| 4/12/2006 12:00:00 AM

El triángulo de acero y el binomio verde

Análisis de Joaquín Villalobos publicado en el periódico salvadoreño 'El Diario de Hoy', sobre las dos vías de desarrollo que ha tomado Centroamérica y sus consecuencias económicas y sociales.

Interpol considera a Nicaragua el país con la menor criminalidad de Latinoamérica. Con todo y la supuesta inestabilidad, grandes empresarios salvadoreños prefieren invertir en Nicaragua que en su propio país.

La evolución del balance político de fuerzas en cada país ha llevado a Centroamérica a un nuevo período de convivencia de situaciones extremas como en los 80. El triángulo norte, Guatemala, El Salvador y Honduras, realizó sin mucho problema las reformas económicas que los organismos financieros demandaban, mientras Costa Rica ha tenido rezagos en liberalizar su economía y Nicaragua se ha mantenido en una constante inestabilidad política. Los ajustes macroeconómicos del triángulo norte fueron posibles por la concentración de poder económico y político y el rezago del binomio del sur, Costa Rica y Nicaragua, se debe a que en estos otros países la representación social y el poder político y económico están más equilibrados.

La pregunta principal es entonces: ¿Cuál de esos dos escenarios es más efectivo para el desarrollo, la concentración de poder, o los pesos y contrapesos de fuerzas? Lo primero aparenta ser más rápido, pero conduce a ciclos críticos, polarización y retrocesos. Lo segundo luce lento, pero va construyendo cohesión social y esto resulta en progresos duraderos.

La cultura militar autoritaria de Guatemala, Honduras y El Salvador los llevó a enfrentar el problema social de las pandillas de forma tardía y represiva. El resultado es que el triángulo norte de C.A. es ahora la región más violenta del continente con 12,000 homicidios en 2005. En términos relativos esto supera a Colombia, Iraq y países africanos que tienen conflictos internos, pero lo más grave es que la situación empeorará mucho más. Según el Departamento de Estado de EE.UU., Guatemala es una de las principales bases del crimen organizado para tráfico de cocaína y heroína.

Las maras de El Salvador y Honduras dominan en amplias zonas urbanas y rurales con decenas de miles de miembros. Contrariamente, Nicaragua y Costa Rica se ubican entre los países más seguros del continente. INTERPOL considera a Nicaragua el país con la menor criminalidad de Latinoamérica.

Las migraciones del triángulo norte se orientaron hacia EE.UU., dejando desintegración familiar y las deportaciones importaron la cultura de pandillas. En el caso salvadoreño el gran volumen de remesas quitó incentivos a la inversión de los ricos y al deseo de trabajar de los pobres. La migración nicaragüense se orientó hacia su vecina Costa Rica, que es una sociedad con mayores valores solidarios y cívicos que EE.UU. Nicaragua recibió así menos dinero, pero más cultura cívica. Lo primero los obligó a trabajar más, lo segundo a ser más pacíficos y, estando más cerca, a una menor desintegración familiar. La posibilidad de un acuerdo migratorio entre el triángulo del norte y EE.UU. es imposible y las nuevas leyes estadounidenses aumentan los riesgos de deportaciones masivas. Sin embargo, la posibilidad de una integración de las economías nicaragüense y costarricense, aunque complicada es totalmente posible.

Guatemala, Honduras y El Salvador son una bomba demográfica que en Guatemala puede provocar a futuro un conflicto étnico, mientras que a El Salvador lo puede volver inviable. Este problema seguirá sin control porque el predominio religioso conservador impide una política poblacional. Por el contrario, el binomio del sur se ha complementado demográficamente, existe un mayor predominio laico y una política poblacional es factible. Nicaragua tiene 16 años bajo inestabilidad política provocada por una pelea entre la modernidad y el caudillismo, sin embargo esa conflictividad no se ha transformado en violencia y al final siempre hay acuerdos.

En Nicaragua y en Costa Rica nadie tiene todo el poder. La oposición a las reformas liberales y al TLC en Costa Rica viene de los electores. A pesar de la pobreza, Nicaragua es mucho menos excluyente en la participación en el mercado que Guatemala o El Salvador, que son sociedades aristocráticas. El sandinismo nicaragüense tiene una fuerte clase media y muchos empresarios en sus filas, esto lo hace tener menos conflicto con el mercado que la izquierda salvadoreña. En el primero hay mucha retórica y en la segunda mucho resentimiento social. Con todo y la supuesta inestabilidad, grandes empresarios salvadoreños prefieren invertir en Nicaragua que en su propio país.

El gobierno de El Salvador plantea que el TLC con EE.UU. le permitirá superar rápidamente a Costa Rica, pero los costarricenses tienen 60 años de ventaja institucional, económica, educativa y cívica que están rebalsando hacia Nicaragua. El TLC es para Costa Rica una oportunidad y para el Salvador es la única tabla de salvación. Honduras, con su estable sistema de partidos, tiene la posibilidad de corregir, pero por ahora, junto a El Salvador y Guatemala, constituyen el triángulo de acero, los guerreros socios de EE.UU. y los violentos amantes de la mano dura. Costa Rica y Nicaragua, por el contrario, son el binomio verde, el primero ya es uno de los principales destinos turísticos del continente, el segundo está entre los diez mejores destinos para jubilados y juntos atraen inversionistas a sus pacíficas tierras.

* Publicado en El Diario de Hoy, El Salvador
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?