| 9/22/2011 4:20:00 PM

Una francesa denuncia explotación laboral que asocia a la influencia del Opus

El juicio por explotación laboral contra dos centros educativos del norte de Francia vinculados al Opus Dei se inició hoy en París con la declaración de la denunciante, que relaciona la situación que dice haber vivido durante más de una docena de años con que estaba bajo la influencia de "la Obra".

"Estaba bajo la influencia del Opus Dei", señaló ante el Tribunal Correccional de París Catherine Tissier, que asegura haber hecho los votos en 1987, cuando tenía sólo 16 años y no era siquiera mayor de edad, y haber permanecido como "numeraria auxiliar" hasta 2001, cuando lo dejó con ayuda de sus padres.

Tissier contó cómo desde que en 1985 entró en la escuela de hostelería de Dosnon, a ella como a todos los alumnos le pusieron "una preceptora que poco a poco se inmiscuía en nuestra vida privada" y poco a poco le instaba a cortar los puentes con sus padres, que eran ateos y que "se habían convertido en el diablo".

En el banquillo de este caso, que se prolonga hasta mañana, se sientan la responsable de Dosnon, Claire de Segonzac; la del Centro Internacional de Encuentros de la misma localidad de Couvrelles, Agnès Duhail, y en tanto que persona moral la Asociación de Cultura Universitaria y Técnica (ACUT), de la que ambas dependen y en la que sus principales dirigentes son miembros del Opus.

Los cargos que pesan contra ellos son los de ocultación de asalariados, declaración de horas de trabajo muy por debajo de las realmente efectuadas, ocultación de actividad y retribuciones contrarias a la dignidad.

Se basan en las declaraciones de Tissier apoyadas por informes de los organismos administrativos encargados de supervisar las condiciones laborales en los dos centros de la ACUT en Couvrelles, donde se da cuenta de una serie de irregularidades.

El abogado de Tissier, Rodolphe Bosselut, se esforzó en colocar hoy al Opus Dei en el centro de sus acusaciones, pese a que durante la fase de instrucción la Justicia archivó las acusaciones que iban en esa dirección, en particular la de "abuso de debilidad".

Bosselut chocó ahí directamente en varias ocasiones con la presidenta del tribunal, Marie-Christine Plantin, que, además de reprocharle que hubiera hecho "mucha publicidad a este caso", le recordó que "las partes más dramáticas han sido archivadas" y le pidió que se centrara en las cuestiones de derecho laboral.

El Opus Dei, en cualquier caso, quiso estar presente para dar su versión ante el interés mediático que el proceso ha suscitado y en primer lugar poner el acento en que no se le está juzgando, porque éste "es un asunto exclusivamente de derecho laboral".

La portavoz de "la Obra" en Francia, Béatrice de La Coste, aseguró que "no hay nada que esconder", que el Opus no emplea a nadie y su relación con la ACUT son los sacerdotes que ofician allí, que Tissier había sido miembro numerario pero no antes de su mayoría de edad y que dejó la organización por propia voluntad en 2001.

La Coste reconoció que las dos acusadas pertenecen al Opus, como también lo admitió el tesorero de la ACUT, Francis Baer, quien declaró en la vista en representación de la organización.

Baer explicó que la suya es una asociación nacida en 1955 para ofrecer alojamientos a estudiantes extranjeros, pero también para dar una "formación de la persona" frente a riesgos como el alcoholismo o la influencia de los medios informáticos, y consideró "alucinantes" algunas de las alegaciones.

También cargó contra la "acritud" con la que a su juicio se instruyó el caso durante diez años para que al final sólo dos personas se hayan declarado víctimas.

En su relato, Tissier indicó que mientras estaba en Couvrelles llevaba un horario estricto de trabajo -en el servicio- y otras actividades pautadas que se prolongaba desde las seis de la mañana hasta las 10.30 de la noche y que duraba seis de los siete días de la semana; que no hacía vacaciones, que muchas veces no cobraba y cuando sí "no podía disponer de mi dinero".

Su abogado presentó un informe médico elaborado después de que dejara el Opus en el que el facultativo describía su estado como el característico de antiguos miembros de una secta.

EFE

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