| 10/10/2012 4:00:00 PM

FMI y el BM en Tokio

La situación financiera global y la inestabilidad por la crisis en Europa dominaron las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Tokio, donde se llamó a aumentar los esfuerzos políticos para evitar una mayor fragmentación de los mercados en la eurozona.

Tokio. La segunda jornada de la asamblea anual de ambos organismos arrancó al calor de las advertencias del consejero financiero del FMI, José Viñals, que insistió en que no se debe dejar que las recientes mejoras en las condiciones de los mercados den lugar a "un sentido falso de seguridad".

Viñals presentó en la capital nipona el informe del Fondo sobre Estabilidad Financiera Mundial, que evidenció la frágil situación en España y la amenaza de que, en un escenario de "políticas deficientes", la prima de riesgo se dispare en 2013 hasta unos insostenibles 750 puntos.

Se trata de una posibilidad relativamente remota, ya que en un "escenario base" el FMI cree que el diferencial del bono de España con el alemán sería de 380 puntos.

La situación en España, Italia y otras economías con graves problemas de deuda se ha reflejado en una peligrosa fuga de capitales de la periferia al centro de Europa, según Viñals, que consideró que los mercados emergentes de Latinoamérica y Asia sufren menos impacto del "shock" europeo pero "no son inmunes".

Por eso, las recomendaciones del FMI, que celebrará su asamblea plenaria con el BM este viernes, pasan por reforzar las medidas ya adoptadas por los principales bancos centrales con acciones políticas adicionales, como la de impulsar la creación de un supervisor bancario.

La asamblea anual de las dos grandes instituciones económicas mundiales entrará en sus jornadas más intensas a partir de mañana, cuando llegan a Tokio la mayoría de los ministros de Finanzas y gobernadores de los 188 países miembros del FMI.

Entre ellos no estará el titular de Finanzas de la segunda economía mundial, China, ni el gobernador de su Banco Central, que no viajarán a Tokio en una decisión aparentemente motivada por la disputa territorial que el país mantiene con Japón en torno al pequeño archipiélago de las Senkaku/Diaoyu.

En su lugar se espera que, por parte de China, uno de los principales compradores de bonos de la eurozona, acudan el viceministro de Finanzas y el vicegobernador del emisor, Zhu Guangyao y Yi Gang, algo que Japón consideró "muy decepcionante".

Hoy, antes del maratón de reuniones que afrontarán a partir de mañana en Tokio, los titulares del FMI y el BM, Christine Lagarde y Jim Yong Kim, clausuraron un seminario especial sobre gestión de desastres organizado por el Banco Mundial en la ciudad nororiental nipona de Sendai.

Allí profundizaron en el lado económico de las catástrofes naturales y advirtieron de que desde el punto de vista macroeconómico es necesario, y rentable, invertir en prevención.

Lagarde insistió en que se necesitan más esfuerzos para integrar la gestión de desastres en los planes nacionales, y ello pasa por "explicar los beneficios" que conlleva disponer con anticipación de las medidas adecuadas.

Por su parte, Kim -que afronta su primera asamblea como presidente del BM tras asumir su cargo en julio- reconoció que ningún país puede blindarse del riesgo de un desastre pero "todos pueden reducir su vulnerabilidad".

La gestión del riesgo de desastres tiene cada vez más peso en el BM, que en los últimos diez años ha financiado actividades vinculadas a esto en 92 países por un valor de 18.000 millones de dólares.

Estaba previsto que la asamblea anual del FMI y el BM tuviera lugar este año en Egipto, pero se decidió trasladarla a Tokio por las revueltas de la Primavera Árabe y para mostrar, al mismo tiempo, la solidaridad con Japón en sus esfuerzos de reconstrucción tras el gran terremoto de 2011.
EFE                                                                
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