| 10/15/2005 12:00:00 AM

Los inmigrantes impulsan el mercado de bienes raíces en E.U.

En Estados Unidos residen unos 34,2 millones de inmigrantes, un 12% de la población general, y su número sigue creciendo a medida que disminuye la población nativa, según el censo nacional.

Patricia Ng muestra en su oficina los anuncios de corredores de bienes raíces y enumera los idiomas que hablan: español, portugués, creol, cantonés, ruso.



"Aquí tengo 16 idiomas", dice con orgullo. "Pero estoy desesperada por conseguir alguien que hable vietnamita. Los buenos corredores con idioma vietnamita están muy requeridos actualmente".



Al igual que la generación de posguerra reconfiguró el mercado de la vivienda en los años 50 y 60, los inmigrantes, por su gran número, están redefiniendo el modo de operar en la industria de bienes raíces.



Los inmigrantes que llegaron a Estados Unidos durante la ola de los años 90 empezaron a comprar casas y ese factor está obligando a los profesionales de la industria _incluyendo prestamistas, promotores inmobiliarios y banqueros_ a adaptarse.



"Si uno se fija en la próxima ola de consumidores, son ellos", dijo Frances Martínez Myers, titular de la Asociación Nacional de Profesionales Hispanos de Bienes Raíces, con sede en San Diego. "Ahora hay toda una campaña en torno del interrogante 'qué necesito hacer dentro de mi negocio para llegar al mercado"'.



En Estados Unidos residen unos 34,2 millones de inmigrantes, un 12% de la población general, y su número sigue creciendo a medida que disminuye la población nativa, según el censo nacional.



Desde los años 90, los inmigrantes han representado un tercio del crecimiento de las casas de familia, y representan un 12% de los que compran vivienda por primera vez en el país, según el Centro Conjunto para Estudios sobre la Vivienda, en la Universidad de Harvard.



Rachel Drew, una investigadora del centro, dijo que los inmigrantes compensan la declinación en las poblaciones nativas que entran en la etapa treintañera, que tiende a ser la edad de compra de casa.



"Están llenando el vacío que queda después de la generación de posguerra", dijo. "Eso significa una gran diferencia para mantener firme la compra de casas y la demanda de vivienda".



Renato Cruz, de 33 años, es uno de ellos.



El nativo de Brasil llegó a Estados Unidos hace 13 años durante el auge inmigratorio de los años 90. El año pasado compró un departamento en condominio de un dormitorio en el barrio Brighton de Boston por 149.000 dólares.



"Me cansé de pagar alquiler", explicó.



Cruz, un chef de banquetes, tenía un par de empleos, compartía un departamento con amigos y ahorraba cada centavo extra. También se esforzó por establecer un crédito y estudió el proceso de compra de una casa hablando con amigos y agentes.



"Es lo mejor que haya hecho jamás", dijo Cruz. "Mi casa ya ha subido en valor, de modo que si alguna vez decido irme, será dinero en el bolsillo que no habría podido conseguir con el trabajo de un año".



En promedio, los inmigrantes que compran casas lo hacen unos 10 años después de llegar a Estados Unidos, dijo Drew. Para muchos, es el período que puede tardar hasta que se familiarizan con el proceso, ahorran el dinero suficiente para un adelanto de pago y establecen crédito.



"Cuando vienen inmigrantes a Estados Unidos no tienen experiencia bancaria", dijo Cristina Miranda, una vocera de Fannie Mae, la mayor compradora de hipotecas en Estados Unidos. "Muchos no tienen idea de qué hacer con una tarjeta de crédito y guardan su dinero bajo el colchón".



Durante los últimos años, corredores, prestamistas, agentes y otras organizaciones han ofrecido clases para inmigrantes para enseñarles a comprar una casa y manejar su dinero. También publican folletos multilingües y han contratado agentes multilingües.



El Bank of America se ha asociado con organizaciones comunitarias para impartir clases y asesoría sobre el proceso de compra.



"Para ayudarles a conseguir casa necesitamos estar en el vecindario", dijo Gwen Thomas, ejecutiva del Bank of America Neighborhood Lending. "Es muy básico y sencillo, pero los bancos deben estar en la comunidad y reflejar esa comunidad".



Algunas compañías también ofrecen entrenamiento en diversidad y sensibilidad cultural para profesionales de bienes raíces, a fin de que sepan cómo tratar con los inmigrantes que desean entrar al mercado.



Los diferentes grupos étnicos tienen sus propios medios de negociación, discusión sobre dinero y toma de decisiones, observó Cristina Maltez, agente de Century 21. También buscan diferentes elementos en sus casas.



"Los brasileños, por ejemplo quieren estar cerca del transporte. Nos va muy bien con las carreteras transitadas", indicó.



Ng dijo que algunos clientes asiáticos piden casas que respeten los principios del feng shui, que dicta el modo en que la energía positiva fluye por el espacio. Muchos hispanos, agregó, buscan casas multifamilias, donde varias generaciones puedan vivir juntas.



Los bancos y los prestamistas hipotecarios también han tratado de abrirse puertas flexibilizando sus parámetros de lo que consideran buenos antecedentes crediticios.



Los prestamistas suelen revisar las cuentas del alquiler o los servicios públicos para ver si el solicitante paga a tiempo, dijo Miranda. También podrían requerir un cogarante.



Los promotores inmobiliarios también han respondido al creciente mercado de inmigrantes y ofrecen diseños de casas adecuados a distintas preferencias culturales.



KB Home, uno de los cinco constructores de viviendas más grandes de país, tiene diseños para casas que respetan los principios de feng shui para los mercados en los que se ha detectado una demanda. La compañía también acaba de lanzar una página en la internet en español, dijo la portavoz Sierra Wilson.



Pero pese a estos movimientos, la tasa de propiedad de vivienda de los inmigrantes sigue detrás de la de los residentes nativos hasta en un 30%.



Myers dijo que los profesionales de bienes raíces todavía tienen mucho camino por recorrer para hacer que los inmigrantes se sientan más cómodos explorando un sistema complejo. Agregó que sólo un 10% de los agentes de bienes raíces en el país son de culturas étnicas.



"El primer motivo por el que la gente no compra casa es la falta de información", afirmó. "Si no hablan tu idioma, si no comprenden tus costumbres y cultura, ¿cómo van a obtener y familiarizarse con la información adecuada?"



Ng agrega: "necesitan alguien que los aliente, que los asesore. Alguien que les transmita la confianza para que sepan que eso es lo que deben hacer".
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