondrá un tipo impositivo más alto en las operaciones de mejoramiento y refinación en la Faja. Solamente las implementará en los procesos de extracción y producción.

Esteruelas dijo que la diferencia es importante porque el proceso de mejoramiento era crucial para el éxito de los proyectos y es conveniente a raíz de la pericia de las empresas privadas.

FUENTE: AP
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?