| 8/31/2011 12:40:00 PM

Sarkozy defiende que la eurozona no es "el enfermo" que algunos describen

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguró que la zona euro no es "el hombre enfermo" que algunos describen, pese a que atraviese la misma crisis que el resto de economías desarrolladas.

"Es una zona de riqueza y de prosperidad, un polo esencial de la economía mundial y un proyecto que estructura la construcción europea", dijo Sarkozy en su discurso de apertura de la conferencia anual de embajadores franceses, que se celebra esta semana en París.

El jefe de Estado añadió que la actual crisis es "consecuencia directa de las crisis financiera y económica de 2008 y 2009", en las que se tomaron decisiones "indispensables" para salvar el sistema financiero, pero que han provocado "un aumento del déficit y de las deudas".

Sin embargo, recalcó que la situación "es más preocupante" en otros lugares y puso como ejemplo que, mientras en la eurozona la deuda alcanza el 85 por ciento del PIB, ese porcentaje sube al 100 por ciento en Estados Unidos y al 200 en Japón.

No obvió que algunos países de la zona euro estén experimentando un endeudamiento "excesivo y pérdida de competitividad", pero apuntó que ha habido "progresos destacables en Irlanda y Portugal" y afirmó que la "ola especuladora sin precedentes contra Italia y España" no estaba justificada.

"Les digo a los especuladores que no les dejaremos actuar sin responder. Tomaremos todas las medidas necesarias para reforzar la zona euro porque, defendiendo el euro, defendemos Europa y también nuestra prosperidad", subrayó Sarkozy.

Esta crisis, señaló, ha puesto en evidencia "las insuficiencias de nuestra unión económica monetaria", la cual, dijo, debe acompañarse de una mayor integración de las economías del área.

En ese sentido, alabó las medidas acordadas junto con la canciller alemana, Angela Merkel, dirigidas a lograr un verdadero gobierno económico de la eurozona y una mayor vigilancia de las políticas económicas.

Hizo un nuevo llamamiento a la incorporación en las respectivas constituciones de la llamada "regla de oro", que vela por el equilibrio presupuestario, y mostró su satisfacción por que en España las dos principales formaciones políticas se hayan "puesto de acuerdo en favor de un asunto de interés general que sobrepasa al de los partidos".

Sarkozy puso esa iniciativa como ejemplo a seguir porque, a su juicio, "la reducción del déficit y la deuda, que es indispensable, debe realizarse de manera gradual y, sobre todo, creíble".

Añadió que "políticas de rigor a nivel mundial serían peores que malas", ante el riesgo de "volver a hundirnos en la recesión".

Por ello, apuntó que en la próxima cumbre del G20 en Cannes (sureste de Francia) dentro de dos meses el objetivo es establecer un plan de acción para el crecimiento, con compromisos precisos que consoliden la recuperación de la economía mundial.

La conferencia de embajadores marca el inicio del curso diplomático de Francia y reúne a los jefes de las legaciones cada año, desde 1993, en torno al ministro de Asuntos Exteriores y a los secretarios de Estado de su departamento. 

(EFE)
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