| 12/5/2008 12:00:00 AM

Ruegos de automotrices se estancan en Congreso EEUU

WASHINGTON- Los pedidos de la industria automotriz estadounidense de un rescate gubernamental de 34.000 millones de dólares no lograban convencer a los legisladores el viernes, cuando los jefes de las tres grandes firmas de Detroit iniciaron una segunda jornada de audiencias en el Congreso.

Ante los temores a que una de las tres compañías colapse y empeore aún más el deteriorado mercado laboral del país, General Motors Corp, Ford Motor Co y Chrysler Corp rogaron nuevamente por ayuda a los legisladores, que todavía no logran acordar cómo las podrían ayudar.

Tanto el Congreso como el Gobierno del presidente George W. Bush coinciden en que las automotrices necesitan ayuda, pero muchos se rehúsan a cambiar de parecer sobre cómo rescatarlas e incluso algunos legisladores simplemente se oponen a ayudarlas.

La Casa Blanca no quiere dar a las automotrices de Detroit una tajada de los 700.000 millones de dólares que fueron aprobados para el sector bancario, argumentando que el fin de esa ayuda es estabilizar al sistema financiero.

Lo que sí apoya es ayudarlas con un programa de préstamos de 25.000 millones de dólares del Departamento de Energía, para promover el desarrollo de tecnologías para un consumo más eficiente de combustible.

Pero los congresistas demócratas se oponen a esa opción e insisten en que el Gobierno debe ayudar a las fabricantes de autos con dinero del rescate financiero, conocido como Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP, por su sigla en inglés).

"ABSOLUTO DESASTRE"

En los comentarios que dieron inicio a la audiencia de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, su presidente, Barney Frank, urgió el uso de los fondos del TARP, ya que el colapso o quiebra de una de las automotrices devastaría al sector financiero.

"En medio de la peor situación económica desde la Gran Depresión sería un absoluto desastre", afirmó el representante demócrata por Massachusetts.

La economía de Estados Unidos perdió 533.000 empleos en noviembre, la mayor cantidad en 34 años, informó el viernes el Departamento de Trabajo. La tasa de desempleo subió al 6,7 por ciento, desde el 6,5 por ciento de octubre.

A los líderes demócratas en el Congreso les gustaría debatir la semana entrante la ayuda a la industria automotriz, tanto en la Cámara como en el Senado.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo esta semana que el Congreso o el Gobierno de Bush tendrán que actuar rápidamente para prevenir el colapso de uno o más fabricantes de autos.

Las advertencias se agudizaron el jueves ante la Comisión Bancaria del Senado.

"Podríamos perder a General Motors a fines de este mes", dijo a los legisladores Ron Gettelfinger, presidente del sindicato Trabajadores Automotores Unidos (UAW, por su sigla en inglés).

GM informó el viernes que despedirá a 2.000 empleados sindicalizados y eliminará un turno de producción en fábricas de los estados de Michigan y Ohio y en Canadá. Chrysler también sufre una hemorragia de efectivo.

Aunque con problemas, Ford llegó a Washington en mejor posición financiera, pero preocupada por el posible derrumbe de una rival, debido a que eso afectaría a los proveedores que comparten o a otros negocios relacionados.

GM y Chrysler quieren préstamos inmediatos para prevenir un colapso, mientras que Ford pide una línea de crédito de 9.000 millones de dólares que usará más tarde de ser necesario.

GM desea préstamos por 12.000 millones de dólares -4.000 millones de dólares ahora- y una línea de crédito de 6.000 millones de dólares.

En tanto, Chrysler pretende recibir 7.000 millones de dólares en forma inmediata.

Los presidentes ejecutivos Rick Wagoner, de GM, Alan Mulally, de Ford, y Bob Nardelli, de Chrysler, testificaron el jueves ante la Comisión Bancaria del Senado. 

(Reuters)

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