| 11/4/2008 12:00:00 AM

McCain, el guerrero con cicatrices de batalla, lucha una vez más

WASHINGTON _ John McCain conoce el sabor de la desesperación. Intentó suicidarse alguna vez mientras fue prisionero en la guerra de Vietnam. En los inicios de su carrera política recibió un golpe frontal al verse involucrado en un escándalo conocido como los Cinco de Keating. El ahora candidato presidencial republicano se ha sometido a tres tratamientos contra melanoma. Sus esfuerzos por alcanzar la Casa Blanca han sido declarados muertos más de una vez.

La desesperación, acostumbraba decir McCain durante sus actos de campaña, es "un enemigo que vence su voluntad".

"Yo he sentido eso alguna vez", agrega el político cuando se refiere a sus años en Vietnam. "Yo nunca me permitiré volver a sentirlo".

Así es como John McCain, de 72 años, sigue en la lucha, como un guerrero con cicatrices de batalla.

Su negativa a dejarse vencer, su buena disposición para levantarse contra la ola, su capacidad para regresar pese a las posibilidades aparentemente insuperables, son los sellos de una vida en la guerra y la política.

Sin embargo, McCain sabe demasiado bien que un espíritu luchador podría ser insuficiente esta vez.

Cuando faltaban dos semanas para las elecciones del martes, con su espalda contra la pared, se le preguntó a McCain sobre la posibilidad de que pudiera perder. El político se permitió un momento de reflexión sobre su vida, que calificó como "una que ha sido bendecida".

"Mire, yo he tenido una vida maravillosa", contestó. "Soy el hombre más afortunado en la tierra".

Para cuando McCain fue hecho prisionero en Vietnam a los 31 años, él ya había chocado un avión en el la Bahía de Corpus Christi, arrojado de otro avión caza que estalló en llamas mientras lo conducía, había sobrevivido a una explosión a bordo del portaaviones Forrestal, que dejó 134 muertos.

McCain regresó a Estados Unidos luego de cinco y medio años como prisionero de guerra, usando muletas e incapaz de alzar los brazos. Hasta la fecha él no puede levantarlos por encima de la cabeza.

El dice que "nunca ha conocido un prisionero de guerra que sintiera que puede explicar totalmente su experiencia a cualquiera que no lo haya compartido".

Sobre sus años como prisionero, es más propenso a hablar en broma de ellos que en analizarlos.

Más de una vez él ha bromeado al referirse a un tarea desagradable: "Esa ha sido la más divertida desde que tuve mi último interrogatorio".

Para 1982, McCain ya había ganado un escaño en la Cámara de Representantes y cuatro años después una banca libre en el Senado.

Cuando apenas llevaba unos meses como senador, cometió lo que él llama como "el peor error" de su vida. Participó en dos reuniones con reguladores bancarios a nombre de Charles Keating, un amigo, contribuyente de la campaña y empresario financiero que después fue declarado culpable de fraude bursátil. El escándalo lo afectó políticamente a él y a otros cuatro senadores, que fueron tildados con el apodo de los Cinco de Keating.

La campaña de McCain para ganar la nominación presidencial republicana casi se viene abajo el verano pasado, cuando se quedó sin dinero y varios miembros de su equipo lo abandonaron después de una lucha de poder. McCain no se echó para atrás, sino al contrario, cargando su propio equipaje y viajando en clase turista de Southwest Airlines.

"Puso la campaña de nuevo sobre la vía y subió una montaña solo", dijo Sharon Harper, una vecina de McCain en Sedona, Arizona.

 

 

 

(AP)

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