| 1/16/2006 12:00:00 AM

Gasoducto sudamericano preocupa a ambientalistas

El plan podría entrar en conflicto con otros proyectos de la región.

Los ambientalistas fueron sorprendidos cuando los presidentes de Argentina, Brasil y Venezuela anunciaron la semana pasada que proyectan construir un extenso gasoducto a través de la región amazónica.

La obra costaría 20.000 millones de dólares, según cálculos preliminares, ayudaría a cubrir la demanda regional creciente por gas natural y haría de América del Sur menos dependiente de la energía de otros lugares, pero sus costos ambientales serían incalculables.

Las aguas de los ríos serían contaminadas, una porción de la selva sería talada y se abrirían caminos que muy pronto atraerían a agricultores y madereros: una pesadilla para el medio ambiente.

"Hay algunos aspectos del proyecto que son, por lo menos, preocupantes", dijo Roberto Smeraldi, de la filial brasileña de Amigos de la Tierra.

El presidente venezolano Hugo Chávez dice que el ducto es central en sus esfuerzos para reducir la dependencia de Estados Unidos y sus presiones en favor de políticas favorables al mercado conocidas como el Consenso de Washington.

Este es "el comienzo del Consenso de América del Sur", ha dicho. "Este gasoducto es vital".

En el encuentro que sostuvieron la semana pasada en Brasilia, Chávez y sus colegas de Argentina, Néstor Kirchner, y de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, prometieron presentar en menos de dos meses los primeros estudios del ducto de 8.000 kilómetros desde Venezuela hasta Argentina.

Los tres volverán a reunirse el 10 de marzo en Argentina, un día antes de viajar a Santiago para la posesión de la nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Smeraldi considera que el cronograma es imposible.

"¿El gobierno de Brasil no consigue realizar estudios similares para proyectos de 500 kilómetros tras diez años de discusión, y ahora irán a realizar estudios en detalle para un proyecto de 10.000 kilómetros en seis meses?", se preguntó.

Smeraldi subrayó que cree que el ducto puede teóricamente ser construido con un impacto mínimo sobre el ambiente, pero que su costo sería prohibitivo.

Chávez ha dicho que quiere que las empresas petroleras estatales sudamericanas construyan y supervisen la obra y en la reunión de marzo el trío presidencial revisará los planes que hubieren preparado las empresas estatales de sus países.

Dijo que Venezuela y Bolivia "tienen gas para 200 años" y pueden suministrar combustible a Brasil y Argentina, donde es fuerte la demanda de gas para cocinas y automóviles.

El líder venezolano cree que el ducto costaría entre 20.000 y 25.000 millones de dólares, pero Smeraldi estima que si el proyecto se apega estrictamente a las normas ambientales brasileñas, su costo se duplicará.

Nadie en el Ministerio brasileño del Medio Ambiente estuvo disponible para comentar el proyecto.

Glenn Switkes, de la Red Internacional de Rios, dijo que si el gasoducto fuese construido, inevitablemente dañará el ambiente.

"Hay muchos negocios involucrados: construcción, drenaje, y todos los caminos que deberían ser abiertos", dijo.

Los caminos son particularmente devastadores para la jungla amazónica. Con ellos llegan los hacendados y los mineros que invaden áreas antes inaccesibles.

Los ambientalistas creen que cada camino que penetra en la selva destruye en pocos años 50 kilómetros de floresta a cada lado.

"Siempre dicen que la tubería será aerotransportada, pero nunca lo hacen", dijo Switkes. "Dicen que el gasoducto evitará las áreas ecológicas importantes, pero tampoco lo hacen porque la obra se vuelve demasiado costosa".

Los analistas también se preguntan sobre la validez del proyecto, especialmente cuando la empresa petrolera estatal brasileña acaba de anunciar inversiones de 18.000 millones de dólares para desarrollar los propios campos brasileños de gas natural.

"Tanto Brasil como Argentina poseen campos gasíferos suficientemente grandes como para cubrir su propia demanda interna. No veo cómo ni porqué estarían dispuestos a llevar adelante un proyecto tan costoso, con dinero que no tienen, para no hablar del costo ambiental", dijo Norman Gall, director ejecutivo del respetado Instituto Fernand Braudel de Economía Mundial, en Sao Paulo.

El plan podría entrar en conflicto con otros proyectos de la región.

"Si el gobierno lleva adelante el plan del gasoducto (de Venezuela), no tendrá recursos para otro tipo de inversiones", dijo Smeraldi.
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