| 4/18/2011 3:00:00 PM

Los partidos portugueses de izquierda rechazan reunirse con Bruselas y el FMI

Marxistas, comunistas y ecologistas lusos rechazaron hoy reunirse con el equipo conjunto enviado a Lisboa por Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para discutir los términos del rescate financiero a Portugal.

Lisboa - Los tres grupos parlamentarios de izquierda, que en las elecciones de 2009 obtuvieron 31 de los 230 escaños en juego, adoptaron esta decisión por su negativa a la llegada de ayuda externa al país luso, que presumiblemente estará ligada a nuevos recortes económicos.

Este anuncio se produjo hoy, cuando las negociaciones sobre el rescate financiero entre las autoridades lusas, Bruselas y el FMI entraron en una nueva fase y adquirieron por primera vez un cariz político, después de los trabajos de tipo técnico llevados a cabo la semana pasada para analizar las cuentas portuguesas.

De esta forma, los representantes de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI sólo mantendrán conversaciones con tres de los seis partidos con presencia en el Parlamento: el Socialista (97 diputados), el Social Demócrata (81) y el CDS-PP (21).

La intención era tener un encuentro con cada uno de los grupos, empezando hoy mismo, para conocer las propuestas de todos ellos para afrontar las dificultades económicas de Portugal, explicó a Efe un portavoz de la CE.

Los marxistas del Bloque de Izquierda (BI) justificaron su postura en que esta negociación compete únicamente al Gobierno luso, que se comprometió a informar del avance en las conversaciones.

Desde el Partido Comunista de Portugal (PCP), su líder, Jerónimo de Sousa, destacó en una intervención ante la prensa que la petición de rescate supone "una inaceptable actitud de abdicación y sumisión nacional" que, en su opinión, de nada servirá para solucionar los problemas del país, sino más bien para acrecentarlos.

Los ecologistas del grupo de Los Verdes, por su parte, insistieron en su negativa al rescate financiero y a la negociación que mantienen las autoridades lusas con Bruselas y el FMI y recordaron que está basada en un programa de recortes que fue rechazado por el Parlamento luso.

La negativa a ese último plan de austeridad ideado por el Ejecutivo socialista precipitó la dimisión del primer ministro, José Sócrates, y derivó en la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 5 de junio.

Dos semanas después de la caída del Gobierno y con la presión sobre la deuda soberana lusa desbocada, Sócrates hizo pública la decisión de recurrir a la ayuda externa, lo que, según las primeras estimaciones, puede implicar una inyección de 80.000 millones de euros para los próximos tres años.

 

(Efe)

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