| 12/1/2005 12:00:00 AM

Venezuela le apuesta a Mercosur

En el bloque comercial que forman Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay estarán las tres mayores economías sudamericanas y a ellas se agregará la fortaleza del quinto mayor exportador mundial de crudo.

Apoyado en un torrente de petrodólares y con una visión socialista para el hemisferio, el presidente de Venezuela Hugo Chávez ha intercambiado vacas por crudo en Argentina, se ha asociado con Brasil para construir una multimillonaria refinería y propone una red de gasoductos para abastecer de energía a Sudamérica durante dos siglos.

Chávez ahora apunta a un negocio más ambicioso para fortalecer su influencia en la región: el 9 de diciembre se espera que su país recibirá su tarjeta como miembro del Mercado Común del Sur (Mercosur).

En el bloque comercial que forman Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay estarán las tres mayores economías sudamericanas y a ellas se agregará la fortaleza del quinto mayor exportador mundial de crudo.

Pero algunos analistas afirman que el ingreso de Chávez puede ser tanto una bendición como una maldición para el bloque.

El ingreso le dará a Chávez una nueva plataforma para su confrontación con el libre comercio que preconiza Washington y casi ciertamente será mala noticia para el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que impulsa Estados Unidos.

Chávez apuesta a la afiliación de Venezuela en el Mercosur como una forma de aglutinar política y económicamente un enorme sector de Sudamérica. Pero los analistas creen que eso agravará las grietas en el Mercosur y contribuirá muy poco al fortalecimiento del bloque o a un mayor intercambio comercial entre los socios.

Aunque Mercosur presenta un frente unificado en su oposición a los subsidios que los países ricos otorgan a sus productos agrícolas, los críticos sostienen que el fracaso más notable del bloque ha sido su incapacidad de integrar totalmente las economías de los cuatro miembros fundadores y sus incesantes disputas comerciales intestinas.

"Al atraer a Venezuela, Mercosur consigue un socio divisor", dijo Patrick Esteruelas, analista en Latinoamérica de la firma consultora Eurasia Group, en Nueva York.

Al ver los números, se tiene la impresión que Venezuela potenciará al Mercosur. Con 26 millones de habitantes, Venezuela llevará el total del bloque a 252 millones, casi un 70% de los 362 millones de Sudamérica.

Sin embargo, los expertos afirman que la afiliación de Venezuela probablemente no diversifique ni aumente el comercio entre los integrantes de Mercosur. La mayor exportación venezolana es la petrolera y petroquímica, con poco o nada más que ofrecer a sus socios. Los productos petroleros gozan de aranceles relativamente bajos en todo el mundo y la nueva afiliación no anticipa un rápido aumento de las ventas de crudo venezolano al bloque.

Venezuela es un gran importador de alimentos, autos y productos industrializados, lo que teóricamente ayudaría a Brasil y Argentina, las economías número 1 y 2, respectivamente, en Sudamérica. Ambos países tienen un sólido parque industrial y han ganado reputación internacional como potencias agrícolas con productos que van desde el pollo a la soja.

De hecho, los agricultores venezolanos se quejan de Brasil y Argentina de una forma que parece reproducir las quejas de Chávez a Estados Unidos. Los productores venezolanos afirman que, sin restricciones, serán arrasados por importaciones más baratas que van desde carne a granos de los dos países vecinos.

"Creo que Venezuela se aferrará a su arancel de protección al menos por una década", dijo Gary Hufbauer, economista del Instituto de Economía Internacional, en Washington. "Las ganancias brasileñas y argentinas se mantendrán en el renglón de 'potencial' por un tiempo", agregó.

Es casi seguro que Chávez, quien llama al presidente de Estados Unidos George W. Bush Míster Danger _Señor Peligro_ y recientemente calificó al mandatario mexicano Vicente Fox de "cachorro" de Washington por respaldar el proyecto del ALCA, politice aún más el Mercosur.

Argentina y Brasil han mantenido disputas comerciales como la llamada "guerra de los refrigeradores" porque Argentina aumentó los aranceles para productos de la línea blanca brasileña. Las negociaciones para el libre comercio de automóviles, que se suponía debía entrar en vigencia en enero del 2006 entre los dos países, avanzan a paso de tortuga.

En una muestra de las persistentes dificultades entre los socios del bloque, los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y de Argentina, Néstor Kirchner, reunidos el 30 de noviembre en la población argentina de Puerto Iguazú, acordaron "realizar los mayores esfuerzos para concluir, antes del 31 de enero, un instrumento capaz de evitar el impacto de los desequilibrios económicos en el comercio y las asimetrías entre sectores productivos y promover una integración en la producción y una expansión equilibrada y dinámica del comercio bilateral".

Es decir, los dos países trabajarán para tener un sistema de salvaguardas comerciales, o barreras de protección, por las que presionan segmentos industriales de ambos países, con apoyo del gobierno de Buenos Aires y la resistencia del de Brasilia, que hasta el año pasado consideraba eran un retroceso en el proceso de liberación comercial.

A pesar de las diferencias, en la reciente Cumbre de las Américas, el 4 y 5 de noviembre en Mar del Plata, los países de Mercosur y Venezuela cerraron filas frente a Estados Unidos, Canadá y otros 27 países latinoamericanos y caribeños que querían fijar una fecha para reanudar en 2006 las negociaciones del ALCA.

Y el dirigente venezolano podría levantar aún más polémica cuando se dirija a Montevideo el 9 de diciembre, para la cumbre anual del bloque. Se espera que en la cita México formalice su solicitud de ingreso como miembro asociado, a lo que se opone Chávez.

El canciller brasileño Celso Amorím descartó los temores de que el ingreso venezolano termine debilitando aún mas al grupo.

"Siempre habrá diferentes estilos y posiciones entre los países de Mercosur. Eso es normal. Eso es diversidad", dijo Amorím en una reciente conferencia de prensa en Ginebra. "Mire Europa. Mire cómo se comporta en diferentes cuestiones internacionales".
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