| 2/1/2006 12:00:00 AM

Países andinos deben explotar 'Indicaciones de Origen'

Destacar e imponer las características culturales de los productos propios de cada región del mundo es una forma de conseguir valor agragado en el comercio mundial.

China, EE.UU. y Europa alistan estrategias para acercarse a Latinoamérica y el Caribe, una de las regiones más ricas en biodiversidad y otros recursos naturales, en busca de materias primas de toda clase que sean potenciales de explotación comercial a través de productos con cierto valor agregado. Sin embargo, la respuesta de los países andinos es relativamente lenta. A la fecha, sólo nueve productos tienen el sello de origen andino, reconocidos por la Organización Mundial del Comercio - OMC.

Se observa que cuánto más avanza el comercio internacional, los pueblos buscan rescatar sus costumbres, tradiciones e historia, en aras de reforzar identidades y encontrar nuevas oportunidades de vida. Este nuevo orden plantea la necesaria protección de las "indicaciones geográficas" como soporte para alcanzar un valor agregado a sus productos.

El idioma, el arte, la literatura, la música, la comida son elementos que sobresalen para identificar un país, una región, un rincón del planeta. Cuando los Estados deciden abrir sus fronteras al libre intercambio, surgen serias exigencias para poder competir en este comercio babilónico, vorazmente competitivo. Los consumidores reclaman un alimento, un artículo distinto, típico y de calidad específica, y están dispuestos a pagar un precio mayor.

Elemplos de esta percepción se encuentran en Italia, donde el instrumento de 'indicaciones geográficas' involucra laboralmente a unos 300.000 italianos, por su parte los franceses concentran actividades en 150 mil explotaciones agrícolas. Europa ha registrado unas 2.000 indicaciones geográficas, de las cuales 1.400 son para vinos y bebidas alcohólicas y 600 para otros productos.

La utilización y protección de las indicaciones geográficas exigen cuantiosas inversiones para cumplir, por ejemplo, los registros en todos y cada uno de los países de la Organización Mundial del Comercio - OMC para que los productos no sean copiados con denominaciones "tipo" o "made in", además de cláusulas que permiten las imitaciones pasadas.

La Unión Europea de los 25 socios ya inició negociaciones con la OMC basadas en estas 'Indicaciones geográficas', lo que significará disminuir las subvenciones a la exportación que se acogen los agricultores del Viejo Mundo. La reforma de la Política Agrícola Común de Europa apunta a enfrentar a la competencia internacional mediante la calidad y no la cantidad.

Nueve pasos andinos

La Comunidad Andina de Naciones (CAN) posee una norma comunitaria relativa a la protección de las Indicaciones Geográficas.

Al iniciar el 2006, los productos con indicaciones geográficas protegidas son los siguientes: Pisco (Perú, Singani (Bolivia), Cacao de Chuao (Venezuela), el licor tradicional Cocuy Pecayero (Venezuela), Ron de Venezuela, Café de Colombia, Quinua real (Bolivia) y el Maíz Blanco Gigante del Cusco (Perú). Los vinos de Tarija de Bolivia y los sombreros de Toquilla del Ecuador, estarían incorporándose a la lista de productos protegidos por el derecho de origen este año.

Sin embargo, es mucho lo que se debe trabajar aún para que con estas iniciativas se puedan impulsar industrias fuertes con masiva generación de empleo, lo bueno es que es una alternativa posible y real.
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