| 3/25/2010 5:00:00 PM

Uribe implica a militares con el narcotrafico en ejecuciones

El presidente Alvaro Uribe aseguró el jueves que sectores del narcotráfico se aliaron con miembros de una brigada del ejército en el noreste del país para facilitar el tráfico de drogas y realizar las ejecuciones extrajudiciales que desembocaron en uno de los mayores escándalos dentro de las filas castrenses.

Bogotá — Uribe dijo que esa presunta alianza le fue narrada en la jornada por un testigo y que escuchó durante una reunión con delegados de la oficina en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El representante en Colombia del Alto Comisionado, Christian Salazar, confirmó la cita con Uribe.

Tal reunión "hace parte de la interlocución de la Oficina (de la ONU) con el gobierno sobre el tema de las ejecuciones extrajudiciales", dijo Salazar en un comunicado.

"En 2006 y 2007 sectores del narcotráfico, bandas criminales del narcotráfico de la región de Ocaña (en el noreste del país) penetraron la brigada y consiguieron alianzas con sectores de la brigada para poder avanzar en el negocio ilícito de la coca y para aparentar que sí perseguían a los narcotraficantes, asesinaron a personas inocentes", dijo Uribe en un discurso durante un foro empresarial en Bogotá.

La coca, un arbusto sagrado para los indígenas andinos y cuyo cultivo está prohibido en Colombia, es procesada en laboratorios ilícitos para extraer el alcaloide conocido como cocaína.

Uribe dijo además que algunos militares denunciaron violaciones de derechos humanos cometidas por colegas, por lo cual "aquellos testigos, comprometidos con la verdad que se requiere para el buen nombre de las fuerzas armadas de Colombia, tiene que ser protegidos y rodeados".

La Brigada 30 del Ejército, que opera en el departamento de Norte de Santander y bajo cuya jurisdicción está el poblado de Ocaña, fue una de las golpeadas por el escándalo surgido en 2008, cuando la prensa reveló que al menos 11 hombres desaparecidos en Bogotá, habían muerto y sus cuerpos enterrados como supuestos guerrilleros abatidos en distintos combates con militares.

La denuncia del hallazgo de los cuerpos provocó una investigación interna de los militares y la purga en octubre del 2008 de al menos 25 miembros del ejército, entre ellos tres generales, incluyendo el que era el jefe de la Brigada 30, Paulino Coronado, quien siempre ha negado alguna irregularidad.

Inicialmente investigadores militares mencionaron la versión sobre el narcotráfico como una de las causas de esas ejecuciones de Ocaña, entre otras ocurridas en distintas partes del país, pero han prevalecido las versiones dadas por activistas y algunos investigadores judiciales de que pudieron obedecer a que los soldados y suboficiales recibían días libres y otros beneficios a quienes presentaban resultados "positivos" en la lucha contra la subversión y el narcotráfico.

(AP)

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