Revista Dinero

| 6/13/2013 4:10:00 PM

La emigración del sur al norte de Europa se dispara por la crisis

La emigración de trabajadores procedentes de España, Portugal, Grecia e Italia a otros países del centro y el norte de Europa se ha disparado desde que comenzó la crisis económica en 2008.

Esta es una de las conclusiones principales del análisis de la OCDE sobre la evolución de los flujos migratorios internacionales y el empleo, que fue presentado hoy en Bruselas por el secretario general de la organización, Ángel Gurría, y los comisarios europeos de Empleo y Asuntos Sociales y de Interior, Laszlo Andor y Cecilia Malmström.

"Los Gobiernos tienen que hacer todo lo posible para que mejoren las perspectivas de trabajo de los inmigrantes", dijo Gurría durante la presentación, al tiempo que subrayó que "ayudar a los inmigrantes a integrarse asegurará también que tienen un papel en la recuperación de la economía".

El documento constata una "aceleración" en la salida de ciudadanos de los países más afectados por la crisis, "y en particular los del sur de Europa", donde la emigración se incrementó el 45 % entre 2009 y 2011.

Esta tendencia se explica por la sucesión de la crisis financiera y crisis de la deuda en determinados Estados de la UE, en los que el deterioro del mercado laboral obliga a los ciudadanos a buscar empleo en otros en mejor situación económica, dice el informe, que destaca que España y Grecia son los dos países donde más aumentó la salida de trabajadores hacia otros países de la Unión Europea (UE).

En 2007, unos 32.000 españoles partieron a otros países del continente europeo, un número que creció el 15 % y alcanzó a 37.000 personas en 2008, cuando estalló la crisis financiera internacional.

En los años posteriores, la cifra de españoles emigrados al resto de Europa continuó en aumentó hasta los 40.000 emigrados (2009), 56.000 (2010) y 72.000 (2011), más del doble del nivel registrado en 2007.

En Grecia, el número de ciudadanos que se marcharon a otros Estados miembros también subió de forma continuada entre 2007 y 2011 hasta alcanzar las 39.000 personas, superando así el doble de la cifra de antes de la crisis.

En Italia y Portugal la emigración aumentó de forma notable aunque en menor medida, con respectivas subidas del 40 % y del 25 % en el citado período.

Irlanda e Islandia también registraron una salida significativa de ciudadanos, pero ésta alcanzó su máximo en 2010 y se redujo al año siguiente, conforme dichos países iniciaron la recuperación económica, señala la OCDE.

Los principales países de destino de los trabajadores del sur de Europa fueron Alemania y Reino Unido, a los que sólo en 2011 llegaron unos 166.000 ciudadanos comunitarios.

Los datos de Alemania señalan que en 2012 se aceleró la llegada de emigrantes de varios países, y en particular de Grecia y España.

El año pasado unos 34.000 griegos y unos 28.000 españoles emigraron a Alemania, lo que supone subidas respectivas del 73 % y del 50 % respecto a 2011.

Si también se añaden los inmigrantes portugueses e italianos, cuyo número creció un 50 % y un 35 % respectivamente, la llegada total a Alemania de trabajadores procedentes de los países más afectados por la crisis se incrementó en 40.000 personas entre 2011 y 2012, señala la OCDE.

Otros de los destinos que atrajeron a más trabajadores comunitarios fueron Bélgica y Holanda, donde las cifras se duplicaron entre 2007 y 2011 hasta alcanzar 15.000 y 12.000 personas, respectivamente.

Suiza, otro destino tradicional para ciudadanos comunitarios pese a no formar parte de la UE, ha visto reducida la llegada de trabajadores desde 2009 en el 25 %.

La OCDE prevé que los aumentos de los flujos migratorios procedentes de los países del sur continúen durante 2012, un año para el que aún no hay datos definitivos.

Desde el punto de vista de la Comisión Europea, el informe confirma "una leve mejoría de la movilidad transfronteriza" especialmente en los países más afectados por el desempleo, según destacó el comisario Laszlo Andor.

Subrayó también "los beneficios de la movilidad laboral tanto para los individuos como para las economías de los Estados miembros", y añadió que el informe "desmiente el mito de que los inmigrantes constituyen una carga para los sistemas de prestaciones sociales".

La comisaria europea de Interior, por su parte, destacó la necesidad de "sacar el mayor partido posible" a la inmigración y "hacer de Europa un destino migratorio atractivo", y para ello apostó por una política migratoria "centrada en la demanda laboral".

EFE/D.com

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