| 11/8/2010 6:25:00 PM

Los países del G10 aseguran que no persiguen depreciar sus divisas

Los bancos centrales del G10 aseguraron hoy en Basilea que no persiguen depreciar sus divisas para obtener ventajas competitivas comerciales y consideran que no existe una guerra de divisas.

Frácfort.- El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, advirtió -tras una reunión en la sede del Banco de Pagos Internacionales (BPI)- de que "el exceso de volatilidad" en los mercados de divisas es contraproducente para el crecimiento y la estabilidad.

En su calidad de portavoz de los gobernadores de los bancos centrales del G10, Trichet explicó que "todos los participantes mencionaron el hecho de que no persiguen políticas abocadas a una divisa débil y esto es algo muy importante".

Trichet también dijo que "la palabra, la expresión 'guerra de divisas' no se pronunció en absoluto en la reunión".

"Todos intentamos evitar el exceso de volatilidad que consideramos es muy contraproducente para el crecimiento y la estabilidad global", según el presidente del BCE.

Trichet aseguró que los bancos centrales del G10 están de acuerdo en la necesidad "de tener progresivamente más flexibilidad en los tipos de cambio" como manifestaron los ministros de Finanzas de las veinte principales economías del mundo (G20) en su reunión en Gyeongju (Corea del Sur) a finales de octubre.

Los gobernadores de los bancos centrales del G10 tampoco comentaron la reciente decisión de la Reserva Federal estadounidense (Fed) de comprar deuda pública por valor de US$600.000 millones) en los próximos once meses.

La decisión disparó el euro hasta su máximo desde el pasado enero hasta casi rozar los US$1,43.

No obstante, el euro perdió posiciones de nuevo y se cambiaba hoy alrededor de los US$1,39.

Trichet añadió que cada banco central actúa en su propio país de acuerdo a su mandato.

La decisión de la Fed ha sido criticada en Alemania y China ya que podría crear presiones inflacionistas.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaüble, acusó la semana pasada a E.U de llevar a cabo una depreciación del dólar comparable a lo que hace China con el yuan al mantenerlo artificialmente bajo.

Sin embargo, el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, hizo hincapié el viernes en que E.U no va a usar el dólar como herramienta para tener ventajas competitivas comerciales y reiteró su apoyo a un dólar fuerte.

El Banco de Japón (BoJ) mantuvo el viernes los tipos de interés virtualmente en cero, entre el 0 y el 0,1%, con la intención de reactivar la economía y detalló su plan de compra de bonos, fondos fiduciarios y activos de renta variable, medida que frenará la apreciación del yen.

Sin embargo, el BCE va a mantener su retirada gradual de las medidas extraordinarias aplicadas para afrontar la crisis financiera y económica, como la inyección de liquidez ilimitada con la que apoya a los bancos.

El banco europeo también mantiene su programa de compra de deuda pública con el que apoya a países europeos que atraviesan actualmente dificultades y están siendo castigados en los mercados de bonos.

La reunión en Basilea del G10, cuyos miembros son en realidad once países -Alemania, Bélgica, Canadá, E.U, Francia, Holanda, Italia, Japón, el Reino Unido, Suecia y Suiza-, precede a la cumbre de gobernantes del G20 que se celebrará en Seúl el 11 y 12 de noviembre y en la que también participan economías emergentes.

Trichet consideró que la recuperación económica se produce en todos los países pero destacó las diferencias del crecimiento "entre las economías emergentes y las avanzadas".

El BPI, que fue fundado el 17 de mayo de 1930 y se reúne con carácter bimestral en su sede, fomenta la cooperación monetaria y financiera internacional y actúa como banco para los bancos centrales que son sus clientes.

 

EFE

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