| 8/17/2007 12:00:00 AM

Miles de viviendas destruidas y damnificados en Perú

Se han presentado más de 300 réplicas del temblor, una de ellas muy fuerte de 4,3 grados en la escala Richter.

Pisco, Perú_ Por segunda noche consecutiva miles de damnificados de las zonas más afectadas por el terremoto del miércoles durmieron a la intemperie, desafiando el frío nocturno por temor a nuevas réplicas o por haber sufrido la destrucción de sus viviendas.

Según bomberos, la cifra de muertos supera los 500, aunque el ministro de Salud Carlos Vallejos señaló que el número oficial consolidado de víctimas es de 437 y los heridos superan los 800. La Defensa Civil estima entre 80.000 y 90.000 los damnificados y en casi 16.000 el número de viviendas desaturdías.

El presidente Alan García, que dirige junto a varios ministros las tareas de ayuda desde esta ciudad, dijo el viernes a la prensa que "en diez días tendremos una situación tendiente a la normalidad", pero que la reconstrucción en las localidades más afectadas tomará varios meses.

Señaló, ante la queja por la falta de alimentos y de agua, que "nadie va a morir de hambre o de sed".

El puente aéreo durante la noche permitió el traslado de 30 toneladas de víveres y agua. El Presidente anunció la apertura del Estadio Nacional limeño como centro de acopio de los aportes de privados.

En Lima, un sismo de relativa intensidad sacudió el viernes a los limeños que salían a sus empleos, a las 8:24 horas (13.24 gmt). El temblor fue de 5,5 grados, con un epicentro a 70 kilómetros de Pisco, según el Instituto Geofísico del Perú.

Más de 300 réplicas al terremoto del miércoles se han percibido en la zona del epicentro del sismo. Dos fuertes réplicas se sintieron durante la noche del jueves cuando el presidente Alan García visitaba la zona.

Durante la madrugada de este viernes se registró un sismo de 4,9 grados a 68 kilómetros al sur Pisco, pero no se dieron informes si causó nuevos daños.

Mientras, socorristas con maquinaria pesada aceleran en algunos lugares las tareas de rescate de una cantidad indeterminada de personas sepultadas por los derrumbes, las autoridades organizan la ayuda a los damnificados, enviando a localidades como Pisco, Ica, Chincha y otros del sur del Perú víveres, agua y ropa.

La mayoría de los poblados permanece sin luz y agua y el gobierno dispuso el envío a Pisco de una nave cisterna con agua y de un buque hospital para socorrer a los heridos.

Gran cantidad de personas que sufrieron la pérdida de sus viviendas improvisaron carpas para soportar el frío nocturno o se concentraron en torno a fogatas. Voluntarios repartían al amanecer de este viernes desayunos en la plaza de armas de Pisco.

Algunas personas se quejan de la lentitud con que se reparte la ayuda.

En Pisco, los socorristas recorrían las casas derrumbadas en busca de sobrevivientes, sin encontrar respuesta a sus gritos.

Pese al envío de ayuda, radioemisoras y estaciones televisivas transmiten dramáticos llamados de personas que buscan a sus familiares desaparecidos o que claman por ayuda.

Diversos países anunciaron el envío de ayuda para los más de 80.000 damnificados. El transporte terrestre de la ayuda se ha dificultado por el corte de caminos y puentes como consecuencia del devastador sismo.

Los hospitales de la región más afectada han sido sobrepasados y aviones militares y de empresas privadas han trasladado hasta Lima a cientos de heridos.

Informes de prensa señalan que en algunas ciudades como Pisco hay un 70% de viviendas destruidas y en Ica sería del 40% la destrucción. Pisco, Chincha e Ica son los lugares más afectados y el panorama en esos lugares es desolador.

En Pisco el derrumbe de una iglesia frente a la plaza de armas causó al menos 40 muertos, según informó el párroco local. El templo de barro se derrumbó por la fuerza del sismo de 8 grados y sepultó a gran parte de los 200 fieles.

En Chincha se escucharon disparos para ahuyentar a saqueadores que se aprovecharon de la oscuridad para cometer sus fechorías, según informes policiales. El general David Rodríguez, director de la policía nacional, señaló que medio millar de policías fueron enviados a la zona para controlar el orden y también para apoyar las tareas de ayuda y de rescate.

En las zonas costeras, además, prevalece el temor en la población de un tsunami y muchos de ellos se han refugiado en sectores altos. Hasta ahora no hay anuncios oficiales sobre ese fenómeno.

 

 

AP

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