Revista Dinero

| 5/21/2013 10:35:00 AM

China restaurará la que fue la catedral más alta de oriente

La ciudad china de Shanghái ha decidido restaurar este verano su catedral del barrio de Xujiahui, la antigua catedral de San Ignacio, que cuando fue construida, en 1910, llegó a ser la catedral cristiana más alta de todo el Lejano Oriente.

La decisión se ha anunciado tres semanas después de la muerte, a los 96 años, del obispo de Shanghái desde 1988, Aloysius Jin Luxian, aunque la catedral ya fue restaurada en los años setenta tras haber sido atacada por los Guardias Rojos y utilizada como almacén de grano durante la Revolución Cultural (1966-1976), y luego en 1991.

La centenaria catedral, una de las señas de identidad de la antigua Shanghái que siguen en pie en el céntrico distrito local de Xuhui, será restaurada a partir de julio para tratar de devolverle el aspecto que tenía en los años cincuenta, poco después de la fundación de la República Popular China en 1949.

Así lo asegura hoy el diario oficial "Shanghai Daily", que prevé al menos ocho meses de obras para restaurar el edificio, antiguamente vinculado a los jesuitas de Shanghái, financiado por empresarios franceses y diseñado por el arquitecto británico William Doyle, con una capacidad de más de 2.500 personas.

Las obras, más de un siglo después de la apertura de la catedral en octubre de 1910, servirán para reparar varias goteras de su tejado, así como daños causados por el viento, además de renovar las tejas y los suelos del edificio neogótico, señaló Chen Zhongwei, el mayor responsable de su restauración histórica.

"El objetivo principal es recuperar su aspecto histórico de los años cincuenta, aunque se utilizarán algunos materiales nuevos para proteger al edificio del viento y la lluvia", subrayó Chen.

La decisión se toma en un momento de vacío en el obispado oficial de Shanghái, aunque el Vaticano mantiene su obispo no reconocido por Pekín, el también jesuita -al igual que lo era el obispo oficial Jin- Joseph Fan Zhongliang.

Jin, que también era presidente honorífico de la Asociación Católica Patriótica China (la Iglesia china controlada por Pekín), y que no fue reconocido sacerdote por el Vaticano hasta 2004, aunque era obispo oficial de Shanghái desde 1988, fue quien ordenó dar en 1989 la primera misa en chino de la historia en San Ignacio.

Su sucesor oficial no está decidido, ya que debería serlo el ex obispo auxiliar Thaddeus Ma Daqin, que iba a estar aprobado por consenso entre Pekín y el Vaticano.

Sin embargo, durante su propia ceremonia de ordenación, en julio pasado, Ma rompió públicamente con la Asociación Católica Patriótica China, por lo que Pekín le retiró el cargo en diciembre, aunque de cara a Roma es aún obispo asistente de Fan.

Desde diciembre Ma no ha vuelto a aparecer en público y no se le ha nombrado un sucesor.

China y el Vaticano rompieron sus relaciones diplomáticas en 1951, cuando Roma anunció que sólo consideraba como gobierno chino legítimo al de la República de China nacionalista de Chiang Kai-shek, que se refugió en Taiwán tras perder la guerra civil china ante los comunistas en 1949.

De esta manera, aunque sus relaciones se han suavizado en los últimos años y se han dado varios casos de nombramientos en la jerarquía católica china de mutuo acuerdo, en la práctica persiste la discordancia entre ambas partes y los puestos a menudo se duplican entre los sacerdotes oficiales y los leales al Vaticano.

EFE/D.com

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