| 5/31/2007 12:00:00 AM

Corte pide a Lula datos de venta de refinerías en Bolivia

Una eventual decisión contra la venta puede ser apelada por el estado brasileño ante el plenario de los 11 magistrados, aseguró un funcionario del gobierno brasilero.

Brasilia_ El presidente Luiz Inacio Lula da Silva tiene 10 días para entregar a la corte suprema datos sobre la venta de dos refinerías brasileñas en Bolivia.

 

El pedido de la corte obedeció a una demanda presentada el lunes por el diputado opositor Antonio Carlos Pannunzio, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), indicó la corte en un comunicado.

 

Pannunzio desea que la corte ordene la suspensión de la venta de las dos refinerías hasta que el congreso debata y apruebe el asunto. Según el legislador, Lula fue "omiso" en la negociación y venta de las instalaciones porque la constitución nacional dice que "es de la competencia exclusiva del congreso nacional resolver definitivamente sobre tratados, acuerdos o actos internacionales que acarrean compromisos gravosos al patrimonio nacional".

 

Y el patrimonio nacional, dijo el diputado, "soportará un evidente menoscabo, consistente en la pérdida de activos rentables en el exterior" al negociar la venta por valores "sensiblemente inferiores" a cuando fueron adquiridas.

 

Lula, a través de los abogados de la presidencia, podrá remitir los documentos y entonces comienza un análisis por parte del magistrado Marco Aurelio Mello, para decidir en primera instancia si suspende o no la venta, indicó en conversación telefónica un funcionario de la corte, declinando identificarse alegando políticas internas del tribunal.

No hay plazo para esa decisión del magistrado Mello, agregó el funcionario.

Una eventual decisión contra la venta puede ser apelada por el estado brasileño ante el plenario de los 11 magistrados, aseguró el funcionario. No se conocen casos recientes en que la corte anule acuerdos cerrados por el gobierno.

 

Tras meses de complicadas negociaciones, Brasil y Bolivia acordaron a comienzos de mes la venta por 112 millones de dólares de las dos refinerías, una en Cochabamba y otra en Santa Cruz y cuya producción en un 90% se destina al mercado interno boliviano.

 

Las instalaciones fueron compradas a comienzos de los años 90 por el conglomerado estatal Petróleo Brasileiro SA (Petrobras), pero debían pasar a manos del estado boliviano debido al decreto de nacionalización de su sector hidrocarburífero en mayo del 2006.

 

Petrobras nunca reveló exactamente qué valor deseaba por las dos instalaciones en las que dice invirtió 105 millones de dólares en mejoras en los últimos años. El presidente boliviano Evo Morales ha dicho que Petrobras solicitó inicialmente 200 millones de dólares y su gobierno presento una contraoferta 60 millones de dólares.

 

 

AP

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