| 12/4/2006 12:00:00 AM

Tras fracasar como golpista, Chávez celebra cuarta victoria

En aquellos tiempos nadie pensó que aquel hombre celebraría 14 años después su cuarto triunfo electoral.

Caracas.- Al caer preso en 1992 tras fracasar en su intento de derrocar al gobierno en un sangriento golpe de estado, el entonces teniente coronel Hugo Chávez anunció al mundo que para él y sus seguidores vendrían "nuevas y mejores oportunidades".

Chávez en esta oportunidad fue elegido para gobernar seis años más. Tras ganar su primera elección en 1998, introdujo la reelección inmediata al reformar la carta magna, y se impuso en las elecciones posteriores del 2000, y en el 2004 salió también victorioso en un referendo revocatorio.

El mandatario, de 52 años, ha capitalizado el descontento de la población por décadas de corruptelas y deterioro en la calidad de vida, pese a que esta nación sudamericana posee las mayores reservas de petróleo fuera del Medio Oriente.

Chávez, quien se autoproclama "revolucionario y socialista", insiste en que es "un demócrata" por excelencia, pero las elites económicas y políticas venezolanas están aterrorizadas ante la posibilidad de que imponga un sistema político semejante al de su amigo íntimo y mentor, el líder cubano Fidel Castro.

Su reelección representa un reto a la idea de que la democracia tradicional y el libre mercado son caminos inevitables.

Pero para millones de pobres es un héroe. En las barriadas marginales, donde vive más de la mitad de los 26 millones de habitantes del país, Chávez ha logrado cautivar una base de fieles seguidores debido a su carisma y una larga lista de programas sociales, llamadas "Misiones", que ofrecen desde alimentos a bajos precios hasta ayuda en efectivo para madres solteras sin empleos.

Miles de millones de dólares en ingresos petroleros son usados para financiar las misiones, las cuales se convirtieron en una pieza clave de la obra de gobierno luego de un efímero golpe de estado en abril del 2002.

En sus incendiarios discursos, Chávez promete que no negociará sus polémicas políticas, que motivan tanto adulación como desespero en Venezuela y el extranjero.

Su gobierno se ha caracterizado por un aumento de las reservas internaciones y los ingresos petroleros, pero también por atizar las diferencias de clases entre los venezolanos.

Su retórica entusiasma a los pobres, pero irritan a la clase media y los venezolanos más adinerados, que califican a las misiones como limosnas.

La oposición le critica su violencia verbal, los cambios legislativos, sus expresiones públicas de admiración por los gobiernos de Cuba e Irán, y su abandono perceptible de armónicas relaciones con los gobiernos de Estados Unidos, Perú y México, entre otros.

Después de graduarse en 1975 en la academia militar, consumió los siguientes años en construir una organización clandestina anticorrupción dentro del ejército. Ese movimiento fue descubierto y como castigo vio en buena medida frenado su ascenso.

El intento de golpe de 1992 le costó dos años de cárcel, pero le ayudó a convertirse en un héroe popular y presidente en 1999.

Estados Unidos ha acusado al gobierno venezolano de tratar de esparcir su movimiento izquierdista en América Latina fundando grupos "antidemocráticos" en Bolivia, Ecuador y otros países. Chávez siempre lo ha negado firmemente, acusando al gobierno de Estados Unidos de esparcir mentiras.

Se ha convertido en uno de los críticos más duros del presidente estadounidense George W. Bush, a quien llamó "diablo" en Naciones Unidas.
 
 
AP
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