| 10/9/2006 12:00:00 AM

García quiere eliminar sinsabores en EE.UU.

El presidente Alan García espera que con esta visita se inicie una nueva era de amistad bilateral, pero podría ver frustrada su intención si solamente hay muestras en esa dirección de parte de su gobierno.

Washington.- El presidente Alan García se entrevistará el martes con el presidente George W. Bush en la demostración internacional más visible de que el gobernante peruano está empezando su segundo periodo con pragmatismo y deseos de disipar errores del pasado.

"Será difícil sostener la idea de que Estados Unidos tiene seriedad de trabajar con América Latina si el Congreso permite, por ejemplo, que el tratado de libre comercio con Perú languidezca durante mucho tiempo sin ratificación", opina Michael Shifter, subdirector del Diálogo Interamericano, un grupo privado de análisis regional en Washington.

Esta será la primera visita de García a la capital estadounidense como presidente. En su primer gobierno (1985-90), nunca se entrevistó con los presidentes de la época, Ronald Reagan y George H. W. Bush, debido a razones ideológicas que lo hicieron más bien tomar posición como adversario de Estados Unidos.

García, quien en 1985 viajó sólo a Nueva York para participar en la asamblea general de las Naciones Unidas y no volvió más, no estuvo este año tampoco en ese foro y vendrá a Washington para una visita de apenas 24 horas, en vuelo comercial, como parte de la política de austeridad que le ha impuesto a su actual gobierno.

Pero el hecho de que aceptara una invitación de la Casa Blanca a menos de tres meses de haber asumido el cargo en Lima puede ser un indicio de que tiene la intención de plantar internacionalmente el "beneficio de la duda" en su favor.

"García desea remover cualquier duda de que es ahora un pragmático y está interesado en buenas relaciones con Estados Unidos y las instituciones financieras más importantes", dijo Shifter.

Además de Bush, García, abanderado de un partido de base socialista, el Partido Aprista, se reunirá con los jefes del Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, instituciones que sacaron a Perú de la comunidad financiera después que García decidiera no pagar la deuda externa del país en su primer gobierno.

"Las relaciones tensas entre Estados Unidos y Perú en ese gobierno dejaron un mal sabor que muchos en Washington no han olvidado", según Shifter.

García, quien asumió por primera vez la presidencia cuando apenas cumplía 37 años, también expropió la banca y empresas extranjeras y su política económica dio al país una inflación de más de 7.000% al año, la más alta de las Américas en los 80, una década que los economistas han llamado la "década perdida".

Pero, para Stephen Johnson, analista para América Latina de la Fundación Heritage, García tiene el mérito de venir como un victorioso de la corriente de oposición al populismo que para incomodidad de Washington está expandiendo el presidente venezolano Hugo Chávez, ya que derrotó en segunda vuelta al candidato nacionalista apoyado por éste, Ollanta Humala.

"Viene como un político que se enfrentó y ganó a los cuestionables experimentos populistas", dijo Johnson. "García ha hablado ya de un acercamiento a Estados Unidos, de una reforma macroeconómica y de una atención a las micropreocupaciones internas de su país".

"En otras palabras, desea hacer que el comercio global y los mercados libres trabajen directamente para los pobres, y eso es algo que llena un vacío en el actual discurso (latinoamericano)".

La invitación a García contrasta con la actitud de Bush de viajar más bien a Lima para visitar a su antecesor, Alejandro Toledo. Fuentes políticas en Washington afirman que Bush quiso hacer de Toledo con ese viaje en marzo del 2003 un líder sudamericano, pero se desencantó pronto por los escándalos que rodearon y minaron el gobierno del ex campesino.

En una visita a Washington cuando García estaba todavía en campaña electoral no ocultó su aspiración de retirarse del gobierno, si recibía una segunda oportunidad, con la imagen que tenía el por entonces presidente chileno Ricardo Lagos.

Lagos, considerado por Washington como un gobernante socialista comprometido con la democracia, modernización institucional y economía de mercado, se fue en enero con una popularidad de más del 70%.

García, quien en Lima ha dicho que sus errores se debieron al "ánimo mesiánico" con que encaró su primer gobierno, ha cambiado así de ídolo en las dos décadas que esperó para su retorno. En su primer gobierno admiró abiertamente al socialista español Felipe González.

Por consiguiente para Shifter, García vendrá a Washington dispuesto a "hablar con elocuencia de los méritos de la globalización y de cómo su gobierno está comprometido en sacar ventaja de los nuevos mercados... y martillará en sus reuniones que los tiempos han cambiado y desde luego él también".
 
 
Fuente: AP
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