| 4/23/2010 12:00:00 PM

¿Se acabará el agua en Colombia?

Tienen razón quienes dicen que en nuestro país hay agua de sobra. También quienes dicen que podría escasear en un corto plazo. ¿Cómo funciona?

Hablar de huella hídrica resulta en Colombia un tema inhóspito hasta para ambientalistas. Se trata de un término novedoso, y no por eso menos importante. Seguirle la pista al agua (incluso más allá de las frontera del país) que se usó para producir una cerveza o una camiseta, y también la que se empleó para cultivar la cebada y el algodón de esos productos, parece ser el salvavidas del recurso.

 

También el dato que hace falta para determinar si estamos cerca o lejos de una crisis hídrica. Precisamente este será uno de los temas que reunirán a un grupo de expetos holandeses con los representantes de los gremios colombianos el próximo martes en un foro organizado por la Embajada de Holanda y la Revista Semana.


De acuerdo con el Catedrático Arjen Y. Hoekstra, creador del concepto, los problemas hídricos están íntimamente relacionados con la economía mundial. Muchos países han externalizado significativamente su huella hídrica al importar bienes de otros lugares y generar una importante presión en el recurso agua de las regiones exportadoras.

Japón es un claro ejemplo. De acuerdo con la Red de la Huella Hídrica Mundial, el gigante asiático consume 1150 metros cúbicos de agua por año per capita, y cerca del 65 por ciento de esa huella proviene del exterior del país.

No obstante, en Colombia la huella hídrica podría parecer invisible, aunque se sepa de forma contundente que la agricultura es el sector que más bebe agua, con un 61 por ciento; seguido del doméstico, con un 26 por ciento; y el industrial, con un 9 por ciento. La lista la cierran el sector pecuario y el de servicios, con un 3 y un 1 por ciento.

El fenómeno se da, de acuerdo con Carlos Herrera, gerente de asuntos ambientales de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), sencillamente porque Colombia es un país que tiene agua de sobra. Otra cosa- agrega- son los problemas de distribución, calidad y administración del recurso.

Y tiene razón. El nuestro, es uno de los países con mayor riqueza hídrica del mundo. De acuerdo con cifras del Ministerio de Ambiente y del Ideam, la oferta de agua superficial es casi 100 veces mayor que la demanda. Además, se estima que el beneficio que representa el recurso hídrico para el desarrollo del país equivale al 9.99% de PIB. Igualmente se ha estimado que los costos económicos de la contaminación equivale al 3.5% de PIB.


El lío es que esa oferta es heterogénea, pues la mayor parte del recurso se encuentra en donde casi no hay gente; es decir en la Orinoquia, Chocó y Amazonía. Eso riñe con la oferta en la zona Andina, en donde está el grueso de la población y en donde tan solo se cuenta con un 15 por ciento de la oferta total.

Para Juan Carlos Espinosa, oficial de política sectorial de WWF, una eventual escasez es una posibilidad que debería verse no muy lejana en términos de producción. En eso lo secunda Maryluz Mejía, presidenta de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal).


“Como una estrategia para enfrentar la amenaza de escasez de agua en el futuro, los hogares y empresas del país deben tomar conciencia sobre la urgente necesidad de aplicar el modelo de la huella hídrica”, afirmó la presidenta gremial.


E Incluso fue más allá al proponer que las CAR deberían estar organizadas por cuencas. “Las futuras administraciones deben comenzar a definir de mejor forma organismos de cuenca que respondan a una territorialización del recurso hídrico (…) para fortalecer mecanismos de identificación, manejo, planeación y construcción de grandes, medianos y pequeños reservorios regionales que permitan atender temporadas de escasez”, afirmó.

Juan Carlos Espinosa, por su parte, insistió en la necesidad de que el sector empresarial ponga en primer plano el asunto. “A menudo las empresas no tienen en cuenta la oferta hídrica, y eso ya se está convirtiendo en un problema”.

De hecho, registros de la autoridad ambiental en el Caribe demuestran que debido a las malas prácticas y a la deforestación, la oferta hídrica de la Sierra nevada de Santa Marta ha disminuido notablemente. De acuerdo con Espinosa, la escasez de agua en verano podría, incluso, ocasionar que no se entreguen más concesiones para producción, debido a la escasez del recurso en esa zona.

Sobre eso, precisamente, WWF trabaja en lo que parece ser el camino hacia la salvación. Desde el año 2008, esa organización ambiental inició una alianza con el ‘Goliat’ de las cervezas SAB-Miller (Bavaria). La idea es en vez de invertir en mantenimiento de plantas de tratamiento de aguas residuales, la empresa invierta en la conservación de cuencas.


Así, la empresa trabaja en alternativas de conservación de la cuenca del Río Cauca, en su área de influencia en la cervecería del Valle. Además, desde el año 2008, participa como único donante privado en el convenio de Conservación de la Cuenca Chingaza, el cual lidera The Nature Conservancy - TNC - y entidades públicas de orden distrital y nacional.


Y todo apunta a que experiencias como esas deben marcar el porvenir empresarial, para que no se haga realidad los pronósticos de un reciente informe de la Contraloría Delegada para el Medio Ambiente, donde advierte que pese al alto volumen de lluvias y la abundancia de fuentes hídricas, el país pudiera enfrentar graves problemas para garantizar la sostenibilidad del agua, al punto que en el año 2015 el 66% de los colombianos pudiera estar en riesgo de desabastecimiento en tiempos secos.


Inscríbase al Foro: Se agota el agua! Este martes 27 de abril en la calle 94 No. 19-71 (Casa Dann Carlton) a las 7:30 de la mañana. Inscripciones en el teléfono (1) 3578180 y el correoforos@semana.com

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