| 9/5/2010 8:00:00 AM

Chile: Disputan distribución de sueldos, donaciones de mineros

Aunque una fogata caliente su campamento, el helado sentimiento entre Christina Núñez Macías y su suegra es tan palpable como el frío desierto de Atacama.

Mina San José  — Ambas mujeres están aquí apoyando al mismo hombre, Claudio Yáñez, uno de los 33 mineros atrapados en el norte de Chile. Pero apenas se miran debido a heridas abiertas hace muchos años, y han estado peleando sobre quién debe recibir el salario de Yáñez y las donaciones que han llegado de todo el país.

"No hemos hablado en seis años", dijo Núñez. "Y ahora ella cree que las donaciones y la ayuda deben ser para ella. ¡De ninguna manera!"

El mismo desastre, que probablemente mantendrá enterrados a los mineros durante meses, ha remecido las líneas de falla de sus familias. Algunas se pelean por quién debe cobrar el sueldo de agosto y cómo compartir los alimentos donados.

El gobierno local se ha visto obligado a instituir varias medidas: se pidió a los mineros que enviasen una nota designando quién podía recibir su salario de 800.000 pesos (1.600 dólares) por agosto. Cada minero tiene una cuenta bancaria a la que ningún familiar puede acceder.

Se ha traído a asistentes sociales para que determinen quiénes obtienen las cajas de alimentos, productos de limpieza y ropa donadas por sindicatos, compañías e individuos. Ellos ayudan a resolver las disputas entre parientes de la mitad de los mineros atrapados, dijo Pamela Leyva, la jefa de los asistentes sociales en el campamento de los familiares.

"Por cada minero, a veces hay hasta tres familias que considerar", dijo Leyva. "Y para entenderlas, tenemos que investigar las vidas de los mineros antes del accidente".

Esas vidas, como las de todo el mundo, pueden ser complicadas. Hay hombres que, aunque están separados legalmente de sus esposas y viven con otra compañera, aún están legalmente casados — producto de una rígida ley de divorcio que hace de la separación legal un proceso de años. En unos pocos casos, la esposa legal de un minero ha venido a reclamar las donaciones, dice Leyva.

Hay hermanos y hermanas y madres y padres que no se llevan bien, o dependen del salario del minero para sobrevivir y no pueden esperar meses a que sea recatado.

Y, por supuesto, algunos mineros tienen secretos que prefieren dejar sepultados, pero que han salido a la luz desde el accidente.

Leyva confirmó una historia relatada por otros testigos: La esposa y la amante de un minero guardaban vigilia en el lugar. Cuando las dos se dieron cuenta que estaban orando por el mismo hombre, se pelearon a gritos, y la esposa arrancó el cartel que tenía la amante.

La amante volvió a pegarlo y, al fondo de varios poemas, escribió, en desafío: "Tu señora".

Tener que designar quién recibe su salario, una suma enorme donde el sueldo mínimo es de 200.000 pesos (400 dólares), sin duda coloca a los hombres en una situación difícil.

En el caso del minero Claudio Yáñez, él designó a Cristina Núñez Macías, de 26 años, su compañera de 10 años y madre de sus dos hijas.

La madre de Yáñez, Margarita, se negó a ser entrevistada, pero su hermano, Carlos Yáñez, de 38 años, dijo que las tensiones habían amainado la semana pasada y que las dos mujeres habían hecho las paces.

Carlos dijo además que habían llegado a un acuerdo sobre los bienes no perecederos: Dejarlos en la casa de Cristina hasta que el minero sea rescatado y decida qué hacer.

Pero pese a todas las fisuras que han sido expuestas, la tragedia ha reunido algunas familias.

Maria Segovia dice que una hijastra de su hermano, el minero Darío Segovia, visitó el campamento un día y enfureció a los tres hijos biológicos de Darío al decirle a la prensa local que ella era la única hija. En realidad, la mujer es una hijastra y de un matrimonio previo del minero.

Pero luego de la disputa, se resolvieron las cosas, y nació una fuerte relación.

"Nosotros la queremos como otra hija de Darío", dijo María.

Pese a la atención mundial, el futuro financiero de los mineros es incierto.

Los dueños de la compañía minera San Esteban han dicho que es posible que no puedan pagar los salarios en septiembre, y están considerando declararse en bancarrota.

El día después que se descubrió que los mineros estaban vivos, el empresario Leonardo Farkas donó 5 millones de pesos (10.000 dólares) a cada minero. Ese dinero ha sido colocado en las cuentas de los mineros, y Farkas ha alentado a los chilenos a donar más.

Las donaciones monetarias son distribuidas de forma pareja entre las cuentas de los 33 mineros, dijo Leyva.

Aunque cada familia está concentrada en ver a sus seres heridos salir con vida de la mina, existe otra preocupación a largo plazo: Si estos hombres van a poder regresar a la mina.

Muchos, sicológica y físicamente, pudieran no hacerlo, o pudieran negarse a hacerlo.

Existen pocas oportunidades alternativas en el norte de Chile, y muchos de esos hombres no tienen educación suficiente para hacer algo que pague tan bien.

"Una de las grandes preocupaciones es, ¿cómo estarán al salir?", dijo Leyva. "No tienen otros empleos".

(AP)

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