| 6/24/2011 4:40:00 PM

Perú frena plan minero en medio violentas protestas

Perú revocó la concesión de un proyecto minero en manos de una firma canadiense en el sur del país, en un intento por apaciguar violentas protestas que buscan frenar la explotación en el dinámico sector y que dejaron el viernes al menos dos muertos y decenas de heridos.

Lima - Las persistentes protestas han empañado la recta final del Gobierno del presidente Alan García y le han recordado al mandatario electo, el nacionalista de izquierda Ollanta Humala, que los conflictos sociales -mayormente en zonas pobres que no gozan del auge económico- serán un reto clave durante sus cinco años en el poder.

La cancelación del proyecto Santa Ana de la minera Bear Creek -ubicado en la sureña región de Puno, fronteriza con Bolivia- es la segunda que impacta al sector desde abril, tras protestas sociales que amenazan con frenar más planes vitales para consolidar el auge económico de Perú.

La región de Puno ha sido en los últimos meses escenario de violentas protestas -con bloqueos de carreteras y quema de vehículos y edificios públicos y privados- en contra del desarrollo de proyectos mineros y energéticos.

El viernes, al menos dos personas murieron y más de una decena resultó herida tras un choque entre la policía y manifestantes que intentaron tomar el aeropuerto de la ciudad de Puno, dijeron una fuente médica y medios locales.

Los pobladores argumentan que temen daños al medio ambiente, pero algunas autoridades dicen que las manifestaciones tienen tintes políticos.

En un nuevo intento por aplacar las protestas, el Gobierno confirmó la cancelación del proyecto Santa Ana, como habían adelantado en la mañana dos fuentes a Reuters.

Se "pone fin al proyecto minero Santa Ana y aplicará el procedimiento de consulta previa para las actividades mineras y petroleras ubicadas en el departamento de Puno", dijo el Ministerio de Energía y Minas en un comunicado. 

Minera advierte acción legal 

El presidente ejecutivo de Bear Creek, Andrew Swarthout, dijo en la mañana que el Gobierno aún no le notificaba su decisión y que la empresa tomaría acciones legales si paralizaban el desarrollo del proyecto de plata.

La cancelación de Santa Ana, con reservas de 63,2 millones de onzas del metal precioso, sigue al rechazo en abril del estudio de impacto ambiental del proyecto Tía María por US$1.000 millones, de Southern Copper, una de las principales cupríferas del mundo controlada por Grupo México.

Perú, el segundo productor mundial de cobre y plata y sexto de oro, es un importante proveedor de minerales para los mercados mundiales. Esos envíos representan cerca del 60% de las exportaciones de la nación.

Antes de que se desatara la protesta de indígenas aymaras en Puno, Bear Creek tenía previsto desarrollar desde el 2012 la mina Santa Ana, donde planeaba invertir unos US$71 millones y producir 5 millones de onzas de plata en los primeros seis años.

Bear Creek también tiene en la zona norte de Puno el proyecto Corani, que se encuentra en estudio de factibilidad y cuenta con reservas por 258 millones de onzas de plata.

Swarthout dijo que Bear Creek seguirá desarrollando ese proyecto, donde prevé invertir US$340 millones. 

Pondrán fin a protestas 

Tras la decisión del Gobierno, los pobladores puneños levantarán su protesta de casi dos meses, dijo a Reuters uno de sus líderes.

"Estamos esperando que mañana (sábado) sea publicado en (el diario oficial) El Peruano e inmediatamente se va a levantar la protesta", dijo Rufino Machaca en una conversación telefónica.

El Gobierno también se comprometió a verificar las concesiones mineras y energéticas existentes para asegurar que no afecten el medio ambiente.

El malestar social que rodea a los planes mineros y energéticos se concentra mayormente en las zonas donde vive la tercera parte de peruanos que aún es pobre.

Humala prometió resolver a través del diálogo los conflictos que han dejado cerca de un centenar de muertos en los últimos tres años y medio, según cifras de la oficina de derechos humanos nacional.

Perú alberga vastas reservas de minerales e hidrocarburos, que atraerían inversiones por unos US$55.000 millones para la próxima década.

En Puno operan mayormente pequeñas mineras con proyectos de metales preciosos. Asimismo, la firma peruana Minsur explota en esa región uno de los yacimientos de estaño más grandes del mundo.

 

 

 

Reuters

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