| 7/9/2009 12:00:00 AM

Necesidad de plan de salida dará problemas en G-20

Alemania no pudo garantizar compromisos más firmes del encuentro del miércoles del G-8 sobre una "estrategia de salida" posterior a la crisis para recortar los déficit públicos, pero el tema seguramente regresará a rondar a los líderes en los meses que vienen.

ROMA  - La canciller alemana Angela Merkel trató poco el tema en público, pero un funcionario dijo que la líder alemana haría el lidiar con el costo del gran estímulo comprometido desde el año pasado un "gran tema" en una cumbre del G-20 que se realizará en Estados Unidos a finales de septiembre.

Hacer eso es más fácil para los alemanes, ahora reportando señales de que la economía está saliendo de la recesión y poco afectados por las calamidades de los sectores bancarios y de bienes raíces que han acosado a los responsables de política monetaria en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Por ahora, el consenso para la mayoría del resto de los países es mantener el curso con grandes inyecciones de dinero gubernamental hasta que la economía pueda dar abasto sin el apoyo vital y sólo entonces ponerse a reparar el daño en las finanzas públicas.

El Fondo Monetario Internacional calcula que los déficit de Gobierno se dupliquen este año a alrededor de un 7 % para las economías avanzadas y los nervios acerca de los mercados de bonos y un posible alza del costo de los déficit de financiamiento significan que se necesitará acción eventualmente.

Coordinar los esfuerzos de recuperación, no obstante, sigue siendo un desafío para las potencias industriales del G-8, tanto entre ellas como entre las grandes economías de mercado emergente como China e India, también en Italia para una cumbre de tres días.

"Todavía quedan diferencias acerca del tema en el G-8", dijo Andrei Bokarev, funcionario ruso que participa en la cumbre. "Algunos estados creen que es demasiado pronto para estrategias de salida", agregó.

Todos los líderes consiguieron lograr acuerdo, dijo Carl Weinberg, de High Frequency Economics, en que la economía está hecha un desastre.

"La respuesta a la crisis económica aparentemente será dejada para que cada nación la trate de modo adecuado a sus propias circunstancias individuales", dijo en un comentario al término de la primera jornada de un encuentro de tres días en L'Aquila.

NO ES MAS FACIL

L'Aquila fue considerada por al menos algunos de los participantes como un alto en el camino en medio de las dos mayores cumbres del G-20, una que produjo un plan de batalla para la reactivación económica en abril pasado en Londres y una continuación programada para Pittsburgh a finales de septiembre.

Maplecroft, una firma consultora de riesgos, dice que Japón e Italia encabezan su lista de países menos sustentables fiscalmente a nivel mundial, y que estarán bajo cada vez más presión en años futuros, incluso si el G-8 se compromete a posiciones fiscales sostenibles a mediano plazo.

Para otros países del G-8, Alemania ocupó el lugar 21 en el Indice de Riesgo Fiscal de Maplecroft de 178 países; Francia, el número 48; Gran Bretaña, el 63; Rusia, el puesto 78, Canadá, el número 100, y Estados Unidos, el 135.

El G-20 ha ganado legitimidad como foro, porque incluye a China, India y a otras economías de rápido crecimiento.

Pero no es necesariamente un lugar donde el consenso se logra más fácilmente y las conversaciones sobre el clima de la primera jornada del encuentro de tres días en L'Aquila probó el punto.

Los líderes del G-8 dijeron que acordaron recortar las emisiones de gas de efecto invernadero en un 80 % para el 2050, pero China e India, miembros del G-20 que estuvieron presentes en L'Aquila, resistieron la presión del G-8 para firmar un tope en las emisiones a nivel global.

Dinesh Patnaik, negociador indio, dijo que los países en desarrollo querían ver a las naciones ricas comprometerse a profundos recortes en las emisiones a corto plazo y que resolvieran la ayuda financiera para que países más pobres pudieran lidiar con los niveles de flujos, olas de calor y aumento en el nivel del mar.

GASTO PRIMERO, SALIDA DESPUES

Los líderes del G-8 dijeron en un comunicado que lo peor de la crisis global podría terminar pronto pero que la economía seguía frágil, que la recuperación sería lenta y que variaría en ritmo y fortaleza dependiendo del lugar.

Sólo un 10 % del paquete de estímulo económico de US$787.000 millones de Estados Unidos, por ejemplo, realmente ha sido distribuido hasta ahora, según el líder de la mayoría del Senado estadounidense, Harry Reid.

Angel Gurría, jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, dice que el riesgo de recaída es real, aun cuando halla algunos indicios de estabilización.

Países como Alemania deberían gastar aun más que los US$81.000 millones que dice está dedicando a medidas de estímulo, afirma, destacando que el estímulo global se estima en un 2 % del PIB pero que esto marca grandes esfuerzos por algunos y no por parte de otros.

"La falta de coordinación ya ha estropeado la efectividad de los paquetes de estímulo, y los encargados de las políticas deberían haber aprendido la lección", dijo Marco Annunziata, economista jefe de UniCredit, un importante banco europeo.

"Por el contrario, realmente parece ser el caso que la cooperación internacional es algo que se acepta renuentemente en emergencias, pero que puede ser rápidamente desechado una vez que la emergencia ha terminado", agregó.

 

 

 


(Reuters)

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