| 4/8/2009 12:00:00 AM

Obama regresa a Washington después de su gira internacional

WASHINGTON  — El presidente Barack Obama declaró en Bagdad que aún "queda mucho por hacer aquí", una afirmación que pudo haber aplicado a cada una de las escalas de su gira de ocho días por seis países.

En Londres, Obama se sumó a otros líderes mundiales para tratar de lidiar con la creciente crisis económica mundial. En Francia buscó la ayuda de los aliados de la Otan para hacer frente al deterioro de la situación en Afganistán, mientras que en la República Checa se comprometió a poner fin a la amenaza de las armas nucleares.

En Turquía buscó empezar a reparar la desastrosa imagen de Estados Unidos en el mundo musulmán, y en Irak instó a los iraquíes a "asumir la responsabilidad de su propio país".

La pila de problemas sobre el escritorio presidencial era alta antes de viajar, y lo sigue siendo a su regreso.

El presidente volvió a Washington en las primeras horas del miércoles después de debutar en el escenario mundial, incluyendo su primera escala en una zona de guerra como comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Sus asistentes dijeron que trajo consigo algunos logros grandes y pequeños, como evidencia —aseguraron— de los beneficios de la extensa gira que distrajo la atención de todos los acucianets problemas internos por primera vez en su presidencia de menos de tres meses.

El valor de la gira "es tangible e intangible", dijo el secretario de la presidencia, Rahm Emanuel.

Para una nación preocupada por su futuro económico, uno de los logros concretos de Obama fue un acuerdo en la cumbre del Grupo de los 20 en Londres. Las naciones acaudaladas y en desarrollo prometieron controlar las transacciones financieras riesgosas, actuar para estimular sus economías si no mejora el crecimiento, y ayudar a los países más pobres.

En cambio, Obama no consiguió que las naciones europeas intervinieran con los estímulos inmediatos que pudieran impulsar sus economías y a su vez la estadounidense, pero de todos modos consideró que las reuniones fueron un éxito.

Emanuel también citó los compromisos de los aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte a "hacer su parte" en Afganistán, si bien sólo accedieron a hacer modestos aportes a la seguridad a corto plazo y el entrenamiento de tropas, y no a enviar fuerzas de combate al sur y este del país.

Obama también logró ciertos progresos al iniciar conversaciones con Rusia conducentes a un nuevo pacto de control de armas.

El presidente estadounidense dijo una y otra vez que estaba en Europa para escuchar y no para ordenar. Con eso quiso indicar que su liderazgo será lo opuesto a lo que fue el de su predecesor George W. Bush y que confía en que el nuevo sello de la política exterior de su gobierno rinda dividendos con mayor cooperación de sus aliados.

No hay duda de que Obama fue bien recibido. La cuestión ahora es si la situación mundial mejorará como consecuencia, y la respuesta podría demorar un tiempo en manifestarse, ya que la diplomacia es un proceso lento.

 

(AP)

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