| 9/3/2008 12:00:00 AM

Sarkozy defiende su plan Ingreso Solidario Activo para subsidiar a los desempleados más pobres.

PARIS - El Gobierno de Francia ratificó el miércoles su plan para ayudar a que los desempleados pobres que quieran volver a trabajar encuentren empleo, restándole importancia a las críticas que señalan que está introduciendo un nuevo impuesto para financiar la medida.

La iniciativa, destinada a colocar a 100.000 desempleados en la fuerza laboral dentro de 18 meses, fue presentada ante el gabinete del presidente Nicolás Sarkozy y ahora será llevada al Parlamento para su debate.

El llamado RSA, siglas en francés de Ingreso Solidario Activo, asegurará que la gente no se quede sin dinero cuando renuncie a su subsidio de desempleo para volver a trabajar.

Sarkozy espera que eventualmente unas 700.000 personas se incorporen al programa y el Gobierno estima que le costaría 8.600 millones de euros (12.420 millones de dólares) por año.

Para ayudar a cubrir los costos, el presidente anunció la semana pasada que su Gobierno introduciría un gravamen adicional del 1,1 por ciento sobre todo tipo de inversión e ingreso por rentas, generando protestas entre la comunidad empresaria.

Sarkozy fue electo en el 2007 prometiendo recortar los impuestos e introdujo un paquete de recortes por un valor de 7.700 millones de euros a las pocas semanas de asumir.

Sin embargo, posteriormente introdujo más de 10 nuevas imposiciones para financiar otras promesas de campaña, incluyendo impuestos sobre internet y la telefonía.

"El método Sarkozy: un problema, un impuesto," tituló la semana pasada el diario La Tribune en un artículo de portada.

El vocero del Gobierno, Luc Chatel, trató de desestimar las críticas, indicando que sólo el 15 por ciento de la gente pagaría más de 20 euros por año debido al nuevo impuesto, mientras que un 35 por ciento pagaría menos de 20 euros y un 50 por ciento no pagaría nada.

"Esta es una nueva medida para combatir la pobreza," dijo.

El Movimiento para una Unión Popular (UMP por sus siglas en francés), al que pertenece Sarkozy, también defendió el impuesto, diciendo que el fin justificaba los medios.

"Como la mayoría de la gente, yo quisiera ver la reducción de los impuestos, pero en un momento en que el ministro de Finanzas no puede dar con ningún ahorro, no hubo otra solución," dijo al diario Le Monde el líder del grupo parlamentario de UMP, Jean-Francois Cope.

La economía francesa se ha desacelerando marcadamente este año y el déficit del presupuesto se encuentra ya cercano al 3 por ciento del Producto Interno Bruto -el techo impuesto por la Unión Europea-, lo que significa que el Gobierno tiene poco espacio para maniobrar.

(Reuters)

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