| 5/22/2006 12:00:00 AM

Evo Morales promete reforma agraria; preocupa a hacendados

El mandatario ya ha enviado soldados a las plantas de energía de propiedad extranjera, y espera resolver en la siguiente fase de su campaña la redistribución de la tierra para utilizar mejor los recursos naturales de Bolivia con el fin de beneficiar a la mayoría indígena pobre.

Víctor Valverde ha cultivado la tierra desde que tenía ocho años, pero siempre en parcelas ajenas. Actualmente, a los 49, sueña con tener propiedad suficiente para alimentar a su familia.

El sueño de Valverde podría volverse realidad gracias un ambicioso proyecto del presidente Evo Morales, que ha prometido cumplir con las promesas de reforma agraria que por más de 50 años hicieron los sucesivos presidentes que tuvo Bolivia.

 

A fines de mes, su gobierno espera iniciar la redistribución de más de 140.000 kilómetros cuadrados de tierras sin cultivar para darlas a los pobres de Bolivia. Las parcelas, muchas de las cuales son terrenos del gobierno actualmente en desuso y en su mayor parte tierras fértiles de las llanuras, integran por lo menos 10% del país andino, una extensión similar a la de Grecia.

 

Las tierras cultivables que no han sido usadas productivamente han sido objeto de redistribución por más de una década bajo la ley boliviana, pero relativamente muy pocos campesinos se han beneficiado, en gran medida debido a que el ineficaz sistema de justicia no ha logrado resolver disputas por títulos que se han visto envueltos en muchos casos por acuerdos corruptos creados en el pasado por dictadores bolivianos.

Pero Morales, un ex líder que encabezó las protestas de los campesinos y cuyo partido Movimiento hacia el Socialismo surgió a partir de la reforma agraria boliviana, parece estar determinado a cambiar la situación.

 

El mandatario ya ha enviado soldados a las plantas de energía de propiedad extranjera, y espera resolver en la siguiente fase de su campaña la redistribución de la tierra para utilizar mejor los recursos naturales de Bolivia con el fin de beneficiar a la mayoría indígena pobre.

 

El presidente Morales dijo que el mismo pueblo boliviano no se iba a limitar el acceso a sus recursos petrolíferos y que iba a terminar con las propiedades extensas, especialmente de tierras productivas. Con ello defiende el derecho de los pueblos indígenas a "sus propios recursos", según dijo.

 

El gobierno aún no ha seleccionado las tierras que redestribuirá, dijo el ministro de Agricultura, Hugo Salvatierra, pero lo está haciendo con celeridad. La semana pasada Salvatierra anunció seis proyectos de decretos ejecutivos, en su mayoría para eliminar los retrasos de los tribunales en las disputas de tierras, y uno para cambiar la ley, a fin de cancelar una enmienda que permite a los propietarios mantener las tierras improductivas siempre y cuando sigan pagando sus impuestos.

 

La primera medida será enviar a los agentes del gobierno a inspeccionar los terrenos y los documentos, a fin de determinar cuáles posibles tierras cultivables no son usadas o han sido obtenidas ilegalmente, indicaron funcionarios.

 

Esa medida es aclamada por muchos de los bolivianos pobres que eligieron a Morales, el primer presidente indígena aymara, con una mayoría arrolladora en diciembre. Pero los grandes latifundistas que convirtieron las tierras bajas de Bolivia de remansos arbolados de ríos en florecientes zonas agrícolas temen que las expropiaciones del gobierno puedan arruinar la economía.

 

Mauricio Saucedo, que tiene cultivos de soya, maíz y arroz sobre una extensión de 3.050 hectáreas, relata que eran tierras inhóspitas y que tuvieron que construir caminos y hacer todo. En su opinión, el Estado no ha hecho nada en el país.

 

Los propietarios de tierras, que tienen planes de enfrentarse al gobierno y a los grupos campesinos, realizaron una gran manifestación el martes en la provincia de Santa Cruz, un centro de oposición a Morales, donde las plantaciones de soya se extienden hasta unas 30.350 hectáreas. Muchos temen que los soldados puedan ocupar su tierra dentro de poco.

 

Mauricio Roca, vicepresidente de la Cámara de Agricultura de Oriente, dijo que si la ley no les protege entonces tendrá que defender el fruto de su sacrificio que le pertenece a él y a sus hijos, y lo hará incluso con su propia vida.

 

En la década pasada, el gobierno halló a nuevos propietarios para sólo 17% de más de 518.000 kilómetros cuadrados que están marcados para ser distribuidos. Morales espera completar su reforma en cinco años, que comenzará con cualquier terreno disponible del estado.

 

Tiene la intención de darles a los campesinos indígenas parcelas de menos de 50 hectáreas y acelerar el proceso de entrega de títulos a la gente que cultive la tierra sin prueba de propiedad.

 

Más controversiales aún son las propuestas para expropiar las tierras que el gobierno determine que han sido obtenidas ilegalmente o usadas para especulación financiera o como garantías colaterales de préstamos, en vez de utilizarlas para producción.

Cuántos terrenos se incluyen en esa categoría aún no está claro.

 

Silvestre Sausare, cuyo grupo Movimiento Sin Tierra de Bolivia organiza invasiones de grandes propiedades en nombre de más de 50.000 familias indígenas, comentó que esperaba resistencias de parte de los dueños tradicionales, a quienes acusó de vivir de rentas especulativas y del robo de los recursos del suelo.

 

Carlos Rojas, presidente de la Asociación de Productores de Soya y Trigo, rechazó esas acusaciones e invitó a los críticos a identificar a los supuestos especuladores y a las haciendas improductivas.

 

Incluso algunos brasileños han adquirido tierras bolivianas cerca de la frontera entre las dos naciones, a pesar de que según la ley, los extranjeros no pueden poseer terrenos a menos de 50 kilómetros de las fronteras de Bolivia. Morales es partidario de reforzar la ley y retomar esas tierras, lo que seguramente pondría a prueba la solidez de su alianza con el presidente izquierdista Luis Inacio Lula da Silva.

 

Salvatierra aseguró que los productores honestos no tienen nada que temer, pero que la inequidad será atendida: actualmente 89% de la tierra productiva boliviana está en manos de sólo 50.000 familias, dejando a millones con menos o nada. Valverde afirmó en su humilde vivienda que se contentaría con media o una hectárea, pero que no puede pagar el precio de 200 dólares por media hectárea.
 
FUENTE: AP

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