| 10/18/2006 12:00:00 AM

Un año después de huracán devastador, Cancún busca nueva imagen

Mientras despejaban los escombros, los propietarios de los hoteles y los funcionarios del gobierno decidieron dar al balneario su mayor renovación desde que fue fundado en 1970 en un largo tramo de playa que no tenía más que un cultivo de cocos.

Cancun, México.- Cuando el huracán Wilma devastó Cancún en octubre del 2005, muchos residentes temieron que pudiese presagiar el fin del balneario caribeño mexicano de hoteles imponentes y playas seductoras.

Otros vieron la oportunidad de un nuevo comienzo.

"Es como si estuviésemos sometiendo una señora de 35 años a cirugía plástica mayor para convertirla en una señorita de 19 años", ejemplificó Javier Aranda, subsecretario de turismo en el estado de Quintana Roo, al que pertenece Cancún.

La renacida Cancún será más tranquila y sofisticada que la antigua. Las autoridades de turismo quisieron despejar su asociación con las fiestas estudiantiles primaverales descontroladas para reemplazarla por imágenes de ejecutivos elegantes descansando en balnearios soleados. Aun antes de Wilma, Cancún quería despojarse de su imagen de alborotos estudiantiles en las vacaciones de primavera, dijo Patricia López, directora de relaciones públicas en la Oficina de Convenciones y Visitantes de Cancún.

Un 1% de los turistas que vienen a Cancún lo hacen en esas vacaciones, pero tienen un impacto desproporcionado sobre su reputación, ya que la televisión muestra sus concursos de bikinis y ebrios revoltosos. "No queremos que la gente piense que este comportamiento salvaje es el verdadero Cancún", dijo López. "Queremos un Cancún que sea elevado y familiar".

Y por otra parte, los estudiantes universitarios escasos de fondos dejan mucho menos dinero que los ejecutivos de mayor edad y recursos.

El hotel Ritz Carlton invirtió 15 millones de dólares y 11 meses en obras de reconstrucción. Sus huéspedes pueden ahora aprender a cocinar platos mexicanos, asistir a degustaciones de vinos y disfrutar de habitaciones más amplias con lujos como duchas-lluvia. Las habitaciones cuestan unos 335 dólares la noche.

"Es un precio competitivo comparado con hoteles de esta clase en el mundo", dijo el director de ventas Rafael Vázquez. Jamie y Pete Fitzke, de Minneapolis, pasaron su luna de miel en el lujoso Le Blanc Spa Resort.

"Decididamente vale la pena pagar unos dólares más para estar en un lugar de clase", comentó Jamie Fitzkie, mientras tomaba sol en la arena frente al hotel blanco de aspecto palaciego.

Pero playa abajo en el más económico NH Krystal, Sarah Daniel, de Dallas, dijo que no quiere pagar de más. "Personalmente no me agradan los lugares realmente burgueses. Por eso, si es muy estirado, no me le acerco", dijo mientras bebía una piña colada junto a la piscina del hotel entre un grupo de amistades.

Durante dos días hace un año, el huracán Wilma convirtió la hilera de hoteles lujosos de Cancún en una costosa rompiente que dejó los vestíbulos llenos de metales retorcidos, trozos de mármol, fragmentos de vidrio y escombros. Decenas de miles de turistas tuvieron que ser evacuados y arreciaron los saqueos en la ciudad.

Llevará tiempo juzgar el éxito de la renovación multimillonaria de Cancún. Las tareas incluyeron el añadido de 27 millones de metros cúbicos de arena extraída del fondo del océano.

Pero el turismo se está recuperando. En agosto, la tasa de ocupación en los hoteles era del 76%, inferior al 86% de un año antes de la tormenta, pero de todas maneras promisoria. Los trabajadores mexicanos, que van a Cancún en busca de empleos relativamente bien remunerados, al parecer capearon la tormenta.

La mayoría de los hoteles y restaurantes mantuvieron ocupados a sus empleados durante la reconstrucción, a menudo con las tareas de despeje y limpieza. Cancún sigue el ejemplo de Nueva Orleans, que también trata de cambiar su imagen de ciudad pecaminosa a medida que se repone del devastador huracán Katrina.

Scott Gardner, que ha comprado un espacio de vacaciones en Cancún, rememora el Cancún original, menos caro. "Ahora ya no es más económico. Y si los precios siguen subiendo, entonces mucha gente se abstendrá de venir", dijo Gardner, técnico de aviación de Washington. "Se hace difícil para la clase media".

Jim Iacona, director de la agencia de viajes Cancun Holidays, de internet, pronostica que Cancún seguirá atrayendo a turistas con presupuesto limitado, y no solamente a los pudientes, debido a que es lo que el mercado demanda.

"Alguna gente quiere ir a lugares de clase, y es agradable que Cancún tenga algunos para ofrecer", afirmó Iacona. "Pero el grueso de mis clientes está en el rango intermedio".

 
AP
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