| 9/29/2008 12:00:00 AM

Tres empresas colombianas consiguen créditos por $400 millones, en medio de la crisis.

BOGOTA - En medio de la tormenta financiera mundial, tres firmas colombianas obtuvieron préstamos de la banca internacional por casi 400 millones de dólares, reforzando la visión de analistas según la cual los países emergentes resultan ser el mejor refugio para las inversiones.

El fin de semana, Empresas Públicas de Medellín (EPM), el mayor prestador de servicios públicos del país, informó que Bank of Tokio Mitsubishi y BBVA Japan formalizaron un préstamo por 200 millones de dólares, para que la compañía pública colombiana avance en la construcción de la hidroeléctrica Porce III, la más importante del país en la presente década.

Casi al mismo tiempo, UNE-EPM Telecomunicaciones logró que un sindicato de nueve bancos, seis de ellos extranjeros y liderados por JPMorgan Securities Inc y BNP Paribas Securities Corp, reunieran 140 millones de dólares a 15 años para financiar su modernización y ampliación.

Adicionalmente el lunes, el brazo de inversiones privadas del Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional (CFI), anunció que otorgará a la mayor aerolínea local, Avianca, un crédito por 50 millones de dólares, destinado a financiar parte de la renovación de su flota.

"Estamos presenciando la revancha de los emergentes", dijo Ricardo Durán, jefe de investigaciones económicas de Corredores Asociados.

"¿Dónde están los buenos riesgos en estos momentos? pues fuera de Europa y fuera de Estados Unidos", agregó.

Para Colombia, los anuncios de nuevas inversiones y contrataciones de créditos no se han detenido, pese a que ha sido inundada de malas noticias provenientes del sector financiero de Estados Unidos, su principal socio comercial.

El conglomerado industrial brasileño Votorantim anunció el miércoles que planea invertir 1.500 millones de dólares en la construcción de una acerera con capacidad de 1,4 millones de toneladas anuales en el puerto caribeño colombiano de Barranquilla.

Para Durán, la principal inmunidad de Colombia y de las naciones emergentes es que son grandes productores de materias primas, que han resultado ser el principal refugio de los inversionistas ante la turbulencia financiera.

DURA POLEMICA

Con economistas diciendo que a Colombia se le cerrarán las puertas de la financiación externa, y el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, afirmando que el país se encuentra "bien preparado" para enfrentar la turbulencia, los acuerdos crediticios del fin de semana parecen darle la razón a las autoridades.

Las empresas colombianas fueron las más golpeadas por la crisis de finales de la década de 1990, cuando el país retrocedió en todas sus cifras económicas hasta perder el grado de inversión que otorgan las firmas calificadoras de riesgo, lo que puso a dudar sobre su capacidad de pago.

Pero el año pasado coronó media década de crecimientos económicos sostenidos, con un aumento de su Producto Interno Bruto (PIB) de un 7,7 por ciento, una inversión extranjera directa en un récord de más de 9.000 millones de dólares y reservas internacionales de más de 20.000 millones de dólares.

La situación impulsó a las autoridades económicas a explicar que el país está relativamente alejado de los efectos de las sofisticadas maniobras financieras que llevaron a emblemáticos bancos al abismo.

"Lo que se percibe más fuerte son las economías más simples", afirmó Durán.

Aunque las firmas privadas colombianas no se han volcado en lo que va del 2008 a endeudarse fuertemente en el exterior, como en el 2007, la situación actual está lejos de un cierre total de las puertas del endeudamiento, y más bien sugiere que ha habido un alto grado de prudencia por parte de los empresarios, de acuerdo con cifras del Banco Central.

Los ingresos por préstamos al sector privado totalizaron 837 millones de dólares desde enero hasta mediados de septiembre del 2008, mientras que para la misma época del 2007, se habían recibido 2.123 millones de dólares.

El crédito de 200 millones de dólares para la hidroeléctrica Porce III fue avalado por el Banco Internacional de Cooperación de Japón y servirá para avanzar en la construcción del proyecto de más de 900 millones de dólares, vital para asegurar la oferta de energía en la próxima década.

"La transacción es importante porque se da en medio de una crisis financiera en los Estados Unidos, lo que se demuestra que, a pesar del mal momento, se confía en el país", dijo el presidente de EPM, Federico Restrepo.

(Reuters)

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