| 9/9/2013 10:40:00 AM

Genética e investigación empujan exportación de marisco colombiano

La genética, la inseminación y la prevención de enfermedades han convertido a los mariscos y pescados que se crían en el Caribe colombiano en productos de alta calidad para la exportación.

Esto ha sido posible gracias al desarrollo científico que lleva a cabo el Centro de Investigación de la Acuicultura de Colombia (Ceniacua), que ha logrado mejorar las especies desde su sede de Punta Canoa, a unos 20 kilómetros de Cartagena de Indias.

Este centro, que realiza investigaciones financiadas por el Gobierno y vende crías de camarón y cobia a empresas del sector, busca recuperar la acuicultura en un país bañado por los océanos Pacífico y Atlántico.

"Colombia es un país que tiene dos costas (...) que tiene una diversidad inmensa y no tiene maricultura. Eso es un poco absurdo", dijo a Colombia.inn, agencia operada por Efe, la directora científica de Ceniacua, Marcela Salazar, cuyo objetivo es hacer del cultivo marino una actividad rentable, que genere ingresos y empleo.

Ceniacua se fundó en 1993, cuatro años después arrancó el programa de mejora de los camarones y en 2008 agregó a sus investigaciones la cobia, un pescado cuya carne es solicitada por la alta cocina oriental y que ya es exportado por la colombiana Antillana a Estados Unidos.

En sus laboratorios y piscinas, situadas a pocos metros del mar Caribe, los científicos han tomado como referencia protocolos noruegos para la mejora genética del salmón y los han adaptado hasta obtener camarones con mayor tamaño y resistentes a enfermedades.

Se trata, según Salazar, del programa "más innovador" de Ceniacua, entidad que además de proveer larvas de camarón y alevines de cobia, ha prestado asesoría a empresas de Tailandia, Hawai, Belice y Ecuador, e incluso exporta en pequeñas cantidades a China.

Agregó que para ello hacen selección de familias y cruce de individuos.

El personal de Ceniacua marca uno a uno los camarones con trazos de colores en la cola y pequeños anillos en los ojos para así identificar las familias, luego se alimentan en piscinas y se evalúa su crecimiento y resistencia a enfermedades para usar los individuos mejores como reproductores.

En cuanto a la cobia, estas se crían en piscinas con aguas tratadas hasta que son alevines para después venderlas a las pesqueras, y algunos ejemplares se mantienen para estudiar el proceso de crecimiento y desove.

Salazar explicó que este centro además realiza "transferencia directa al sector privado" de tecnología y conocimiento.

También lidera proyectos de investigación en inmunología, enfermedades de camarón y patogénesis, con la mira puesta en el aumento de la productividad y en que el "sector de la acuícola y la maricultura sea sostenible en Colombia".

El desarrollo de la maricultura, en palabras de la investigadora, tendría doble efecto: en el ámbito internacional, lograr un espacio junto a exportadores tradicionales como Chile o Ecuador, mientras que internamente es una alternativa de subsistencia en regiones pobres.

"Teníamos en la época de apogeo en Colombia 4.000 hectáreas de cultivo de camarón", afirmó Salazar, al indicar que entonces Ecuador contaba con unas 120.000 hectáreas.

Observó así el potencial de Colombia, que actualmente tiene unas 1.000 hectáreas de este cultivo y es "por lo menos seis veces más grande" que la nación vecina.

En la parte social, los cultivos de camarón serían una fuente de ingresos en zonas no industrializadas y un gran captador de mano de obra local, al tiempo que garantizaría la seguridad alimentaria.

En su afán investigador, Ceniacua busca la autosostenibilidad, según su directora científica, quien reveló que perciben entre uno y dos millones de dólares anuales entre los fondos estatales y las ventas.

Estos desarrollos han permitido al Centro de Investigación apostar a que cerca de un 40 % de sus ingresos provengan de ventas locales y a ampliar sus horizontes a otros mercados.

"Vamos a exportar alevinos de cobia posiblemente a Panamá, vendemos camarones genéticamente mejorados a las fincas del sector, estamos mandando a Hong Kong", reveló Salazar, para aclarar que aunque las ventas a China ahora suponen apenas 30.000 dólares en reproductores de camarón sirven para abrir mercados importantes.

EFE/D.com

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