| 8/5/2005 12:00:00 AM

Leche, papa, trigo y cebada analizan su futuro frente a TLC

Miles de familias campesinas de productos de clima frío en Colombia podrían verse enfrentadas a sus similares de E.U. armados de millonarios subsidios.

Miles de familias campesinas de productos de clima frío en Colombia podrían verse afectadas por el TLC, si se abre comercio de lácteos y papa a agricultores de Estados Unidos.



Las especializaciones regionales de la agricultura en Colombia están ligadas a la diversidad de climas, de ello es reflejo que existen zonas interdepartamentales de ciertos productos como la cafetera, de caña panelera y también de azúcar; el arroz, aunque presente en más de diez departamentos del país, es producido en un 80% en Tolima, Meta, Huila y Casanare.



Antes de la apertura la soya, el sorgo y el algodón se ubicaban en zonas de Tolima, Valle y la Costa Atlántica.



Así, llegamos a las áreas de clima frío, principalmente ubicadas en Cundinamarca, Boyacá y Nariño, que estuvieron dedicadas por décadas a trigo, cebada y avena y luego de 1990, gracias al avance de las compras masivas externas de cereales, se desplazaron masivamente al cultivo de papa y a la lechería.



Dicho desplazamiento se dio en regiones donde era factible; sin embargo, trajo un frágil equilibrio entre oferta y demanda en el mercado nacional de papa y leche, lo cual hace que ambos productos sean muy sensibles a la sobreoferta.



En 2001, las importaciones del tubérculo causaron un paro campesino en Boyacá y Cundinamarca y en el último lustro se han presentado desbordes de producción de leche que en pocos días dañan hatos y parcelas lecheras.



Cabe resaltar que en ambos sectores hay presencia relevante de empresas multinacionales en el proceso de comercialización.



Aún subsisten zonas donde tal reemplazo no se efectuó, y el trigo y la cebada han sido los ejes de la economía como en los quince municipios trigueros del sur de Nariño, encabezados por Guatarilla, o en el centro de Boyacá donde en lugares como Toca y Siachoque la cebada se sigue elaborando.



En estas ramas una decisión del gobierno en el TLC, que permita a Estados Unidos exportar a Colombia estos cereales sería catastrófica, y según los gremios campesinos injusta.



Aducen que es injusto que los pongan a competir con la necesidad de E.U. de exportar como excedente el 43% del trigo que produce y una buena parte de cebada, merced al sistema de subsidios, a precios con un 35% por debajo de los costos de producción (en 2003 su costo era US$190 por tonelada, una cifra similar a la de Colombia, pero se exportó a US$112). Además de que estos sectores estadounidenses, por años han contado con créditos baratos, públicos y privados; y de que los países compradores han recibido financiación para realizar las importaciones.



Igualmente, aunque voceros gubernamentales y gremiales han hablado de intereses ofensivos de Colombia en productos lácteos, no se sabe cómo se mantendrá el reducido margen de equilibrio en el mercado local cuando vengan las importaciones de leche, en polvo o larga vida, quesos y mantequilla provenientes de quien es primer país productor del mundo y obviamente destina grandes montos de subsidios para sus productores.



Sobre la papá, los negociadores han dicho que no existen riesgos para los agricultores locales, pero se debe recordar la dinámica mercantil de la papa procesada industrial de E.U., precocida o en presentaciones similares. Estados Unidos ya exporta, en forma de congelada, US$600 millones a varios países y su industria reclama la apertura de nuevos mercados para fortalecer su segmento y asegurar sus empleos.



En el país, una pérdida de participación de los papicultores colombianos sumaría a un estado progresivo de precios a la baja que terminaría por dañar a los productores que soporten la competencia protegida.
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