| 11/15/2005 12:00:00 AM

Los extranjeros dan señales de perder interés por invertir en E.U.

Si los inversionistas extranjeros disminuyen sus envíos de dinero, o deciden retirar fondos, los precios de las acciones y bonos de Estados Unidos pueden bajar.

La economía de Estados Unidos ha sido capaz de seguir marchando pese a déficit comerciales récord, gracias a que los extranjeros continúan todavía dispuestos a invertir en este país.

Pero nadie sabe con exactitud cuándo cesarán de volcar dinero en las instituciones financieras estadounidenses. Ni siquiera los economistas más célebres, como el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, o la persona elegida como su reemplazante, Ben Bernanke, pueden decirlo con certeza.

Si los inversionistas extranjeros disminuyen sus envíos de dinero, o deciden retirar fondos, los precios de las acciones y bonos de Estados Unidos pueden bajar. Las tasas de interés, incluidas las de hipotecas, pueden subir. Y el país puede verse enfrentado a una crisis financiera de magnitud.

Greenspan y Bernanke no creen que eso vaya a ocurrir, pero también dicen que los déficit comerciales no pueden seguir aumentando eternamente. Greenspan advirtió en fecha reciente que tal vez los extranjeros hayan perdido algo de su apetito por invertir en acciones, bonos y otros bienes en dólares.

El déficit de la balanza comercial de Estados Unidos en relación al resto del mundo creció a US$668.000 millones el año pasado, un récord. Ese déficit podría fijar un nuevo récord este año.

La cuenta corriente del déficit es considerada la mejor medida de la posición económica de un país a nivel internacional, pues sigue la pista no sólo a bienes y servicios, sino también a flujos de capitales entre países.

Como los 18 años de Greenspan al timón del banco central concluyen el 31 de enero, corresponderá a Bernaanke supervisar la situación y lidiar con cualquier problema que surja si los inversionistas extranjeros se vuelven timoratos.

El 14 de noviembre, Greenspan advirtió que los grandes déficit comerciales de Estados Unidos "no pueden persistir de manera indefinida". Dijo que "En algún momento los inversionistas vacilarán ante la posibilidad de ulteriores financiamientos", pero sin ofrecer detalles sobre cuándo podría ocurrir.

De los más de 30 billones de dólares en inversiones extranjeras registrados por el Banco de Acuerdos Internacionales en los tres primeros meses de 2005, un 45,5% era en dólares, y un 39,3% en euros, señaló Greenspan. La parte del dólar había bajado en 4% en relación a hace tres años, en tanto la parte del euro había subido un 5%.

Un día después de las declaraciones de Greenspan, Bernanke fue sometido a una serie de preguntas sobre el tema por parte de senadores que examinan su nominación como nuevo presidente del banco central. Algunos legisladores le preguntaron qué pensaba del déficit y si los extranjeros seguirían dispuestos a invertir en Estados Unidos.

"No creo que los prestamistas foráneos cambien sus carteras de valores de manera muy significativa", respondió Bernanke.
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