| 9/20/2006 12:00:00 AM

Escándalo amenaza a Lula, jefe de campaña en la picota

El propio Lula se preguntó el martes en Nueva York: "Estoy a diez días de una elección en que la situación me es altamente favorable. ¿Por qué alguien que quiere ayudarme cometería un acto insano como éste?".

Brasilia
 
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva deseaba un tránsito apacible hacia las elecciones del 1 de octubre, cuando todas las encuestas indicaban que vencería por mandato unánime, pero un escándalo imprevisto ha agitado el ambiente político de Brasil y amenaza convertir en un trayecto tempestuoso la última fase de su marcha.

Los nubarrones tienen la forma de un informe de orígenes aún oscuro que implicaría en estafas al estado a dos prominentes líderes opositores de la socialdemocracia, Geraldo Alckmin, candidato presidencial rival de Lula, y José Serra, ahora candidato a gobernador y ex candidato presidencial derrotado por Lula en 2002.

La sospecha cada vez más fuerte es que el informe partió del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula.

El Presidente tenia previsto discutir hoy la avalancha de informes en la prensa y sospechas que en las últimas horas llegaron a Ricardo Berzoini, presidente PT y jefe de la campaña de reelección de Lula.

Berzoini iría al cadalso político, pero para analistas y políticos ni su salida repararía el daño de dejar escapar la victoria en el primer turno y tener que ir a un segundo en condiciones menos ventajosas.

"La atmósfera política está muy envenenada. El presidente Lula puede ganar la elección con apoyo popular, pero estará debilitado políticamente, sin fuerza moralmente", dijo el senador Jefferson Peres, del Partido Democrático Trabalhista (Laborista) PDT.

Y ese mal ambiente político pre electoral "no va a cambiar con una posible salida de Berzoini porque el bombardeo de los medios (por el escándalo) cae directamente sobre Lula. La prensa está expresando una inconformidad muy grande con todo lo que ha sucedido" con escándalos pasados, dijo Denis Rosenfield, profesor de ética política en la Universidad Federal de Río Grande do Sul.

Este ultimo caso "abre la puerta del segundo turno y ahí la victoria no está garantizada", agregó.

Hasta el pasado fin de semana, nada perturbaba el camino de Lula.

La borrasca empezó a formarse a fines de la semana pasada con denuncias de que miembros del PT intentaban comprar documentos que involucrarían al ex rival de Lula y casi cierto vencedor de la gobernación de Sao Paulo José Serra, en una estafa a través de la sobrefacturación de ambulancias para centros de salud.

El informe fue ofrecido por miembros del PT a una revista hace dos semanas, pero la entrega nunca se llevó a cabo. La documentación demostraría que Serra tampoco sería inocente en esa estafa que el congreso investiga desde hace varios meses y que la prensa denomina como el de los "chupasangre".

La revista Epoca informó sobre el ofrecimiento en un comunicado el martes y dijo que delegados del PT le informaron a su reportero que el presidente del partido, Berzoini, sabía de la reunión, pero no del contenido del dossier.

La bomba estalló con la detención el viernes de un militante del PT en un hotel de Sao Paulo, en posesión de US$770.000 (tanto en moneda local como en billetes de la divisa estadounidense), que según la policía serían para comprar un informe de la empresa vendedora de las ambulancias, la compañía Planam, que indicaría que los candidatos socialdemócratas estuvieron ligados al caso.

La operación de compraventa no se efectuó porque fue abortada por la policía.

Ni Berzoini, ni el PT ni las autoridades han informado sobre el origen del dinero, quién dio la orden de negociar el informe ni si Lula supo de la operación. Tampoco se ha investigado la veracidad sobre la vinculación de Serra o de Alckmin en la supuesta estafa.

Si el escándalo afectó de alguna manera la candidatura de Lula, las primeras encuestas de esta semana no lo reflejaron. Una muestra de la firma Datafolha realizada entre el domingo y el lunes, en plena efervescencia de las denuncias, no registró ninguna variación en el favoritismo de Lula, que contaría con 50% de la intenciones de voto. Su rival Alckmin tampoco recibió beneficio notorio, pues habría subido apenas un 1% en las intenciones de voto, para el 29%.

El tema de inmediato soltó una pregunta: ¿Por qué Lula buscaría dañar a Serra, casi seguro vencedor de la gobernación de Sao Paulo?


FUENTE: AP

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