| 4/16/2010 1:00:00 PM

En riesgo salud emocional juvenil

Las cifras del Instituto Colombiano de Medicina Legal 1 niño entre los 8 y 14 años, cada 3 días se suicida, es decir esto es más real de lo que muchos creen.

Normalmente los padres de familia, los tíos, los abuelos, los profesores y en general toda la sociedad está en la búsqueda de formar niños que cada vez sean mejores estudiantes. El problema son los niveles de siucidio están aumentando en el país.

 

Esto se suele entender como niños que tengan buenas calificaciones, que conozcan con exactitud y muchas veces de memoria, qué es una célula, cuántos y cuáles son los casos de factorización, dividir por tres cifras, saber qué hechos coyunturales ocurrieron en el renacimiento, entre otros saberes que aunque son importantes pues proporcionan conocimientos y un buen nivel cultural, no lo son todo para poder ser una persona con éxito.


En esa medida el logro no puede estar medido por la cantidad de conocimientos teóricos que se puedan tener acerca de algo, es mucho más importante contar y desarrollar habilidades ínter-personales que permitan obtener buenas relaciones con las demás personas basando estas relaciones en aspectos como la generosidad y la empatía, competencias intra-personales que permitan desarrollar habilidades de autocuidado y autodisciplina, intra-grupales que avalen una buena relación con el entorno y socio-grupales que permitan tener relaciones sanas, basadas en la responsabilidad y el respeto con los padres, amigos, en general todas las figuras de autoridad que componen su entorno y con sus pares.

Las consecuencias de no desarrollar este tipo de competencias en los niños están probablemente a nuestro lado, en casa o las vemos en la calle, éstas tienen varios nombres:

- Delincuencia juvenil.
- Drogadicción.
- Embarazos a corta edad.
- Deserción escolar.
- Soledad.
- Depresión.
- Suicidio.

Algunos les llaman malcriadeces, entonces miremos que hay de fondo, aspectos relevantes como:

- Los padres deben encargar después de la jornada escolar a otras personas el cuidado de sus hijos y en muchos casos dejarlos solos. 5 de cada 10 padres deben recurrir a esto.

Como adultos debemos perder el miedo a establecer reglas y sanciones que permitan a los niños saber que ante un incumplimiento siempre hay una consecuencia y que las reglas siempre han existido y siempre existirán, muchas de estas no como formas de represión sino como recursos que buscan el bienestar de todos. Es importante entonces llevar a nuestros niños a ser responsables y respetuosos, si eso llegará a ocurrir; si como adultos somos modelos actitudinales de esto, evitaríamos que dejarán de aumentar las tasas de suicidio infantil y juvenil, la natalidad en mujeres menores de 17 años, la cantidad de jóvenes menores de 18 años en las correccionales, en general evitar que se formen potenciales malos padres, esposos, amigos, compañeros, hermanos, entre otros roles, menos soledad, menos depresión y ningún suicidio.

Pensar en la solución es observar en que tan dispuestos estamos en contribuir desde nuestros diversos roles a formar niños respetuosos y responsables que no vean en el suicido la solución a sus problemas, es más fácil de lo que se cree, muchos ya están haciendo cosas, muchos ya están pensando en los niños, muchos ya se pusieron la camiseta por este sueño, pero aunque son bastantes, no son suficientes para hacer de nuestros niños “seres competentemente felices”.


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